Los ministros en la Semana Santa más militar

Una docena de legionarios acudieron al hospital materno infantil de Málaga el pasado día diez de abril, lunes santo. Traían regalos a los pequeños enfermos y una sorpresa final: en la ludoteca del centro interpretaron para ellos la canción más conocida de esta fuerza militar creada por José Millán-Astray y en la que, entre otros, figuran estos versos:

Soy un hombre a quien la suerte/ hirió con zarpa de fiera,/ soy un novio de la muerte/ que va a unirse en lazo fuerte/ con tal leal compañera

Estos novios de la muerte no fueron al hospital infantil solos. Les acompañan representantes de una de las cofradías más famosas de Málaga, la del Cristo de Mena, también llamado de la Buena Muerte, una hermandad que desde hace décadas, justo merced a la legión, acapara los jueves santos en la ciudad gran parte del protagonismo.

Así volvió a ocurrir este jueves santo día trece. Por la mañana, fueron los legionarios los encargados de trasladar la imagen desde su templo hasta el trono, tras ofrecer en el puerto una ceremonia de desembarco sobrecargada de efectismo y recorrer a paso ligero buena parte de las calles malagueñas. Y por la tarde, durante la procesión oficial, interpretaron sin descanso a lo largo de todo el recorrido la misma canción que le dedicaron a los niños del materno infantil el lunes diez de abril.

Estaban contentos esta Semana Santa en la cofradía de Mena, pues días antes supieron que el ministro del Interior había decidido otorgar a su hermano mayor la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco. Juan Ignacio Zoido no parece dispuesto a ser menos que su antecesor, quien durante su mandato condecoró a la virgen del Pilar de Zaragoza y a la del Amor de Málaga. No fue el primero Jorge Fernández Díaz, porque los socialistas José Antonio Alonso y Alfredo Pérez Rubalcaba también condecoraron, cuando estaban al frente del ministerio del Interior, a varias cofradías.

El miércoles doce, la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal ejerció, también en Málaga, de mayordomo en uno de los tronos de las Cofradías Fusionadas, donde desfilan militares de la Brigada Paracaidista. La acompañaba Rafael Catalá, ministro de Justicia, para quien “rechazar la presencia de militares en actos o sociales es ir contra el sentir popular”. La  Guardia Civil tampoco falta en esta amplia y generosa presencia de lo militar en la Semana Santa malagueña. El benemérito cuerpo escolta los miércoles a la hermandad de la Expiración, y allí estuvieron también Cospedal y Catalá, como en tiempos de Franco hacía cada año su ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, que acabaria siendo nombrado hermano mayor honorario perpetuo de la cofradía.

Cospedal aún no ostenta tal honor, pero parece decidida a hacer méritos. Desde las dos de la tarde del jueves hasta la medianoche de este domingo la bandera española ondeó a media asta “por la muerte de Cristo” en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos del país mientras miles de militares de los tres ejércitos, según el Observatorio del Laicismo, participaban en más de un centenar de procesiones en poblaciones de toda España, como en la del Santo Entierro el sábado en Sevilla, que Cospedal y Zoido presidieron juntos en los palcos de la plaza de San Francisco.

La bandera a media asta en los centros militares es “una tradición” que el PP mantiene desde que Mariano Rajoy es presidente, aunque hasta ahora no se había llevado a cabo en la sede de Defensa. La decisión aprovecha un hueco en el reglamento de honores militares vigente desde los tiempos de Carme Chacón al frente del ministerio, cuando se limitaron las muestras de duelo con la bandera a media asta al fallecimiento de un militar en acto de servicio, del titular de la Corona, de su consorte o su heredero, o -añadía- “cuando el Ejecutivo decida la medida”. Esta puerta abierta es la que ha aprovechado el “tea party” del PP.

J.T.