Las represalias de las eléctricas con los ahorradores

“El cambio del modelo energético no vendrá desde el Estado, sino desde los ayuntamientos”. Así de tajante se mostraba el experto políticas energéticas y presidente de N2E (Nuevo Modelo Energético en España), Javier García Breva. Desde su Oficina, García Breva ha organizado recientemente una jornada sobre eficiencia energética durante la cual se han expuesto tres experiencias de ayuntamientos muy diferentes entre sí.

“Hay que olvidarse de la iniciativa del Estado”, aseguraba el experto, que no duda al indicar que “el cambio ha de venir desde abajo”. A fin de cuentas y como indicó, “no vale para nada que el ministerio de Medio Ambiente siga hablando de Energía mientras continúe sin competencias. Desde su punto de vista, son los ayuntamientos los que “están tirando de la eficiencia energética”. Sin embargo, no lo tienen nada fácil.

Una de las experiencias más interesantes expuesta durante la jornada fue la del Consistorio catalán de Rubí, municipio que con unos 75.000 habitantes cuenta en su haber con más de 3.000 empresas (que absorben el 40% del consumo eléctrico, aproximadamente).

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Desde el Ayuntamiento tenían claro que había que mucho que mejorar en materia de eficiencia energética, más aún considerando la escala de precios que, incluso acabando con malas prácticas, siguen penalizando las arcas municipales. Un ejemplo de ello es el hecho de que mientras que entre 2010 y 2013 el consumo energético de gas natural bajó un 24% en el Ayuntamiento, el coste se ha disparado un 21%.

Este es el motivo por el que, tal y como relató Ángel Ruiz, coordinador de Planificación Económica y Ciudad del Ayuntamiento de Rubí, éste decidió poner en marcha el plan de acción ‘Rubí Brilla’, una estrategia transversal que va desde la propia eficiencia energética, a la industria, el comercio y el mismo ámbito doméstico.

En el primero de los puntos, los responsables del equipo de Gobierno no sólo se quedaron en una monitorización de los edificios públicos, en el fomento de la movilidad 100% eléctrica (de producción local renovable, con su propia ‘fotolinera’) o la incorporación de la figura del agente energético, sino que fueron más allá: había que apostar por las energías renovables y, así, licitaron el suministro energético de manera que la aportación superior al 15% de las renovables tuviera una puntuación máxima de 40%.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Según explica Ruiz, durante el proceso de licitación las presiones por parte de las comercializadoras estuvieron muy presentes, dado que esta apuesta por las renovables suponía un tijeretazo a su cuenta de resultados que, como es práctica habitual, se antepone al cuidado por el medio ambiente y la sostenibilidad. La empresa que finalmente ganó el concurso público fue Gas Natural Fenosa, “pero ni siquiera quiso venir a la rueda de prensa del anuncio”, indica Ruiz.

Las presiones por el lado de las comercializadoras se incrementaron aún más a raíz de que desde el Ayuntamiento decidieran contar su experiencia a los cuatro vientos, para que cualquier otro consistorio replique la experiencia. El coordinador de Planificación asegura, incluso, que “los pliegos están disponibles para todo el que los quiera aprovechar; basta con cambiar el nombre y todo lo demás es replicable, con la ventaja de que ya es un texto aprobado y con todos los trámites burocráticos pasados”. De hecho, algunos de los que ya los han solicitado son el ayuntamiento de Pamplona o la Junta de Andalucía.

Las represalias de las empresas energéticas ante los consumidores ahorrados, todavía más cuando se trata de un ayuntamiento cuya factura de la luz es muy significativa, no son un caso aislado en Rubí. Durante estas jornadas, Lluna Arias, concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Burjassot, también contó su caso práctico.

Arias explica que “cuando llegamos al Ayuntamiento, descubrimos la deuda que tenía con Iberdrola, que era muy flexible a la hora de su pago”. Sin embargo, a partir de que desde su consejería se pusieran en marcha medidas que han contribuido a un ahorro significativo del recibo de la luz, “la compañía ya no nos pasa ni un plazo, no hay recibo en el que no amenace con cortar la luz en alguno de nuestros edificios municipales.

 

“Hasta los huevos”

El cierre de la jornada no podía haber tenido mejor broche, pues ante los aplausos de la que sin duda fue la experiencia más ilusionante (la de Rubí), su coordinador de Planificación se limitó a decir “estoy hasta los huevos de que allá donde voy me aplaudan”. Ruiz, que considera su trabajo “puro activismo”, exhortó: “poneos ya de verdad a cambiar el modelo energético en vuestros ayuntamientos, porque como hemos demostrado en Rubí, no se requieren grandes inversiones, sino sentido común y ganas de trabajar”.

En su opinión, existe demasiada pasividad en un tema, como es el de la energía, que debería ser crucial, teniendo en cuenta que el 80% de la energía que consume España es importada. “¿Por qué no se genera con la electricidad la misma alarma que con el agua, que en cuanto hay una sequía se activan todas las alertas?”, se preguntaba Ruiz, que sostuvo que “la energía se ha convertido hoy por hoy en un derecho fundamental”.