Las farmacéuticas con plantas en India y China, detrás de la resistencia a los antibióticos

La resistencia a los medicamentos, o resistencia antimicrobiana (RAM) es algo más que una enfermedad tarde más en curarse: cada hora que pasa, mueren en el mundo alrededor de 114 personas, precisamente, por infecciones resistentes a los antimicrobianos. Para mediados de año, las previsiones hablan ya de unos diez millones de muertes por esta causa cada año.

Siempre se ha ligado esta RAM, fundamentalmente, a abusos en el consumo. Así, sólo en España y según un informe de la OCDE, el consumo de antibióticos en el ámbito hospitalario está por encima de la media europea, con un 46%, lo que nos sitúa en quinta posición. Sin embargo, ¿qué sucede si quien suministra las medicinas también es responsable?

Eso es lo que denuncia un informe de Ecologistas en Acción, que revela cómo la contaminación que generan las grandes farmacéuticas en sus centros de producción, especialmente en China e India, extienden la resistencia a los antibióticos. Tanto es así que los informes que maneja esta ONG sitúan a esta conteminación como la tercera causa más importante de la RAM.

Estudios de campo realizados, en los que se analizaron muestras de agua recogidas en tres ciudades indias (Hyderabad, Nueva Delhi y Chennai) se detectaron altos niveles de bacterias resistentes a los medicamentos. De 34 lugares analizados, en 16 de ellos se hallaron bacterias de este tipo, resitentes a tres de los tipos de antibióticos más grandes que existen:

  • Cefalosporinas: Trata la septicemia, neumonía, meningitis, infecciones de las vías biliares, peritonitis e infecciones de las vías urinarias, así como para prevenir las infecciones después de una operación (profilaxis quirúrgica)
  • Carbapenemo: Utilizado como antibióticos de último recurso para tratar infecciones difíciles o multirresistentes. Muy utilizado contra infecciones hospitalarias, especialmente entre los recién nacidos.
  • Fluoroquinolonas: Para el tratamiento de infecciones bacterianas serias, en especial las infecciones
    hospitalarias y otras en las que se sospecha una resistencia a las clases de antimicrobianos más antiguas.

Apoyándose en reportajes de periodismo de investigación, en más de una ocasión se ha probado como las grandes multinacionales abaratan sus costes de producción saltándose cualquier control medioambiental. En uno de esos reportajes, casi una docena de trabajadores que trabajan o trabajaron en empresas productoras de medicamentos en Patancheru dijeron a Reuters que los trabajadores de las fábricas de varias de estas empresas suelen verter ilegalmente los efluentes químicos sin tratar en pozos situados dentro de las plantas, cuando no los vierten por la noche directamente en los cursos de agua locales.

Según el informe de Ecologistas en Acción, las plantas de las empresas Aurobindo Pharma, Orchid Chemicals, y Asiatic Drugs and Pharmaceuticals, que comercializan sus productos en todo el mundo (directa o indirectamente) son focos de resistencia. Cuando hablamos de India nos referimos nada menos que a la producción de la quinta parte de los medicamentos genéricos del mundo (un negocio de más de 15.000 millones de dólares)

El informe llama especialmente la atención en Aurobindo Pharma, que cuenta con sede en España. El estudio no duda en calificarla como “una de las más peligrosas”, acusándola de tener “una larga trayectoria de vertidos contaminantes en sus fábricas de la India” (tiene sede en Hyderabad).

Ecologistas en Acción pide responsabilidad sobre esta cuestión a todos los agentes sociales: a las empresas (incluidas las cadenas de suministro) y sus accionistas en primer lugar, pero también a las autoridades, Gobiernos y consumidores. Sin embargo, el panorama llama al pesimismo. Según indica el informe, el equipo de investigación de este estudio se puso en contacto con 20 entidades relacionadas con la sanidad española para preguntar si conocían la problemática.

Sólo una de las organizaciones encuestadas había tratado el tema de la amenaza de las superbacterias… pero volvía a caer en el error de enfocar el problema únicamente por el lado del mal uso de los antibióticos por parte de los pacientes sin prestar especial atención a las malas prácticas por parte de la industria farmacéutica. Largos son los tentáculos del lobby farmacéutico…