Los riesgos de las pantallas electrónicas

Un reciente informe del Instituto Nacional de Salud y Seguridad Laboral de los Estados Unidos ponía de manifiesto que el 90% de las personas que pasan más de tres horas al día utilizando dispositivos electrónicos desarrollarán el síndrome de fatiga visual. Dado que los ojos de los más jóvenes están menos desarrollados y se ha producido un boom de utilización de estos aparatos por su parte, las previsiones hablan de que en 2020, más del 30% de niños y adolescentes serán miopes debido al abuso de estas tecnologías.

Si bajamos aún más escalones en cuanto a edad, es importante considerar que el sueño es esencial en nuestro desarrollo cognitivo durante nuestra infancia. Por este motivo, la Universidad de Londres ha realizado un estudio para demostrar si el uso de pantallas electrónicas con niñ@s entre 6 meses y tres años puede llegar a perturbar su sueño.

Los resultados que arroja este estudio revelan que sí existe una cierta correlación entre el número de horas de uso de las pantallas electrónicas y el de las horas de sueño, tanto de día como de noche, así como el propio inicio del sueño.

De este modo, la principal conclusión es que cada hora adicional de utilización de estos dispositivos electrónicos resta alrededor de 15,6 minutos de sueño. ¿Cómo se traduce esto en términos prácticos? Que l@s peques terminan durmiendo de noche unos 26,4 minutos menos, que han de recuperar con siesta durante el día incrementándola en unos 10,8 minutos al día. Sobre lo que no fue posible identificar asociación alguna fue con el número de los despertares nocturnos.

Las conclusiones del estudio han de tomarse con toda la cautela del mundo, pues a pesar de haber sido publicado en la prestigiosa revista Nature, la muestra no es todo lo exhaustiva que cabría esperar, ni cualitativa ni cuantitativamente. De hecho, el estudio se llevó a cabo entre 715 padres y madres a través de una encuesta online, siendo ell@s mism@s quienes realizaron la medición tanto de uso de dispositivos electrónicos como de horas de sueño.

No sorprende que a las puertas del Día del Libro, actores ligados al mundo del papel aprovechen estas evidencias científicas para poner en valor el libro tradicional sobre los formatos electrónicos. Es el caso de la startup española Mumablue.

A pesar de ello, si nos remitimos a otros estudios previos, basta recordar que ya hace un par de años una de las principales advertencias recogidas en el Plan General de Educación para la Salud Visual Digital 2015-2020 se concretaba en que los menores de dos años no deberían utilizar dispositivos como tablets y smartphones. Entonces, la justificación para ello no era por su impacto en las horas del sueño sino, simplemente, porque los ojos aún no están preparados para este tipo de pantallas.

Según recogía el Plan, estas pantallas emiten hasta cinco veces más luz de onda corta, lo que podría dañar la retina. El motivo viene porque, a esa edad, el cristalino está en pleno desarrollo y no filtra este tipo de luz de un modo eficiente. Gobiernos como el de Taiwán –uno de los principales productores de dispositivos- emprendió medidas sancionadores a los padres y madres que utilicen estas pantallas electrónicas con niñ@s menores de dos años.

Este tipo de conclusiones son apoyadas también por colegios profesionales, como es el caso del Colegio de Ópticos-Optometristas de Salamanca, que advierte de la emisión de luz azul de estos dispositivos. Especialmente contraindicado está el uso de, por ejemplo, tabletas antes de dormir en niños menores de tres años, cuyos ojos son especialmente vulnerables, recuerdan los expertos del colegio.

Ya en un ámbito más general, investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York también revelaron que estar leyendo un par de horas en pantalla justo antes de ir a dormir, suprime en un 22% los niveles de la hormona melatonina, la que regula nuestros ciclos de sueño, lo que puede llegar a provocar insomnio o interrupción del sueño durante la noche.