Monitorizar en tiempo real el ascenso al Everest

¿Se imaginan conocer de primera mano y en tiempo real el ritmo cardíaco de un alpinista que se encuentra en pleno ascenso al Everest? Suena interesante, más aún si este alpinista aspira a entrar en la exclusiva lista de 15 alpinistas que en toda la historia han sido capaces de culminar los 14 ocho miles sin ayuda de oxígeno artificial.

Hablamos de Ferrán Latorre, que a sus 46 años está a punto de coronar el Everest. Si en julio del año pasado culminó el paquistaní Nanga Parbat (8.126 metros), ahora se encuentra a pocos días de subir los 8.848 que le separan de la gloria.

Durante todo su ascenso y gracias a la tecnología desarrollada en los laboratorios de la empresa catalana Seidor, cualquiera que se conecte a Emotional Pulse puede monitorizar en tiempo real todas las constantes vitales del alpinista, así como las condiciones climatológicas en que se encuentra. Así, en el momento de redactar este post, Latorre se encontraba a una altitud de 6.482 metros, a -9ºC con una humedad del 27% y una presión de 466 hPa. Además, los níveles de oxígeno estaban al 44% y su ritmo cardíaco se situaba en las 138 pulsaciones por minuto… y estaba animado.

¿Animado? Sí, porque la tecnología que lleva consigo también analiza su sistema nervioso simpático y nos permite saber su estado de ánimo en cada momento. No sólo eso, sino que es posible enviarle en 140 caracteres fuerza para que no se sienta tan solo en su ascenso a la cima más alta del mundo.

El tiempo real no es lo único que cuenta y también es posible consultar la evolución de cada una de las variables a lo largo de los días. Esto es viable gracias a los sensores que Latorre lleva incorporados por su cuerpo, pero no de un modo intrusivo, sino en forma de dispositivos y prendas wearables que de otro modo también habría llevado consigo pero que ahora, además, miden estas constantes.

Los datos recogidos por estos sensores son enviados vía satélite a una plataforma en la nube donde se procesan en tiempo real y se transforman en la información útil que cualquier de nosotr@s puede consultar desde el teléfono móvil, mientras Latorre se encuentra camino de los casi 9.000 metros de altura.

Latorre, o el alpinista 4.0 como ya le llaman algunos, no solo se ha prestado a este experimento. También colabora con la Fundación Estivill del Sueño, que monitoriza al montañero cuando duerme para así poder analizar su nivel de descanso y recuperación en condiciones tan extremas. Además, también está involucrado en el proyecto Sherpa-Everest 2017 Project, que estudia el impacto genético, fisiológico y biomédico de la hipoxia, esto es, la falta de oxígeno, durante toda escalada.