Sobreprotegernos del sol hipoteca nuestra salud

Llega el verano y el protector solar. Desde hace unos años, la población se ha concienciado de la necesidad de protegerse contras los efectos de la protección ultravioleta pero, ¿se nos ha ido de las manos? La conclusión es que sí, en muchos casos nos hemos sobreprotegido.

Como consecuencia de ello, estamos perdiendo el aporte necesario de la vitamina D, que se ha convertido en uno de los déficits vitamínicos más frecuentes en la población general. La Universidad de Málaga (UMA) es una de las más avanzadas en la materia y entre sus conclusiones destacan que niveles bajos de esta vitamina en en niñ@s y adolescentes pasan factura en el futuro.

Y es que se ha demostrado que los beneficios de la vitamina D van más allá del sistema esquelético y la  regulación del metabolismo calcio-fósforo. Contar con una aporte adecuado de vitamina D es toda una inversión de futuro, puesto que a partir de los 65 años resulta  fundamental para reducir las fracturas óseas hasta en un 20%. A fin de cuentas, gracias a esta vitamina el cuerpo puede absorber mejor el calcio que se encuentra en pescados como el atún, la caballa o el salmón (los más grasos).

Diversas investigaciones revelan que un déficit de esta vitamina aumenta la mortalidad, así como las situaciones de gravedad, entre las que se encuentran el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, shock, sepsis o la disfunción cardiovascular. Esto no quiere decir que sea la causa, sino que existe una correlación.

No es el único beneficio. Ya hace tres años se publicó un estudio en la revista Anticancer Research que revelaba que las mujeres con diagnóstico de cáncer de mama que tenían niveles de vitamina D superiores al promedio presentaban mayores probabilidades de sobrevivir a la enfermedad que las mujeres con niveles de vitamina D más bajos.

Dado que la vitamina D activa una proteína que evita que las células se dividan más rápidamente, aquélla terminaba ralentizando la expansión del cáncer al frenarse el número de receptores para las células cancerosas.

¿Significa esto que debemos tomar el sol sin protección de manera indiscriminada? No y, de hecho, el departamento de Medicina y Dermatología de la Universidad de Málaga y del departamento de Fotoquímica de la Universidad de La Rioja trabajan en nuevos protectores solares a base de hongos y algas que proporcionen una mayor estabilidad y duración respecto a los convencionales. Según sus primeras conclusiones, el producto resultante presenta una estabilidad del 100% tras seis horas de aplicación con temperaturas hasta 270 grados centígrados.