Cómo combatir el espionaje de los Gobiernos

“El Gobierno de Reino Unido espía a los periodistas para identificar a sus fuentes”. Así de tajante se mostró la periodista especializada en hacking, Mercé Molist, durante su ponencia en el V Congreso del Sindicato de Periodistas de Andalucía. La experta en tecnología, autora de Hackstory.es. La historia jamás contada del underground hackers en la Península Ibérica, describió está y otras amenazas a las que se enfrenta la ciudadanía en general y la prensa en particular.

Los datos aportados por Molist revelaron que el 21% de los afectados por el espionaje por parte de los Gobiernos corresponde a la sociedad civil y, dentro de ese porcentaje, el 57% es prensa. Ayer mismo denunciaba cómo, con la excusa del terrorismo, las libertades civiles de la ciudadanía están siendo pisoteadas. Este tema viene de lejos.

En ocasiones, incluso, sin la excusa de la lucha antiterrorista: la policía británica admitió este mismo año que, dentro de su política antiterrorista, está espiando a determinados periodistas para identificar a sus fuentes, a los confidentes que les proveen información.  Lo hizo por boca del nuevo jefe de policía de Cleveland, Iain Spittal, que pidió perdón a dos periodistas del periódico Northen Echo después de que sus libertades civiles fueran violadas al haber sido intervenidos sus registros telefónicos para encontrar las fuentes de acusaciones de racismo en el seno de la policía.

No es el único medio que fue espiado. Spittal también admitió haber espiado datos de los teléfonos móviles de un periodista del amarillista Daily Mirror para identificar a la fuente de información que destapó la aventura del exjefe de policía Sean Prince con su jefe de gabinete.

Al parecer y aunque los hechos han salido a la luz ahora, sucedieron en 2012. Sin embargo, es sólo la punta del iceberg, porque tras el escándalo de Snowden y sus revelaciones sobre los casos de espionaje de la NSA, tanto las llamadas de teléfono como los correos electrónicos de periodistas de medios internacionales como la BBC, Reuters, The Guardian, Le Monde, The Sun, The New York Times, The Washington Post y la NBC fueron intervenidos por las autoridades.

La policía y los servicios de inteligencia británicos no son los únicos que espían a periodistas; sus colegas alemanes hacen lo mismo. Tal y como destapó recientemente Der Spiegel, el servicio de inteligencia BND espió a BBC, NY Times y Reuters, entre otros, lo que despertó las críticas por parte de Reporteros Sin Fronteras.

Así las cosas, Molist advirtió a su nutrido auditorio que “hay que tener siempre en mente que cualquier información que tengas en tu ordenador conectado a internet puede ser pública en cualquier momento”. Este es el motivo por el que, entre otras medidas, la periodista desaconsejó el uso de Gmail como correo electrónico –prefiere GnuPG- y Microsoft Windows como sistema operativo, al considerarlos mucho más vulnerables al espionaje.

Asimismo, Molist admitió no utilizar nunca el teléfono móvil para tratar asuntos sensibles o que puedan dejar al descubierto a sus fuentes de información. En cuanto a las aplicaciones de mensajería instantánea, derribó el mito de que Telegram es más fiable que Whatsapp, recomendando mejor Signal. En todo caso, la periodista catalana es más partidaria de recurrir, incluso en el caso de la mensajería cifrada, a través del ordenador en lugar del teléfono móvil. Para ello, recomendó las aplicaciones Jabber.org y Cryptocat.

Además, a la hora de navegar por internet, Molist es amiga del navegador Tor, del que indicó que “antes era más complicado de configurar pero ahora resulta muy sencillo, descargándolo como cualquier otro browser y comenzar al utilizarlo de inmediato, ocultando tu dirección IP para que no te puedan identificar. Finalmente, de los espacios web en los que se pueden filtrar denuncias, la experta indicó que el más seguro y fiable, desde su punto de vista, es SecureDrop.