Agricultura y ganadería contra los incendios

Si la semana pasada escribía sobre cómo el incendio de Huelva comenzó en los despachos, hoy me parece pertinente escribir sobre cómo es posible extinguir estos fuegos. Especialmente interesante me parece el artículo que firmaba ayer Lucía Villa sobre cómo los incendios son más grandes, más numerosos, más imprevisibles e ingobernables y afectan a más población.

Las causas que han provocado esta evolución, según el informe que ha presentado WWF en España, se podrían resumir en el cambio climático, el paulatino abandono de los bosques y el caos territorial y urbanístico; dicho de otro modo, la acción directa de las personas. Pues bien, WWF no está sola en esta reflexión y, de hecho, la Universidad de Extremadura en colaboración con la Junta de Extremadura han desarrollado una nueva metodología para combatir esta situación.

Se trata del proyecto Mosaico Extremadura, que concibe la fisonomía del paisaje como un mosaico diverso confeccionado por actividades agrícolas, ganaderas y forestales. Antes de llegar a ese planteamiento, los responsables del proyecto han analizado los factores que propician estos nuevos superincendios, destacando el modo en que la vegetación ha ocupado grandes extensiones continuas que actúan como el perfecto combustible del fuego.

Las herramientas convencionales, como son los cortafuegos y selvicultura preventiva, parecen no ser ya suficientes, por lo que desde Mosaico Extremadura apuestan por poner en práctica usos agro-silvo-pastorales que actúen como cortafuegos productivos y persistentes. Este enfoque sitúa a las prácticas agrarias en el centro de las medidas preventivas contra los incendios, las mismas prácticas, por otro lado, que en los últimos años se han ido abandonando.

A fin de cuentas, buena parte de las superficies de combustible son antiguas parcelas de cultivo abandonadas que han terminado siendo colonizadas espontáneamente por masas de pino resinero o por extensos olivares. ¿Qué propone el proyecto para la recuperación del cultivo en zonas estratégicas? Pues la puesta en marcha de incentivos a la incorporación de jóvenes agricultores y la creación de bancos de tierras ofrecidos en condiciones favorables a los demandantes.

Algo parecido supone con la ganadería, cuyo paulatino abandono ha propiciado que se extiendan las superficies de matorral en altitudes medias y superiores. ¿Por qué no favorecer el pastoreo en esas zonas estratégicas? ¿Por qué no incorporar a los jóvenes ganaderos o acordar la cesión de terrenos de monte público para explotaciones caprinas?

Paralelamente, Mosaico Extremadura recomienda sustituir algunas de las sde pinar o matorral por castañares de fruto. No sólo eso, sino que destaca el potencial y los beneficios medio ambientales del aprovechamiento de la biomasa forestal que, incluso, podría revertir directamente en los Ayuntamientos, al tiempo que matienen limpios los cortafuegos.

Este proyecto, que funciona en dos de las áreas que han sido más castigadas por los incendios, como son la Sierra de Gata (19 municipios) y Las Hurdes (5 municipios), contempla la participación ciudadana como uno de sus principales pilares… Y funciona, porque en solo seis meses de trabajo de difusión y asesoramiento con los vecinos y vecinas, se han presentado 100 propuestas ganaderas, agrarias y forestales, que afectarían a 20.290 hectáreas, de las cuales 6.000 son de particulares.