La sombra de la censura en Internet se cierne sobre Reino Unido

El Gobierno de Theresa May llegó a Downing Street con Internet en su punto de mira. A primeros de año, los tories ya lanzaron su manifiesto en el que avanzaban las puertas que querían poner al campo, recibiendo un aluvión de críticas. Previamente, justo después de las elecciones generales y ya sabedora del descalabro conservador que apeaba a los tories de la mayoría absoluta, May se comprometió a regular la Red… y lo hizo sin mojarse cuando fue preguntada acerca de si introduciría un régimen de censura y restricciones como el existente en países como China.

Esta misma semana plasmaban un adelanto de lo que bien podría ser su ley de internet; lo hacían en forma de proposición, pues sacar adelante la ley llevaría demasiado tiempo.  Dicha proposición, plasmada en el Internet Safety Green Paper, puede consultarse en internet, pudiendo comentar y realizar contribuciones hasta el próximo 7 de diciembre.

El espíritu de la ley que les gustaría sacar adelante los conservadores es eminentemente restrictivo, limitando la libertad de expresión con la excusa de poner cerco a los abusos, acosos y amenazas. Los activistas no han tardado en alzar la voz, encontrando en esta ley una suerte de censura que amenaza la reivindicación de libertades civiles.

La ministra de Cultura, Karen Bradley, sostiene que la intención del Gobierno es “regular internet del modo adecuado, permitiendo las libertades que ésta proporciona”. Asegura buscar un enfoque que “proteja a todo el mundo sin restringir el crecimiento o la innovación en el economía digital”.

Sin embargo y a pesar de suponerle ciertos conocimientos como responsable de Cultura, Bradley ha demostrado en diversas entrevistas su amplia ignorancia sobre el tema que intentan regular. Esta misma semana, en un programa de radio en la BBC llegó a declarar que “de lo que se trata es de hacer de internet el sitio más seguro para estar online”. Tal cual. ¿Acaso la ministra cree que Internet es una especie de continente del mapa online? ¿El ciberespacio sería otro?

De cara a las compañías de redes sociales, el Gobierno británico espera imponer un nuevo impuesto con el que, según indican, mejorarían el funcionamiento de internet. Esta medida ya ha sido criticada por organizaciones como Open Rights Group, cuyo director legal, Myles Jackman, considera que, “a pesar de que las compañías de internet tienen mucho margen de mejora, esto no puede ser excusa para obligarles a pagar para que el comportamiento de sus clientes sea fiscalizado”.

Al mismo tiempo, a multinacionales como Facebook o Twitter se les instará –no será obligatorio- a asumir un código de conducta. Los menores y el acceso que éstos tienen a cierto contenido en la web es una de las mayores preocupaciones del Gobierno, que reforzará la educación al respecto en las escuelas. En esa misma línea irá el código de conducta para redes sociales. Se baraja, incluso y tal y como ya han hecho en países como Francia o Australia, introducir la figura del Defensor de Internet.

Otra de las medidas contempladas es regular el acceso a la pornografía por parte de los menores de edad, aunque no ha indicado el modo de hacerlo, porque entre las polémicas medidas que se barajan figura la de un registro nacional de autenticación a la pornografía.

No es la única medida que aplicará a estas redes sociales a las que, incluso, podría cambiarles el estatus, pasando de ser plataformas a ser consideradas editoras, como si funcionaran como un medio de comunicación, lo que implicaría una mayor regulación sobre ellas.

Por otro lado, May siempre ha tenido encima de la mesa es la de obligar a las compañías de mensajería instantánea a dar acceso a los mensajes encriptados de sus clientes. El objetivo sería interceptar las comunicaciones de, por ejemplo, terroristas planeando atentados. Sin embargo, los expertos de Open Rights Group también consideran que esta medida podría ser contraproducente, al terminar por empujar a los terroristas a la Dark Web, lo que aún haría más complicado su seguimiento por parte de los servicios de Inteligencia.