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La revolución de las criptomonedas

Esta semana que cerramos conocíamos que en España se producía la primera compra de una casa pagada íntegramente con Bitcoins, concretamente, por 40 Bitcoins, es decir, unos 550.000 euros al cambio. Bitcoin, lanzada hace ya nueve años, es la que se ha llevado la mayor popularidad fundamentalmente, por ser la que abrió camino. Sin embargo, existen cientos de criptomonedas que están siendo utilizadas en la actualidad y que la mayor parte de las personas desconocen.

A diferencia de cualquier otra divisa tradicional, Bitcoin no depende ni de gobiernos ni de entidades bancarias, sino de una red denminada blockchain en la que todas las transacciones de l@s miembros de esa red quedan en un registro. ¿Entonces, no es anónimo? Sí, porque estas transacciones, aunque se almacenan públicamente, lo hacen bajo una suerte de pseudónimo numérico.

La base del éxito son los mineros de Bitcoins, esto es, quienes ponen a disposición de la red su potencia informática para resolver las ecuaciones matemáticas complejas que ayudan a verificar todas las transacciones que se realizan. El tope de creación de Bitcoins se fijó en 21 millones.

El éxito de Bitcoin ha generado problemas con la velocidad a la que la red puede confirmar las transacciones, el costo de las transacciones y la cantidad de energía consumida a través de la potencia de cómputo por transacción.

¿Qué otras criptomonendas existen?

  • Ethereum: Esta red, cuya moneda se llama Ether, permite que las aplicaciones informática se ejecuten en la misma red. Esto permite, por ejemplo, que en lugar de recurri a Dropbox para almacenar los archivos, se pueda configurar una aplicación de almacenamiento, guardando esos datos en una red descentralizada.

Otra diferencia que presenta respecto a Bitcoin es que tiene variantes como los “contratos inteligentes”, que sirven para ejecutar comandos bajo ciertas condiciones. Esto es especialmente útil cuando un número muy concreto de personas acuerda un pago específico.

Otro ventaja frente a a Bitcoin es que las ecuaciones matemáticas se resuelve de un modo más rápido y más eficiente. Hoy por hoy, no puede considerarse divisa como al Bitcoin, aunque se están pagando determinados servicios. Además, su valor está en manos de los especuladores convencidos de que esta red dará el campanazo. En 2017 su precio aumentó de 10 dólares a casi 1.000.

  • Ripple: Probablemente es la que presenta mayores diferencias. Utiliza una red de blockchain para validar transacciones, pero quienes componen esa red son instituciones financieras participantes. No pretende sustituir al sistema financiero actual, como bitcoin, sino actualizarlo. Dicho de otro modo, Ripple es la incursión del sector privado en el mundo de las criptomonedas, con inversores que han aportado financiación. Las transacciones, realizadas en XRP, son instantáneas, y en lugar de una tarifa de transacción lo que se hace es que se destruye una pequeña cantidad de XRP cada vez que se realiza una de ellas. De este modo, se evita que se pueda sobrecargar la red realizando muchas operaciones

A diferencia de Bitcoin, Ripple no pretende reemplazar el sistema financiero existente en el mundo, solo para actualizarlo. Tras múltiples fluctuaciones, Ripple se ha convertido, probablemente, en la segunda criptomoneda más grande después de Bitcoin.

  • Bitcoin Cash: Podría decirse que es una rama de Bitcoin que surgió a partir de una división llamada “hard fork”. Simplificando lo que sucedió es que se creó una moneda digital más competitiva en el sentido de procesar las transacciones más rápidamente con un coste menor. Entre las desventajas, que no es aceptado en todos los sitios en los que Bitcoin sí y que, al ser más centralizado, también aseguran que es menos seguro que su matriz.
  • Litecoin: Nació en 2011 con el objetivo de mejorar Bitcoin. Presenta optimizaciones en la minería, con diferentes algoritmos y una mayor rapidez. Actualmente ronda los 300 dólares. Habrá que estar atentos a su evolución.