Del autoconsumo al autorridículo

David Bollero

El Partido Popular (PP) español se quedó solo ayer en el Parlamento Europeo defendiendo la estafa del impuesto al sol. Ni siquiera sus colegas conservadores se pusieron de su lado, dejando a la cohorte de Rajoy en el más absoluto de los ridículos, capitaneados por el comisario de Energía y Acción contra el Cambio Climático, Miguel Arias Cañete. Los eurodiputados, por mayoría aplastante, aprobaron una enmienda en virtud de la cual se tira por tierra el el Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, que impulsó el ministro ‘papeles de Panamá’, José Manuel Soria, y por el que se imponían tasas a quienes instalaran en sus casas placas solares fotovoltaicas. Un Real Decreto que, con toda la oposición en contra en el Congreso de los Diputados, únicamente se mantiene por el acuerdo entre PP y Ciudadanos.

Así las cosas, el Europarlamento no ha podido ser más claro: el consumo de electricidad de fuentes renovables de producción propia que permanece dentro de los locales de los usuarios no han de “estar sujetos a impuestos, tasas o tributos de ningún tipo”. Una decisión que, incluso, pone en entredicho una polémica sentencia del Tribunal Supremo, que pasa así a sumarse al paseíllo del ridículo.

En aquella sentencia, además de avalar el robo del impuesto al sol, el Supremo tenía la desfachatez de enjuiciar éste último término, indicando que en lugar de “impuesto al sol” había que hablar de “contribución a los costes del sistema cuando un autoconsumidor” puesto que, “además de consumir la energía generada por él mismo, [el usuario] dispone del respaldo del sistema eléctrico para consumir electricidad del sistema en cualquier momento que lo necesite”.

Viva el lobby de las eléctricas –cuyos abusos ya denuncia la CNMV– y cómo sus tentáculos se extienden por los tres poderes del Estado. Tanto que se dan circunstancias tan curiosas como que a pesar de que España tiene un 65% más de irradiación solar que Alemania, los de Merkel tienen instalada un 600% más de capacidad fotovoltaica que España. No sólo eso, sino que como ya hemos referido en este mismo espacio, por alguna extraña razón se frenan proyectos que podrían satisfacer la práctica totalidad de la demanda energética nacional, únicamente, con renovables.

Lo aprobado ayer en el Parlamento Europeo aún ha de pasar el escollo de la Comisión Europea, pero parece evidente que si se quiere cumplir con los compromisos adquiridos en los Acuerdos de París, para lo que es necesario saltar de la meta del 27% de energías renovables en la Unión Europea en 2030, hasta el 35%.

Tal y como explica Mariano Sidrach de Cardona, catedrático de la Universidad de Málaga, una instalación fotovoltaica doméstica para autoconsumo ronda un coste de 1,5 €/Wp. Así, considerando que con una instalación de 2,0 kWp podemos contar con suficiente energía para una vivienda unifamiliar, el coste de la instalación estaría alrededor de los 3.000 euros.

¿Cuál es el ahorro anual de energía de esta instalación? Un 40%, nada más y nada menos lo que, según los cálculos del catedrático supone ahorros en la factura de la luz de entre 200 y 250 euros anuales. De este modo, la instalación se amortizaría en unos 10 años… unos plazos que podrían reducirse para el bolsillo del consumidor si tuviéramos un Gobierno con un mínimo de conciencia medioambiental y, en lugar de subvenciones al carbón, concedieran a las renovables, sobre todo teniendo en consideración que esa misma instalación de 2,0 kWp genera más energía de la que se consume, por lo que termina inyectado a la red cerca de 1600 kWh al año.