La UNESCO carga contra el símbolo del capitalismo malagueño

David Bollero

Vivimos tiempos en que cuando tres Administraciones Públicas se ponen de acuerdo, siendo de diferente signo político, hay que llevarse las manos a la cabeza. Por lo general, nada bueno hay detrás; es así de triste, pero la práctica confirma la teoría. Es lo que ha sucedido con la Torre del Puerto, el horripilante proyecto hotelero que pretenden construir en pleno puerto de Málaga gracias al consenso del Ayuntamiento de Málaga (PP), Junta de Andalucía (PSOE) y Gobierno central (PP). ¿El denominador común en las tres Administraciones? El apoyo de Ciudadanos a los tres Gobiernos.

Imaginen: una torre de 135 metros de altura (la más alta de toda la provincia) en el dique de Levante, con centro de congresos incluido, 352 habitaciones y 485 plazas de aparcamiento. El proyecto ha sido diseñado por el arquitecto José Seguí y detrás del mismo se encuentra el grupo catarí Al Bidda Group.

Más allá de debates morales sobre cómo el capitalismo mira para otro lado sobre la procedencia del dinero -ya saben, aquello de toma el dinero y corre- el proyecto rompe con la ciudad entera, de la que parecen haberse apropiado la clase política y empresarial, en lugar de la ciudadanía.

Diversos colectivos, entre ellos medio ambientales, vienen denunciado lo inadecuado del proyecto. Málaga lleva viviendo en los últimos meses los peores temporales en más de dos décadas, provocando desperfectos millonarios en la línea costera. A pesar de ello, los lumbreras que manejan los hilos han considerado que sería una buena idea poner, junto al mar, la torre más alta de toda Málaga.

La buena noticia es que quedan reductos de sensatez y sentido común. La UNESCO, tras ser asesorada por el Comité Nacional Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), ha cargado contra este proyecto que únicamente persigue el enriquecimiento de unos pocos, con el beneplácito político de PP, C’s y PSOE y la oposición de Podemos e IU.

La primera, en la frente. En un informe de 63 páginas, la primera de las recomendaciones es clara: “Renunciar al proyecto del hotel”, basándose para ello en “el impacto irreversible por la naturaleza permanente de la edificación en las dos escalas analizadas: el paisaje patrimonial de Málaga y el de su puerto”.  Coincide así la UNESCO con todos los detractores de la torre-esperpento: “degradaría la imagen y los excepcionales valores paisajísticos de la ciudad, y muy particularmente los patrimoniales”.

El informe no tiene desperdicio, porque desmonta con soltura los argumentos capitalistas de quienes defienden el proyecto. Ese tejido empresarial y esa clase política que, bajo una mirada cortoplacista, tan sólo buscan llenarse los bolsillos lo más rápidamente posible o atrapar un puñado de votos vendiendo precarización a quienes viven en la miseria.

La mala noticia es que las tres Administraciones (Ayuntamiento, Junta y Gobierno de España) y los tres partidos (PP, PSOE y C’s) se pasarán este informe por el arco del triunfo, porque hay demasiados intereses de gente muy poderosa en este asunto. Como también obviarán otra de las recomendaciones del informe: que un proyecto de esta envergadura y con estas implicaciones debe ser precedido en la ciudad de un gran debate. No ha existido tal debate. De hecho, las Administraciones han ido todas a una para acelerar en tiempo récord los trámites de impacto medio ambiental.

Una vez más, toma el dinero y corre.