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La bioimpresión 3D mira al corazón

Uno de los campos en los que siempre se dijo, desde sus albores, que la impresión 3D sería una auténtica revolución es en el de la medicina. El año pasado científic@s de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y en colaboración con la empresa BioDan Group mostraron al mundo cómo eran capaces de crear piel humana apta para ser transplantada con ayuda de una bioimpresora 3D.

La bioimpresión 3D abre un amplio campo de posibilidades que el mundo científico y empresarial se han lanzado a explorar, hasta el punto de llegar a pensar en crear un corazón artificial. No es ficción, ya existe una empresa en EEUU que está trabajando en ello. Se llama Biolife4D y lleva tiempo investigando el modo en que, utilizando las propias células de un/a paciente, se recree un corazón humano, lo que apriori reduciría extraordinariamente las posibilidades de rechazo.

El proceso de una operación de este tipo arrancaría con una resonancia magnética del corazón y una muestra se sangre, a partir de la cual se extraerán las células con las que se procederá a la bioimpresión después de su transformación. El ingenio es todavía más complejo de lo que pudiera parecer en un principio, puesto que la bioimpresora 3D ha de proteger estas células cardiacas durante todo el proceso para no deteriorarlas.

Terminado el corazón, éste es introducido en una especie de biorreactor, que emula las condiciones que tendría dentro del cuerpo humano, las células responden a estas condiciones, y comienzan los latidos.

El proyecto es ambicioso y juega también con la posibilidad de extender su aplicación a otros órganos, como hígado, riñones o páncreas. El hecho de haber comenzado el proyecto con un órgano tan complejo como el corazón es por el impacto que tendrá en miles de pacientes; las estadísticas juegan a su favor. A fin de cuentas, si en España se han realizado unos 8.000 trasplantes de este órgano desde 1984, en EEUU, sólo en 2016, se realizaron más de 3.000 intervenciones de este tipo. Una de cada cuatro muertes allí guarda relación con enfermedades cardiacas.

Queda un largo camino por recorrer antes de que sea vea el primer trasplante de un corazón bioimpreso en 3D. Los plazos marcados para avanzar en este proyecto preven que, en un año, ya sea posible imprimir una miniatura de un corazón. Hasta ahora, las experiencias que se tienen registradas de impresión de órganos en 3D han sido únicamente a modo de ensayo antes de realizar una intervención. Así sucedió, por ejemplo en Hospital Infantil de Toronto, en el que el cuerpo médico imprimió una réplica en 3D del corazón de un bebé para poder practicar antes una cirugía tan complicada.