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Las hordas machistas y Battlefield V

Cuando crees que no te pueden sorprender más, siempre hay un machista que se supera y hace aún más el ridículo. Lo peor de todo es que es contagioso. Es lo que ha sucedido con la última entrega del videojuego Battlefield V, desarrollado por DICE y Electronic Arts. Ha bastado el tráiler de promoción para levantar el revuelo, para que hordas machistas aporren sus teclados soltando todo tipo de lindezas.

El motivo es que en el teaser aparece una mujer soldado luchando en la II Guerra Mundial, que es donde se ambiente el videojuego. Quienes protestan, que argumentan que se trata de una inexactitud histórica, han llegado a acuñar un hashtag, #NotMyBattlefield, para ejercer más presión. Hasta el momento, el tráiler cuenta en YouTube con 287.000 Me Gusta frente a 347.000 No Me Gusta.

Para hacerse una idea, entre las sesudas reflexiones que hace este puñado de trogloditas se encuentran:

– “El primer juego de Battlefield que NO compraré… Mi abuelo era sargento de los comandos y esto es francamente ofensivo. Si quieres que las mujeres jueguen un papel mucho más importante en el juego, basta con enmarcarlo en la actualidad. No puedes limitarte a reescribir la Historia”.

– “¿Cuándo decidió DICE que era una buena idea poner a las habitantes de la cocina en un juego de la Segunda Guerra Mundial?”

– “Winston Churchill probablemente se está revolviendo en su tumba ante esto”.

– “Qué basura. La justicia social ni siquiera permitirá que los hombres mantengan los sacrificios brutales que han hecho en el pasado. Este intento de inclusión es caricaturesco, irreal y absolutamente irrespetuoso con aquellos que dieron sus vidas sin pensarlo dos veces. Se tergiversan los hechos de la Historia para que sean “inclusivos”. Respetad la historia”.

– “Pagaría más por el juego si no hubiera mujeres… o, al menos, dame la opción de cambiar a cada mujer en el campo por un soldado real”.

“Enhorabuena, porque faltaron al respeto a  50.000 soldados (todos los hombres) que perdieron la vida luchando. Espero poder elegir el género y raza de mi tanque y preguntar a los nazis si están oprimidos y después pedirles permiso para matarlos”.

Lo cierto es que las mujeres tuvieron un papel activo en la II GM, aunque incluso Aleksander Grøndal, productor ejecutivo de DICE y responsable de Battlefield, se haya plegado al alud de críticas machistas respondiendo a quienes ponen en duda el rigor histórico que “siempre antepondremos la diversión a la autenticidad”.

Pues bien, más allá de que fueran las mujeres las que, ante la ausencia de hombres, tomaran las fábricas –incluidas las de munición para el frente-, también fueron cruciales en otros ámbitos durante la contienda.

En honor a la verdad y a esa precisión histórica que los machistas ignorantes o ni conocen o, directamente, obvian, las mujeres sirvieron en el ejército. Si miramos a las filas británicas, ya no es sólo que el cuerpo de enfermería (cayeron en combate más de 700) estuviera compuesto mayoritariamente por mujeres, sino que ocuparon otros roles.

Prueba de ello fue lo que se bautizó como el Experimento Newark. Se trataba de comprobar si, ante las bajas de hombres y la escasez de soldados, las mujeres serían capaces de manejar los grandes reflectores (focos que apuntaban al cielo) que siempre habían sido operados por hombres. Claro está, las mujeres demostraron que eran capaces de eso y mucho más, llegando a hacerse cargo de la artillería antiaérea, el radar, etc. Las cifras hablan por sí solas: más de 225.000 mujeres se alistaron en el ejército británico, de las que tres cuartas partes fueron voluntarias… además de las civiles en el servicio de inteligencia.

En EEUU, el número de mujeres rozó el medio millón y el Ejército Rojo (Rusia) cifró a sus mujeres soldado en casi un millón, repartidas en todas las disciplinas, desde francotiradoras, a conductoras de carros de combate o en infantería.

Ojalá algunos cazurros leyeran un poco más antes de lanzar ataques gratuitos contra las mujeres. Seguramente no lo harán y, ni siquiera tras esta polémica, saldrán de su error. Huecos.