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España sumará otro incumplimiento medioambiental

Cuando uno profundiza mínimamente en cuestiones medioambientales se percata del grado de ignorancia en que estamos sumida la ciudadanía. Si pocos son los avances en materia legislativa -para lo que se debiera hacer para detener el expolio del planeta-, aún son menos los que nos llegan. ¿Cuántos de ustedes sabía que el 31 de diciembre, como fecha tope, todos los edificios públicos deben ser edificios de consumo de energía casi nulo (EECN)? No sólo eso, sino que dos años después (2020), la aplicación de la Directiva 2010/31/UE se extenderá a todos los edificios de nueva construcción.

¿En qué consiste una construcción de estas características? Pues en edificios con niveles de eficiencia energética muy elevados y, además, cuya demanda energética debe proceder de fuentes de renovables. Para que se hagan una idea, los parámetros que marca la directiva hablan, para una oficina, de un consumo de energía primaria de 80-90 kWh/m²año cubierto por 60 kWh/m²año procedentes de fuentes renovables in situ. En el caso de una vivienda unifamiliar nueva hablaríamos de un uso de energía primaria de 50-65 kWh/m²año cubierto por 50 kWh/m²año generados por renovables in situ.

Se trata de un objetivo muy ambicioso al que, como ustedes podrán haberse figurado, es imposible que lleguemos. Ya ni siquiera hablo de la ingente cantidad de edificios públicos que dependen del Gobierno Central, sino de las Administraciones Locales. ¿Se imaginan a su Ayuntamiento y el resto de edificios municipales cumpliendo esta directiva europea antes del 31 de diciembre? Yo, desde luego, no…

… No soy el único. Gente con mucho más rigor y autoridad en la materia que yo tampoco lo creen. Así, un reciente estudio elaborado a nivel europeo y en el que ha particiado el Laboratorio de Control de Calidad en la Edificación del Gobierno Vasco y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) advierte que, en general, los países del sur de Europa no van a conseguir cumplir con los objetivos EECN (nZEB, por sus siglas en inglés: nearly zero energy buildings). Figúrense, el sur de Europa que, precisamente, es la región que más posibilidades tiene de aprovechar fuentes de energía limpias, como la solar.

Imagen térmica de un edificio del País Vasco construido en la década de los 70, en la que se pueden apreciar las fugas de calor que presenta.

De nada sirve legislar si, despúes, las Administraciones Públicas no aplican esa normativa. Cuando hablamos de contaminación, nuestra mente siempre nos lleva al sector del transporte, pero la construcción también es uno de los más perjudiciales para el medio ambiente.

El dibujo que nos muestra el estudio en el que ha participado la UPV/EHU y que ha analizado la situación en Chipre, Francia, Grecia, Italia, Portugal, Rumanía y España, pone de manifiesto el enorme retraso que llevamos. ¿Y saben qué es lo más descorazonador? ¿Más incluso que la dejación de la Administración Pública? Que ni siquiera se han molestado en formarse. La escasa formación que existe, no ya sólo en la Administración, sino en el mismo sector de la construcción, acerca de qué es un edificio de energía casi nulo es pasmosa.

Así las cosas, habrá que recurrir a las sanciones por incumplimiento, dado que la UE es clara al indicar que “Es preciso que los Estados miembros garanticen que, si una nueva construcción no cumple los requisitos de eficiencia energética, se aplique un mecanismo de sanciones adecuado y, una vez que se hayan sobrepasado las fechas límite establecidas para los EECN, podrán requerirse sanciones diferenciadas para los nuevos edificios”.

Es muy triste llegar a ese extremo para ser respetuosos con el entorno. ¿Se han preguntado a quién no interesa que se apliquen estas directivas, a pesar de la extraordinaria cantidad de puestos de trabajo que traerían consigo? Lo han adivinado, a los mismos lobbies que en España no sólo no han potenciado las renovables sino que, además, han intentado acabar con ellas. A buen entendedor/a, sobran palabras.