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11.000 kilos de medusas ponen en jaque a la costa malagueña

La costa malagueña vive estos días una auténtica invasión de medusas. Los enjambres masivos de estos invertebrados se acercan a las playas, no sólo imposibilitando disfrutar de un chapuzón a los bañistas sino, incluso, dificultando la pesca. Imaginen: en un fin de semana, entre los pueblos de Nerja, Vélez-Málaga, Torrox y Algarrobo se han recogido ocho toneladas de medusas que, unidas a las otros 3.000 kilos de la costa occidental suman 11 toneladas en menos de tres días.

Ante este panorama y ya en temporada alta de baño -los servicios de socorrismo llevan en marcha desde el pasado 15 de junio-, comienzan a oírse las primeras voces de preocupación por los efectos que puede tener para el turismo. Resulta lamentable que esas mismas voces no se hayan oído años atrás, cuando l@s biólog@s advertían de las causas que hay detrás de este incremento de medusas.

Una de las primeras causas es la pesca masiva, esa que ha llevado a la reducción de los bancos de caballa, atún o pez espada, entre otros, y a la práctica desaparición de las tortugas. Los efectos en la cadena alimenticia han sido extraordinariamente perniciosos, pues menguado el número de depredadores, las medusas tienen vía libre para incrementar su población.

Un aumento en el número de ejemplares que, además, viene facilitado también por el cambio climático, pues el incremento de las temperaturas favorece la reproducción de estos invertebrados que, en el caso de las especies que acuden a nuestras costas mediterráneas, suelen reproducirse en primavera.

Otra de las causas que favorece esta superpoblación de medusas que llega a las costas es su alimento, que ahora es mucho más abundante gracias a los vertidos que realizamos al mar, la excesiva eutrofización de las costas (acumulación de residuos orgánicos en el litoral)o la presencia de sustratos artificiales para pólipos. No es casual que en la costa de la Axarquía se hayan recogido el mayor número de enjambres de medusas: a fin de cuentas y a pesar de las quejas durante años de los sectores más ecologistas, Nerja no dispone de depuradora, por lo que vierte todas sus aguas residuales directamente al mar. Lo mismo sucede en otros pueblos que de esta cosa que, además, en verano triplican su población y, con ello, los vertidos.

¿Por qué se triplica la población? Porque el terrorismo urbanístico que se ha cometido en la costa malagueña lo propicia. Un atentado constante al entorno que, además, lo ha modificado con la construcción de puertos, espigones, etc. que ha alterado el curso de las corrientes marinas, acelerando la llegada de estos invertebrados y, de paso, la destrucción de los bosques submarinos.

Por otro lado, se da la circunstancia este año de que en Málaga hemos vivido una de las peores falta de lluvias de los últimos años, estando al borde del decreto de sequía. Como consecuencia de ello, el caudal de agua dulce que desembocaba en el mar se ha visto muy reducida y, con ella, la barrera ante el agua salada que servía como cordón sanitario ante el avance de las medusas.

Cuando los chiringuitos están llenos, ¿a quién le preocupan estos fenómenos que, como ha sucedido, propician los enjambres de medusas?

(Para estar informado puntualmente del estado de la costa malagueña y los enjambres de medusas, es posible descargar la app del Aula del Mar)