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La española que revoluciona el Internet de las Cosas

Aunque prácticamente no ha tenido eco en nuestro país, tres mujeres españolas han sido reconocidas entre las 12 mejores innovadoras de Europa. Maria-Pau Ginebra, confundadora y presidenta de Mimetis; María Luisa Hernández Latorre, confundadora y CEO de Ingelia; y Alicia Asín Pérez, confundadora y CEO de Libelium. Ésta última, además, ha conseguido el segundo premio, dotado con 50.000 euros.

Ya en 2017, Asín fue galardonada con el Premio Rey Jaime I –dotado con 100.000 euros- en la categoría de Emprendedora, después de que un jurado integrado por hasta 16 Premios Nobel reconociera su labor. Previamente, ya se había convertido en la primera mujer en recibir el Premio Nacional Joven Empresario 2014, que otorga por la Confederación Española Jóvenes Empresarios (CEAJE).

Libelium nació como tantas y tantas empresas tecnológicas españolas: de la universidad; en este caso, de la Universidad de Zaragoza. Este spin-off arrancó hace más de una década con 3.000 euros, creada por esta ingeniería informática, por el Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza, junto a su socio David Gascón.

Han quedado muy lejos aquellos inicios, cuando ella tenía 24 años, en los que sólo cobró el único becario que había en Libelium. A día de hoy, consiguen permanecer sin ayuda de inversores externos y cuentan con 120 trabajador@s –empleo de calidad, como asegura Asín-, exportando a cerca de 120 países.

Libelium diseña y desarrolla hardware para redes sensoriales, un elemento esencial para la creación de las llamadas ciudades inteligentes (smart cities). Su tecnología, que ya está en funcionamiento en los cinco continentes, se encuadra dentro de la Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), que tanto interés ha despertado en los últimos años en las grandes multinacionales tecnológicas, desde operadoras como Telefónica a gigantes informáticos como IBM, entre muchos otros.

Los ingenios de Libelium, cuya plataforma es de código abierto –lo que facilita desarrollar sobre ella sin pago de patentes-, tocan los más diversos campos, desde equipamiento sanitario para emergencias que permitiría su traslado a zonas rurales; a proyectos para monitorear y mejorar la eficiencia en cultivos agrícolas, con sistemas de control ambiental para prevenir el cambio climático; o soluciones para ayudar a reducir la contaminación y el tráfico en las ciudades inteligentes. Su tecnología se ha subido a bordo, incluso, de un satélite en colaboración con la NASA para estudiar tormentas solares.

Libelium muestra las dos caras de la moneda: por un lado, es una luz de esperanza para tod@s es@s investigador@s que no quieren tener que irse de su país para poder trabajar; por otro, pone en evidencia la soledad del emprendedor/a, lo complicado que resulta salir adelante en un país como España, en el que la ciencia no tiene peso específico. Todo ello ‘aderezado’ con otro palo en las ruedas: el machismo. Ella también lo ha sufrido, con el ninguneo por parte de los bancos cuando acudía a ellos con su socio o la indignación de ser confundida con una azafata en las ferias de tecnología.

Asín es una de esas personas que, lejos de autocompadecerse por esta falta de apoyos, mira siempre adelante, actuando contra esa adversidad y tratando de superar la pasividad de las Administraciones Públicas a la hora de impulsar la I+D+i.  Durante todos estos años, una máxima: “si somos empresa es para poner productos en el mercado, para vender”.

Asín defiende la explotación comercial de la investigación, más allá del mantenimiento de ésta por la vía exclusiva de la subvención. En esencia, que sea el mercado quien más sostenga el I+D+i. En el caso de IoT, las previsiones som muy positivas: Se trata de un mercado en auge, hasta el punto de que para 2020, las previsiones cifran en 10.000 a los dispositivos convencionales (tabletas, teléfonos y relojes inteligentes…), mientras que el de dispositivos IoT se moverá en los 24.000. Estas magnitudes se traducen en un negocio de soluciones IoT para los próximos cinco años de unos 6.000 millones de dólares, que podrían mover entre 4 y 5 millones de puestos de trabajo para los que todavía no hay personas cualificadas, como se desprende del hecho de que más de una cuarta parte de las empresas europeas no encuentren perfiles adecuados para sus vacantes.

En este sentido y con una visión más americana que europea, Libelium apuesta por la educación como su mejor cantera, y acaba de lanzar la segunda edición de su programa educativo online gratuito “IoT Spartans Challenge”, dotado con 10.000 euros. De él saldrán los mejores desarrolladores de IoT entre 600 participantes procedentes de 250 universidades y escuelas técnicas de España, Portugal, Dinamarca, Italia, Filipinas, Panamá o, incluso, Australia.