Novepol 2017, premio a las editoriales independientes

Ya no sorprende a nadie que la mayoría de los premios de novela negra (a excepción de los teledirigidos, ustedes ya me entienden) recaigan en editoriales independientes. No puede ser de otra forma. Son ellas las que están ampliando los límites del género, las que se arriesgan por autores nuevos, las que se resisten a que el interés comercial sea el único y último motivo por el que publicar una obra. Las que, en definitiva, publican libros que dejan poso en los lectores.

Ha vuelto a suceder con el premio Novepol a la mejor novela negra publicada en 2016, que se conoció en el pasado festival Tenerife Noir. Dos novelas fueron las ganadoras. “Manguis”, de Paco Gómez Escribano, publicada por Erein; Y “Lo que nos queda de la muerte”, de Jordi Ledesma, publicada por Alrevés.

La novela de Paco Gómez Escribano es un retrato del madrileño barrio de Canillejas en los años 70. Un recorrido por sus bares de mala muerte, por sus personajes sin alma y sin sueños, de la mano de las tres reinas que dominan el barrio: la pobreza, la droga y la violencia. Y el crimen como única vía de escape. En “Manguis”, Escribano consigue, desde Canillejas, hablarnos de todos los barrios del mundo. Los mismos errores, las mismas consecuencias. Los mismos pecados sin expiar.

Jordi Ledesma, en “Lo que nos queda de la muerte”, narra ese momento en el que dejamos de ser niños para adentrarnos en la vida adulta. Cuando perdemos la pureza y comenzamos a corrompernos. Y lo une a la evolución urbanística de una localidad costera mediterránea a principios de los noventa. El dinero lo transforma todo, a los edificios y a sus habitantes. Los cambia a peor, aunque el brillo del éxito no nos deje ver la mugre.  Ledesma utiliza las palabras con la precisión de un lanzador de cuchillos. Siempre da en el blanco. Su prosa se clava en el alma pasando antes por nuestro cerebro.

Dos libros indispensables que no dejarán a los lectores indemnes.