‘Pinches jipis’, humor contra el horror cotidiano

Casi todas las noticias que se publican de México son sobre sucesos: Asesinatos múltiples, decapitaciones, mujeres desaparecidas, guerra entre narcos… Es lo único que interesa del país en las redacciones españolas. México se ha convertido en la puerta de acceso al infierno.

A pesar de todo este horror, de toda esta violencia monstruosa y sobrecogedora, la que está considerada como novela fundacional del género negro mexicano, la maravillosa El complot Mongol, de Rafael Bernal y publicada por Libros del Asteroide, está escrita en un tono de comedia. Negra, muy negra, pero comedia.

Podríamos decir que Pinches Jipis, de Jordi Soler y publicada por Malpaso, es la hermana pequeña de la obra de Bernal. Una comedia negra llena de personajes inolvidables entre los que destaca el comandante Emiliano Conejero, un cincuentón politoxicómano al que no se le encienden las neuronas hasta que no prueba el whisky. Entre los múltiples crímenes que se cometen a diario en ese monstruo llamado México D.F. hay uno que destaca: los asesinatos del estrangulador de la media azul. Conejero y su peculiar séquito tendrán que atrapar a este asesino en serie a contra reloj. Pero en México D.F. nada es lo que parece.

Jordi Soler crea una novela delirante, enloquecida y, por ello, fascinante. Una obra que se lee con una media sonrisa perenne en la cara. Quizás con un final algo precipitado, aunque puede que se tenga esa impresión porque a uno le apetecería seguir un rato más en compañía del comandante Conejero, el Espectro y el resto de sus secuaces. A veces lo que nos separa de pasar un buen rato son 154 páginas.

Pero luego cerramos el libro y volvemos a la fea realidad. Tecleo en un buscador  de internet “México D.F.”. Tras los ineludibles anuncios de vuelos baratos, encuentro la primera página: un foro donde la pregunta clave es “México D.F. ¿cuánto es de peligroso?