El santo al cielo: cuando el monstruo es tu familia

Da un poco de vértigo pensar que uno no puede elegir las cosas verdaderamente relevantes de la vida. La familia, por ejemplo. O la salud o el amor. La rueda de la fortuna gira y nosotros atados a ella mientras el hombre con los ojos vendados lanza los cuchillos. No suele fallar. Las hojas de metal se quedan a pocos centímetros de nuestro rostro. Pero a veces al azar le tiembla el pulso, arroja el cuchillo antes de tiempo y…

Sólo damos importancia a la familia cuando nos falta o cuando es mala (como la salud, como el amor). Si tienes una familia normal, (cada vez entiendo menos este término, los vecinos de los asesinos en serie siempre dicen de ellos que era personas normales) quiero decir que te quiera y que te respete, tiendes a pensar que eso es lo habitual, que todas las familias son así. Pero no. A veces, el horror se esconde en nuestro círculo más próximo. Del que es más difícil de escapar. Formado por los que tienen que protegernos, educarnos, cuidarnos, amarnos. Monstruos que con toda seguridad criaran monstruos. A veces al azar le tiembla el pulso y el cuchillo se nos clava para quedarse dentro de nosotros para siempre.

De eso habla la novela El santo al cielo, escrita por Carlos Ortega Vilas y editada por Dos Bigotes. Un inspector jefe de la Policía Nacional, con debilidad por los santos, y un teniente de la Guardia Civil colaboran en la resolución de un extraño caso. Un hombre aparece muerto en su casa con una herida punzante en el corazón. Lo extraño es que toda la vivienda está cerrada por dentro. Nadie pudo entrar para cometer el crimen y después salir. Un suceso que tiene que ver con Silvia, una joven que lleva una vida gris y monótona aparentemente autoimpuesta. Su relación con el cadáver destapará una oscura trama en esta novela policiaca llena de giros argumentales.

Una novela de más de 500 páginas que no deja de sorprender al lector. Quizás ese sea uno de los puntos fuertes de la obra unido a la solidez de la trama. Un thriller muy bien construido que no defraudará al lector. La obra ha sido finalista del premio Silverio Cañadas a la mejor primera novela negra en la edición de este año de la Semana Negra de Gijón.