Héroes y locos

A menudo lo que distingue al héroe del loco viene marcado por el éxito o el fracaso de la empresa en la que se embarcan. La diferencia entre ser considerado lo uno o lo otro es de, apenas, un matiz que maneja el azar; no la razón ni la cordura.

Sin embargo, es sencillo reconocer a los locos y a los héroes. Son esa clase de personas que no escucha los consejos que dicta la lógica, que prefieren nadar a contracorriente y no dejarse llevar, que piensan que la prudencia es una forma de cobardía, que logran convertir cada caía en una nueva oportunidad para levantarse, que en cada decisión que toman dejan que el corazón tenga la última palabra. Esa clase de personas que hacen que el mundo tenga algo de sentido.

Abrir una librería hoy en día es una de esas heroicas locuras. Y si encima se especializa en género negro, la loca heroicidad adquiere dimensiones bíblicas. Sucedió el pasado 23 de septiembre en Barcelona. Somnegra abrió sus puertas en la carrer Aragó 108, cantonada Comte Borrell. Una maravillosa locura perpetrada por Miguel Ángel Díaz que se ha propuesto llenar el enorme vacío que dejó el cierre de la mítica librería Negra y criminal, en 2015.

Existen pocas experiencias tan placenteras como caminar por una librería. Recorrer con la vista los estantes para saber si el librero tiene buen gusto, hojear sin prisa, el olor de los libros nuevos, el silencio. Es como un rincón gourmet de la cultura. El librero conoce tus preferencias y te recomienda exactamente lo que sabe que te va a gustar: Sus exquisiteces, sus tesoros… O a veces te propone experimentar, descubrir nuevos autores, otros estilos. Nunca hubiera leído a escritores que ahora idolatro como Tonino Benacquista, Jakob Arjouni o David Peace si no me los hubiera aconsejado mi librero.

Un placer tan distinto a la experiencia estresante de dejarse caer por esos supermercados de libros donde McDonaldlizan la cultura. Obras creadas para venderse rápido, hechas de aire, sin nutrientes, reconocibles porque siempre se encuentran apiladas en el montón de novedades pese a llevar meses editadas. Hagan la prueba. Abandonen las colas para pagar en caja. Escapen del adocenamiento. Entren en una librería. Hay más héroes locos: En Madrid está la Librería Burma, de Chus y Alfredo, en la calle Ave María, 18; y también Estudio en Escarlata, de Juan, en la calle Guzmán el Bueno, 46. En Valencia cuentan con Cosecha Roja, de Miguel, en la carrer Sevilla, 5. Y hay más, busquen. Siempre es interesante hablar con un héroe y con un loco. Tal vez descubran que ustedes también lo son. Sabes que estás ante uno de ellos porque la gente no para de decirles “no se puede”, porque ven caminos donde el resto solo vemos muros, porque saben que enfrentarse a los desafíos más arriesgados da sentido a la vida, porque luchar por lo imposible es lo único que merece la pena.