‘1.280 almas’: la cotidianidad del mal

Un grupo de escritores, invitados por el Festival Getafe Negro que se celebró del 14 al el 24 de octubre, participamos el jueves 19 en una mesa redonda cuyo tema a tratar era indagar en uno de los grandes monstruos, el salvaje, el brutal, el maldito, Jim Thompson.

En la mesa se sentaban otros monstruos como Julián Ibáñez, Carlos Zanón, Paco Gómez Escribano, Horacio Convertini, y yo, que aún estoy pegando  mis primeros tiros en la novela negra. Hablamos de su estilo, de su fuerza, de su originalidad. Y de una de sus novelas más conocidas: 1.280 almas, publicada por RBA, considerada ya como una obra maestra.

Nick Corey, el sheriff de Potts Country, una pequeña localidad imaginaria del sur de los EEUU, quiere ser reelegido. Su principal preocupación es que nada cambie el statu quo de su vida, basada en la indolencia, la pereza y en hacer sólo lo indispensable. Corey es en apariencia un lerdo con pocas luces. Pero en su interior habita un asesino implacable y amoral que mata a todo el que amenaza el equilibrio que ha establecido en su vida.

Thompson construye una obra ruda y violenta en la que no existen héroes ni anti héroes. En la que todos los personajes son despreciables, empezando por el protagonista. Y, sin embargo, logra que el lector se identifique con ellos al conectar con esa parte oscura que todos llevamos dentro.

Una novela bella y violenta, en la que los asesinatos están desprovistos de cualquier pasión. No hay odio, ni venganza, ni placer. Corey come, copula, duerme y mata.

No hay justicia, ni redención, ni castigo. No hay moral, ni enseñanza. Thompson crea una novela que se convierte en un espejo negro en el que se reflejan todas las miserias de la condición humana. Una imagen que no nos gusta mirar pero de la que no podemos apartar los ojos.

En la mayoría de congresos y festivales sobre el género siempre se repite la misma pregunta: “¿Qué es novela negra?”. La respuesta es sencilla. Lean 1.280 almas. Si les gusta sabrán lo qué es novela negra. Y si no, regresen a las pilas de novedades con reclamos como “La novela policiaca del año” o “El thriller psicológico que ha vendido más de…”. Tan vacías y huecas como maniquíes.

1.280 almas es una novela de carne y hueso. Mucho hueso.