Donde siempre es medianoche: locos maravillosos

Carlos Augusto Casas

Todo cambia cuando el sol deja de observarnos. Cuando sentimos que su mirada inquisitoria se apaga. Cuando la oscuridad hace que todos nos volvamos pardos. La noche nos permite ser más nosotros mismos. Sin el disfraz de la seriedad y la responsabilidad. Ni la máscara del convencionalismo y las buenas costumbres. Sin espacio para los recuerdos ni para los planes de futuro. Solo el aquí y el ahora. La noche es presente. Es con la oscuridad cuando bebemos más, nos drogamos más, reímos más, follamos más y matamos más.  La racionalidad se queda en casa, haciendo compañía al traje de la oficina. Compadezco a aquellos a los que no les gusta salir de noche. Pobres, solo tienen una vida. Una de las peores experiencias que uno puede tener en este mundo es la de salir de algún local creyendo que la noche aún sigue allí y encontrarte con todos los reproches que la luz del sol te arroja a la cara.

En Donde siempre es medianoche, escrita por Luis Artigue y editada magistralmente por Pez de Plata, la gran protagonista es la noche. Una noche perenne que ha descendido sobre la ciudad italiana de Silenza desde hace un año. “El sabueso informativo”, un fotoperiodista de guerra hipocondriaco que no puede vivir sin su psicoanalista argentino, es enviado para descubrir el misterio. Pero la noche sin fin no es el único suceso extraño. El premio Nobel de astrofísica ha desaparecido en la ciudad mientras el poder de una secta destructiva de bebedores de sangre, liderada por el carismático Anticristo Superstar, se va extendiendo por toda Silenza. Y por si esto fuera poco, en la vida del Sabueso se cruza Elisabeta, de la que no puede separarse por mucho que lo intente.

Donde siempre es medianoche es una novela que escapa a las etiquetas convencionales. Es una novela negra, una comedia, una distopía, una obra crítica. Y, a la vez, no es nada de esto. Hay que abrirla y descubrir esta explosión de riqueza lingüística al servicio de la ironía. Una obra no apta para los amantes de las normas, las reglas y la lógica. Hay que mencionar la cuidadísima edición de Pez de Plata. Con libros tan bien editados como este, convertido en objetos hermosos en sí mismos, las tablets no tienen nada que hacer.

Hace tiempo que no siento la llamada de la noche. Es uno de los síntomas de la vejez. Lo único que haces cuando el sol se va es acostarte temprano.