Opinion · La oveja Negra

“Que de lejos parecen moscas”: mejor no mirarnos al espejo

Miguel Ángel Díaz, librero de SomNegra, (vayan a su librería en Barcelona y déjense aconsejar por él, insensatos) según mi opinión, ha acuñado la mejor definición de novela negra que existe. Dice Miguel Ángel que si, cuando terminas un libro y al pasar la última página, lo primero que se te viene a la cabeza es un pero qué cabrón, eso es novela negra.

Lo primero que pensé cuando acabé “Qué de lejos parecen moscas”, editada por Alfaguara, fue que su autor, el argentino Kike Ferrari era un cabrón. Muy, muy grande.

El señor Machi sufre un pinchazo en su flamante BMW negro. Unos clavos aparecen en la rueda. Alguien los ha puesto allí. Cuando abre el maletero para sacar el neumático de recambio se encuentra un cadáver al que le han borrado el rostro de un disparo. Ahí comienza una ruta desesperada para deshacerse del cuerpo, descubrir su identidad y saber quién está detrás de todo esto, saber quién es su enemigo. A través de las sospechas vamos conociendo la vida de Machi: cómo creo el pequeño imperio que posee, cómo trata a su mujer, a sus amantes, a sus amigos, a sus empleados… La lista de posibles enemigos se va haciendo muy larga.

Durante un solo día en la vida de este personaje, Ferrari consigue ponernos ante el espejo de lo que significa el éxito en nuestra sociedad. Y no nos va a gustar lo que vamos a ver: la amoralidad y la crueldad como camino directo para conseguir dinero. Porque el dinero lo ocupa todo, lo abarca todo, lo justifica todo. Causa, motivo y fin. El único sinónimo válido para la palabra triunfo. No existe el éxito sin dinero.

Haciendo un análisis de la evolución de la sociedad argentina desde la dictadura hasta nuestros días, Ferrari consigue también hablarnos de todas las sociedades. Porque el Señor Machi no solo vive en Buenos Aires, también lo hace en Madrid, Londres, Nueva York o Luanda.

Con una potencia narrativa y un ritmo que no decae, “Que de lejos parecen moscas” es el ejemplo claro de lo que se puede hacer con una novela negra. Divertir, criticar y hacer reflexionar. Capítulos cortos para acrecentar el deseo de seguir leyendo, y uno de los mejores finales que he leído últimamente. Porque no todo debe quedar cerrado. Una novela impresionante. Imprescindible. No me cansaré de recomendarla.  “Que de lejos parecen moscas” fue galardonada con el premio Silverio Cañada a la mejor Opera Prima Criminal en la Semana Negra de Gijón.