Opinion · La oveja Negra

‘Cuando gritan los muertos’: Canillejas Noir

Hay un momento en toda carrera literaria en la que el escritor da un salto. En la que el poso del oficio y de las lecturas comienza a filtrarse en las novelas dotando a las obras de mayor empaque, de más profundidad y madurez. Esto es exactamente lo que ha pasado con Paco Gómez Escribano y su Cuando gritan los muertos, editada por Alrevés. Sin lugar a dudas,  su obra más ambiciosa.

El Cuqui, un politoxicómano del madrileño barrio de Canillejas, acaba de salir de prisión. Pero al llegar a su barrio se da cuenta de que todo le resulta extraño. No solo por el tiempo transcurrido, sino porque su cabeza ya no tiene memoria. Una bala incrustada en el cráneo ha borrado casi todos sus recuerdos. Casi. El reencuentro con el Tente, su antiguo compañero de atracos, provoca que las piezas dispersas por su cabeza empiecen a encajar. Y la imagen que forman no le gusta nada. Una traición tras un asalto por encargo. Dos compañeros muertos. El Tente perdió una pierna y a él le metieron una bala en el cerebro. Y entonces comprende de dónde vienen las voces de su cabeza. Son gritos. Los gritos de sus compañeros muertos reclamando venganza.

Gómez Escribano regresa a Canillejas, esta vez situando su historia en la actualidad, aunque las raíces de la misma se encuentren en el pasado. En esos convulsos principios de los 80 donde la policía aún no había entendido muy bien que era eso de la Democracia. Cuando eran los propios agentes los que planeaba atracos que encargaba a terceros, normalmente delincuentes de poca monta, para después quedarse con la mayor parte del botín. ¿Recuerdan la desaparición del Nani? Robó 48 kilos de oro y escondió 40 de ellos en un golpe, presuntamente, organizado por la Secreta. Le torturaron hasta la muerte para que confesara dónde había ocultado el botín. Su cuerpo nunca apareció.

Y es ese pasado el que utiliza Escribano para contarnos una historia de venganza, de vidas acabadas antes de empezar, de recuperar la dignidad a tiros aunque sea lo último que se haga. Una novela sólida, dura y negra, en la que también hay humor junto a las descripciones del barrio y sus personajes que se han convertido en las señas de identidad del autor. La primera parte de la novela es prodigiosa. Ritmo, violencia y barrio.

Paco Gómez Escribano participa en el Festival de novela negra Black Mountain Bossòts, que se celebra hasta el 2 de mayo en el Valle de Arán. Junto a él estarán figuras tan destacadas del género como Juan Madrid, Julián Ibáñez o José Luís Muñoz. Yo en su lugar no me lo perdería. Estas cosas no pasan todos los días.