Opinion · La oveja Negra

‘Escrito en negro’: catálogo de vidas infames

Uno de los males que acosan a la literatura en general y al género negro en particular es la proliferación de los libros clónicos. Esas novelas despojadas de personalidad por las editoriales en busca de la rentable simplicidad. Perfectas desde el punto de vista formal, pero vacías de cualquier valor literario. Idénticas entre sí. Narrando siempre la misma historia. Como si los lectores fueran niños que todas las noches exigieran que se les contara el mimo cuento. Libros whopper, no importa quién sea el cocinero, siempre llevan los mismos ingredientes, saben igual y están pensados para el consumo de masas. Si no saben de qué les estoy hablando les propongo un experimento: entren en una de esas grandes superficies donde venden libros. Vayan a la mesa de novedades de la sección de novela negra. Elijan dos obras. Asegúrese de que en las frases destacadas por la editorial aparezcan términos como “trepidante” o “thriller psicológico”. Y léanlas. Estoy seguro de que en la mayoría de los casos experimentarán una sensación de vacío al terminarlas. Como cuando comes en un restaurante chino. A las dos horas vuelves a tener hambre. Novelas grandilocuentes pero efímeras, hechas de aire. Como un llamativo y estruendoso pedo.

Y luego están los escritores con personalidad, que aportan su propia visión del mundo. Que tienen estilo y voz propia. Reconocibles desde la primera página. Martín Olmos es uno de ellos. Su libro Escrito en negro, editado con cuidado y buen gusto por Pepitas de calabaza, es una joya. Se trata de un compendio de vidas no ejemplares. Asesinos, dictadores, generales y verdugos son descritos con la inimitable técnica de Olmos. Todos reales, todos humanos, despojados del aura mítica que muchas veces envuelve a los criminales más violentos. Porque no hay nada más vulgar que el asesinato. El ser humano lo lleva haciendo desde que “descubrió que una piedra es más dura que una cabeza”, como nos cuenta el propio Martín Olmos. Una delicia comprobar lo que un buen escritor puede hacer con el lenguaje. Porque, a pesar de que algunas de estas biografías son conocidas, el talento de Olmos las convierte en únicas. Un apabullante dominio de las palabras, del ritmo y del sentido del humor. Analizando la condición humana y sus miserias. Un escritor de verdad. No se lo pierdan. Abandonen los libros insípidos y dense el capricho de leer Escrito en negro. Lo bueno de la literatura es que el caviar cuesta lo mismo que una hamburguesa.

Y, de paso, les recuerdo que ya ha comenzado la Feria del Libro de Madrid. Dejen que sean otros los que formen las colas para ver a los youtubers y a los famosos de televisión. Acérquense a una caseta donde firme un escritor sin público. Hablen con él, pregúntenle. Quizás su visita a la Feria sea más enriquecedora. Quizás incluso puedan encontrar el libro que les cambie la vida.