Opinion · La oveja Negra

‘La absurda existencia de Dalila Conde’: sectas, abusos y violencia de género

Uno de los elementos diferenciador de la novela negra, que en numerosas ocasiones ya hemos citado en esta misma columna, es la crítica social. Y si hay un problema al que debemos enfrentarnos como sociedad si no queremos seguir sintiendo vergüenza al mirarnos en el espejo es el de la violencia de género. Son tantos los casos y tan estremecedor el número de víctimas que corremos el riesgo de insensibilizarnos, de acostumbrarnos a la macabra regularidad con que se suceden las noticias sobre nuevas muertes. La novela negra, con su efecto lupa sobre las zonas oscuras que no podemos o no queremos ver, no se podía quedar al margen de un tema como este.

La absurda existencia de Dalila Conde, de Olga Mínguez Pastor y publicada por M.A.R. editor, nos enseña esa parte de atrás a las que los telediarios nunca llegan. Esas vidas en las que solo hay sinsabores, decepciones, amargura. Donde abrazamos a monstruos disfrazados de príncipes azules porque necesitamos agarrarnos a algo, aunque sea a una mentira.

El cadáver de una mujer aparece en el madrileño parque de El Capricho. Lleva puesto un extraño babi gris, como una presa, y la boca sellada con una cruz griega roja. No es la primera víctima que aparece de este modo. La policía lleva más de veinte años investigando el llamado caso de las niñas de la cruz. El inspector Leonardo Vélez es el encargado de la investigación, pero sabe que aún no está preparado. Acaba de reincorporarse tras liderar una operación fallida que acabó con dos de sus hombres muertos. Al mismo tiempo vamos conociendo la vida de Dalila, una niña con capacidad límite a la que sus padres quieren proteger del mundo. Y también la existencia de una extraña secta destructiva liderada por el Gran Patriarca. Sus principales objetivos son las adolescentes.

Olga Mínguez nos introduce en una historia sin concesiones a la galería, con personajes llenos de los matices que requiere contar una historia como esta. Una descarnada descripción de la realidad. Dividida en cuatro partes, La absurda existencia de Dalila Conde es más una novela policial que negra, aunque en varios momentos, la investigación pasa a un segundo plano de interés para dejar sitio a la crítica social, a la descripción del dolor vital. A la injusticia y la crueldad. La obra fue galardonada con el VII premio Wilkie Collins de novela negra.