Opinion · La oveja Negra

‘Muertes pequeñas’: prejuicios y culpas contra una mala madre

Nuestros preciados y preciosos prejuicios. Esos que nos evitan reflexionar, conocer, analizar. Simplificando lo complicado. Si les haces caso todo se vuelve blanco o negro. Sin esos molestos matices que lo enturbian todo. Los catalanes son… Los inmigrantes son… Los del PP son… Los del Madrid son… Los actores son… Así de sencillo. Ahhh, que bien se está cómodamente instalado sobre los mullidos prejuicios. Soluciones simples para problemas complejos. ¿Para qué calentarse la cabeza? Y si en algún momento siento que la duda está acabando con mis reservas de prejuicios no tengo más que encender la televisión, la radio o abrir un periódico. Allí encontraré tertulias, columnas y editoriales donde reabastecerme. Donde los míos, los de mi bando, me dirán lo que hay que pensar, lo que hay que creer, nuestra verdad. Nuestros valiosos prejuicios.

Muertes pequeñas, de Emma Flint y editada por Malpaso, nos habla del poder destructivo de los prejuicios en lo que supone el impresionante debut de esta autora. Aún no he podido cerrar la boca tras leerla.

1965. Hace calor en el barrio neoyorkino de Queens. Ruth Malone, una joven madre del barrio descubre que sus dos hijos pequeños han desaparecido durante la noche. La ventana de su cuarto está abierta. Alguien se los ha llevado. Pero la policía tiene otra teoría. Ruth está divorciada. Siempre va perfectamente maquillada y con ropa provocativa. En su casa encuentran montones de botellas vacías de alcohol y cientos de cartas de hombres con los que la madre se relaciona. Ruth es el centro de los cotilleos del vecindario. Pete Wonicke, un periodista inexperto, llega a las mismas conclusiones que los agentes y por los mismo motivos. Pero poco a poco se va dando cuenta de que los policías no siempre son los buenos y de que tal vez sus obsesiones estén llevando a la investigación por el camino equivocado.

Basada en hechos reales, Pequeñas mentiras es una espléndida novela negra con aromas de clásico de los años sesenta. Original y profunda. Conmovedora e inteligente. El talento de Emma Flint nos describe todos los prejuicios que arrastramos contra las mujeres, sobre todo sin son madres y no se amoldan al comportamiento que les impone la sociedad, catalogándolas inmediatamente como malas madres. Personajes de carne y hueso, de esos que transmiten realidad. Con unos diálogos interiores portentosos. Una novela brillante. Absolutamente recomendable. No permitan que esta maravilla pase desapercibida. Léanla.