Opinion · La oveja Negra

‘Violentamente pelirroja’: larga vida al hard boiled

Dentro de la novela negra, el término hard boiled (hervido hasta endurecer) utiliza como analogía el endurecimiento de un huevo al ser cocido. Y así son estas novelas: Duras, sin florituras ni concesiones de cara a la galería o a las ventas. Repletas de hombres y mujeres a los que la vida no se cansa de golpear sin lograr nunca quebrarlos del todo. Esos que se mantienen al fondo de la barra del bar, bebiendo solos. Los que saben que el infierno es una oficina y los sueños la zanahoria atada al palo con la que consiguen que nos levantemos todas las mañanas. Son historias de perdedores rebeldes, inconformistas, guerreros que siguen luchando pese a saber que van a ser derrotados una y otra vez. Porque su victoria es no dejarse pisar, no admitir consejos de nadie, no seguir las líneas marcadas, no hacer lo que se espera de ellos. Son los anti-héroes. Tan alejados de la perfección como la realidad de la televisión.

Pero si quieren descubrir lo que de verdad es el hard boiled deben leer a Julián Ibáñez, el autor más destacado dentro de este estilo. Y su última novela, Violentamente pelirroja, editada por Cuadernos del Laberinto, es un claro ejemplo de la maestría de este escritor. Ibáñez vuelve a dar un recital de lo que debe ser una novela hard boiled: frases lapidarias, sentido del humor, ritmo, y diversión. ¿Recuerdan la primera vez que fueron al parque de atracciones? Pues esa misma sensación es la que los amantes del género experimentamos cuando abrimos un libro de Ibáñez.

La Madame para la que trabaja Bellón le encarga que busque a una de las chicas que trabajan en el club. Lleva días sin aparecer. Que las prostitutas se larguen es algo normal, Bellón lo sabe. Por eso no entiende tanto interés y mucho menos que su jefa le prometa dinero si da con la chica. Mucho dinero. La calle crea menos tontos que las universidades, por eso Bellón sabe que algo huele mal en todo este asunto. Chantaje, traición y una trama de prostitución de menores con una melena pelirroja envolviéndolo todo.

Ibáñez lo vuelve a conseguir. Sus últimas novelas, Violentamente pelirroja incluida, son las mejores de su carrera demostrando que el maestro está en plena forma. Construyendo sus historias como los clásicos, sin trama, con diálogos más afilados, con personajes más políticamente incorrectos. Demostrando que sabe ver la cara B de la realidad. Un soplo de aire fresco entre tanta corrección política y tanta moralina. Raymond Chadler leería Violentamente pelirroja. Puro Bellón, puro Ibáñez, puro hard boiled.