Opinion · La oveja Negra

‘La Banda de Arruti’: diversión gamberra

Hacer el gamberro es divertido. A mí siempre me lo ha parecido. Quizás porque indefectiblemente me sentaba en los últimos pupitres de la clase. Desde primero de E.G.B hasta la facultad. Era mi sitio. El único lugar donde las risas podían esconderse de la seriedad impuesta del aula. Donde la mirada totalitaria del profesor nuca llegaba. No comprendía a mis compañeros de las primeras filas. Tan serios y siempre responsables. Luciendo su alma de viejo. Dejando claro que el aburrimiento les acompañaría toda la vida (bostezo solo con pensar en ellos, da igual que no hayamos tenido más contacto, sé cómo habrán sido sus vidas: un coñazo). El gamberrismo es transgresor, absurdo, en muchos casos naif. Pero siempre encierra un componente de rebeldía. De negarse a ir por el camino recto como hacen todos los demás. Un deseo de escandalizar a los bienpensantes, de que te señalen las viejas cuando pases a su lado. De graznar como un loco antes que balar como uno más dentro del rebaño. Bee, bee. (Ahora a los gamberros que cantan los meten en la cárcel, la gente con alma de viejo aplaude).

La Banda de Arruti, escrita por Jon Arretxe y editada por Erein, es un acto de gamberrismo. Y, por lo tanto, es una novela muy, muy divertida.

Ereño, Delgado, Urrutxurtu y Arruti forman una banda de narcotraficantes de Basauri que se conocen desde el instituto. Pero las cosas están cambiando en la localidad. Los guineanos quieren hacerse con el territorio. Así que es hora de cambiar de vida. El botín de un atraco a una joyería sería suficiente para largarse y volver a empezar. Pero el oro solo da para uno, no para cuatro. Las traiciones se suceden entre los antiguos amigos mientras la búsqueda de las joyas se complica. Mendigos, artistas locales, caribeñas… Todo ello en el marco de las fiestas de San Faustín, donde corre el zurracapote. Memorable la escena de las bragas de la Escarabillera.

Arretxe abandona (imaginamos que momentáneamente) la saga de Touré, su detective-vidente burkinés que malvive en Bilbao, para crear esta comedia negra donde la traición es el tema central. Deja de lado, aunque no totalmente, la carga de crítica social que encontramos en las novelas de Touré para dejarse llevar por la diversión pura, insertando su historia dentro de una de las cosas más absurdas y surrealistas que existen: las fiestas populares. Demostrando una vez más que se maneja bien con los personajes marginales y en las descripciones de los escenarios transgresores. La Banda de Arruti es una novela deliciosamente  hilarante y sorprendente. Qué aburrida sería la vida sin los gamberros.