Correscales 2016 y el fin de la soledad del trabajador globalizado

06 ene 2016
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El país producto de la crisis se va a parecer, en poco tiempo, al de hace diez años. El cambio en la estructura social es una de las principales consecuencias de las políticas neoliberales en estos años de crisis, cuyo resultado se puede resumir en una frase: adiós crisis, bienvenida precariedad.

Producto directo de la precariedad estructural es el surgimiento de una nueva forma de expresión del conflicto obrero, consecuencia de una profunda trasformación de la clase trabajadora fruto de su extensión, crecimiento, feminización y precarización. Y si hay un ejemplo de lo nuevo es la lucha de los trabajadores y trabajadoras de las subcontratas de Movistar.

La huelga de los trabajadores y trabajadoras de Movistar rompió con uno de los mitos más extendidos dentro de los movimientos sociales y de la intelectualidad crítica, la cual venía a asumir la imposibilidad de ejercitar el conflicto dentro de la nueva empresa global. Sin embargo, de forma sorpresiva para muchos, los trabajadores y trabajadoras de Movistar dieron en la diana y golpearon allí donde el empresario vivía tranquilo, al organizar en forma de huelga un conflicto que unificó toda la realidad laboral fragmentada del capitalismo globalizado español de una de sus empresas más señeras.

Ahora los trabajadores y trabajadoras de las subcontratas de Movistar vuelven a la carga impulsando la que es sin duda la mayor iniciativa contra la precariedad laboral en este país a través de Correscales. El colectivo de Movistar nos emplaza a través de dicha iniciativa a “construir un proyecto colectivo de lucha social y económica de ayuda mutua contra la precariedad”.

Del 18 al 22 de febrero se pretende con Correscales recorrer la distancia de 800 km que va desde Bilbao a Barcelona, a través de la segunda carrera de relevos más grande de Europa que recorrerán 80 localidades, con la que se pretende impulsar una verdadera acción de masas contra la precariedad en forma de acciones, debates, concentraciones, charlas, encuentros y demás expresiones de solidaridad y apoyo mutuo con la que reconstruir el tejido social y laboral que logró plantar cara durante 80 días de huelga a la todopoderosa Telefónica.

En definitiva, construir una “caja de resistencia común” con la que afrontar una nueva fase del conflicto e impulsar una “marea azul” (color de la lucha de las subcontratas) contra la precariedad, por medio del proyecto colectivo más importante a través del crowdfunding social más grande jamás hecho, que hará de Correscales 2016 una verdadera manifestación contra la precariedad laboral que recorrerá 800 kilómetros durante cuatro días.

Desde el colectivo trabajador de las subcontratas de Movistar se nos marcan los elementos centrales del ejercicio del conflicto laboral en las condiciones actuales.

Primero, el elemento central no está en dónde se realiza el trabajo sino para quién trabajas, de tal forma que da igual si tu contrato es con Cobra, Liteyca, Coprum o como falso autónomo, si trabajas para Movistar el conflicto es con Movistar, y si Movistar pertenece a Telefónica, la confrontación es con Telefónica.

En segundo lugar, se pretende unir a todos los afectados por el conflicto, sean trabajadores y trabajadoras, familias, el entorno social o los movimientos sociales. El conflicto une a un colectivo aparentemente dividido por la fragmentación productiva que impone la empresa y se une a todo el entorno social afectado por la precariedad.

En tercer lugar, no solo hay una expresión del conflicto —la huelga— sino todas las acciones ayudan a visibilizar y ganar el conflicto: la huelga es central, pero debe ser acompañada de concentraciones, manifestaciones, actos, charlas, trabajo en redes sociales, herramientas judiciales, carreras populares, todo forma parte del mismo conflicto y de la misma estrategia.

En cuarto lugar, para ganar a las empresas del capitalismo global hay que prepararse para afrontar conflictos de larga duración, y la única forma de dar ese tipo de batallas es a través de la recuperación de mecanismos de solidaridad y apoyo mutuo.

Y en quinto lugar, contactar con todos los movimientos sociales y ciudadanos interesados y unir a la lucha a profesionales que pueden ayudar a resolver el conflicto en favor de los trabajadores: juristas, sociólogos, economistas, pedagogos, académicos, educadores, mundo de la cultura, periodistas, etc. Todos con el objetivo de aportar sus conocimientos para desmontar los argumentos de los empresarios: no se está saliendo de la crisis sino que se está construyendo un país desigual en torno a la precariedad laboral como realidad estructural. Características que hacen del conflicto de Movistar junto al hermano de Coca Cola o las Mareas, el prototipo actual de conflicto de clase contemporáneo.

Los trabajadores y trabajadoras de Movistar son expresión del nuevo asalariado urbano, sector que atesora un gran potencial político futuro, seguro protagonista de la nueva recomposición de la izquierda política y sindical del futuro. Rebelión de las Escaleras que regresa para acabar con la soledad del trabajador globalizado.

Toda la información de Correscales 2016 se puede encontrar en: https://ca.goteo.org/project/correscales-2016

Dedicar el artículo a Víctor, Francisco Manrique Carmona y Javier Marco López y, en general, a todos los trabajadores y trabajadores de las subcontratas de Movistar, que son la dignidad de este país.


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