La huelga de los contact center y el fin del “mundo feliz” de la era de la información

Tal y como afirma el profesor Francisco Letamendía en su libro El hilo invisible, existe un consenso general respecto a que la última “onda larga” de del desarrollo capitalista se basa en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Desde la década de los setenta del siglo pasado se han ido elaborando intencionales utopías informáticas, según las cuales en la era de las TIC trae consigo un nuevo modo de producir, de comunicar, de reflexionar y vivir, alentando la interconexión, la organización horizontal del trabajo y el impulso de una especie de “mundo feliz” de la era de la información.

El desarrollo de las TIC crearían las bases materiales para el capitalismo cognitivo, del desarrollo de una nueva subjetividad basada en el individuo liberado del trabajo de la que surgiría la nueva sociedad del conocimiento, sobre la que se basaba el “brave new world (nuevo mundo feliz) de la sociedad resultado de la era de la información (wired society) de la que hablaba James Marton hace tres décadas.

Unas pocas líneas de teléfono, una pareja de terminales de PC formando una red local con los módems necesarios para la comunicación, es todo el capital que les hace falta a esta nueva generación de “empresarios flexibles” de la era de las TIC. La economía de la información permitía la descentralización de los lugares de producción, liberando a los clientes del servicio de telemarketing de la localización.

Sin embargo el nuevo mundo feliz del capitalismo flexible y horizontal va a la par con la centralización de su control, que puede hacerse desde un lugar central y remoto. Los servicios para la producción, las facilidades comerciales y financieras, se concentran en pocas ciudades, las nuevas urbes del control global del conocimiento, generadoras de una nueva división internacional del conocimiento.

En dichas ciudades se da el marco territorial en el que se desarrollan las alianzas estratégicas entre las grandes compañías de los sectores de telefonía y cable, grandes grupos de publicistas, operadores de satélites, productores de software, programadores especializados, empresas transnacionales que dominan la mayor parte de los mercados estatales desregulados y abiertos a la competencia sin límites.

El sector del telemarkentig en España es uno de los resultados de este proceso. En este sector trabajan directamente más de 80000 trabajadores en todo el Estado español y otros miles a través de empresas de trabajo temporal. Este sector de subcontratas nació cuando las grandes empresas multinacionales empezaron a subcontratar sus servicios de atención al cliente a finales de los noventa. Lo que comenzó como una apuesta de Telefónica para no pagar en su atención al cliente lo mismo que pagaba a sus trabajadores/as bajo su convenio colectivo de empresa se ha convertido en un sector con miles de trabajadores precarios en todo el Estado.

Los call centers (centros de llamadas) están implantados en casi todas las capitales de provincia, con fuertes concentraciones de trabajadores en pequeñas instalaciones, realidad que provoca continuos problemas de salud laboral, a las que se suma jornadas extenuantes, ritmos de trabajo producto de un fuerte estrés laboral.

Esta utopía feliz de la era de las TIC se basa en la pesadilla de la sociedad precaria de la subcontrata, la externalización de servicios, la desregulación laboral y el ajuste salarial, verdadera cara del capitalismo español de la era global. Realidad a la que responde a la perfección la patronal del sector (ACE, Asociación de Contact Center Española), integrada en la CEOE, la cual lleva aplicando una política laboral basada en la deslocalización de los call centers a América Latina y Marruecos y, en los últimos años, generalización de los minijobs, con jornadas parciales y flexibles que impiden la conciliación adecuada de la vida personal y familiar, incrementos salariales por debajo del IPC, pérdida del 40% del salario en caso de baja y una sistemática persecución sindical dentro de una de las plantillas con la media de edad más jóvenes de todo nuestro país.

Ante esta realidad todos los sindicatos de la mesa negociadora del convenio del sector, convocan paros parciales los días 22 y 29 de septiembre de 2016 y una huelga total de 24 horas para el día 6 de octubre de 2016. Con esta huelga, los trabajadores y trabajadoras de los contact center rompen con uno de los mitos más extendidos dentro de la patronal española, la cual venía a expresar la imposibilidad de ejercitar el conflicto dentro de la nueva empresa global.

Los trabajadores y trabajadoras del telemarketing cuelgan hoy sus cascos y con ese gesto, continúan con las luchas abiertas por los técnicos de Movistar, las plantillas de Ono, Orange y Vodafone, expresión de un nuevo sindicalismo que regresa para acabar con la soledad del trabajador globalizado.

Dedicado al Profesor Juan José Castillo, autor de libros clave como “La soledad del trabajador globalizado” y “Trabajo y vida en la Sociedad de la Información”.