En defensa de nuestra soberanía tecnológica

Los colectivos sociales que forman parte de la Marea Roja han convocado para el 30 de septiembre, un conjunto de movilizaciones en defensa del desarrollo científico y tecnológico de nuestro país y de los defectos laborales del sector.

La reivindicación de la Marea Roja se convierte es una reclamación crucial en un país donde es difícil encontrar un aspecto más negativo y que más se haya mantenido a lo largo del tiempo, que la persistencia de un alto grado de dependencia tecnológica y de menor desarrollo del sistema científico y tecnológico nacional en relación a los países de nuestro entorno.

El escaso esfuerzo investigador e innovador propio junto al recurso generalizado a la importación de tecnología extranjera constituyen los elementos centrales del cambio tecnológico dentro de la economía española, realidad que hace de España un país tecnológicamente dependiente.

La dependencia tecnológica de la economía española es una de las principales consecuencias del papel central que juega la tecnología extranjera en España. Lo anterior pone en evidencia las carencias de la industria española en la producción de bienes de alto contenido tecnológico que deben ser suplidas mediante importaciones, resultado del reducido grado de diversificación productiva y de una estructura productiva especializada en sectores tradicionales de manufacturas de contenido tecnológico medio y bajo.

Esta propensión importadora es especialmente significativa en las ramas de actividad manufacturera y del sector de las TIC en las que hay una alta presencia de filiales de empresas transnacionales extranjeras en nuestro país. Esta relación entre el grado de presencia de filiales de empresas transnacionales y la dependencia de nuestra economía de las importaciones de tecnología extranjera, se explica, en parte, por el elevado grado de concentración que las empresas extranjeras tienen en los sectores punta, en cuanto a tecnología se refiere.

Sin una reducción sustancial de la fuerte dependencia de la tecnología extranjera que sufre España, la capacidad de la industria o de un hipotético cambio de modelo productivo como catalizador del crecimiento es más reducida que en otros países. El aumento de más exportaciones o de la demanda interna redundaría en un aumento de las importaciones, sobre todo de bienes de alta tecnología, que al final profundizaría, a su vez, en una mayor dependencia tecnológica de la economía española.

Junto a los aspectos señalados, otra de las dificultades con las que cuenta la economía española para afrontar los cambios estructurales necesarios para lograr un mayor desarrollo tecnológico, es el fuerte control que las empresas transnacionales tienen sobre los sectores económicos de mayor intensidad tecnológica y la influencia determinante que ejercen las estrategias tecnológicas de las empresas trasnacionales sobre el cambio tecnólogo de la economía española. Realidad que permite someter a un análisis crítico la relación establecida entre modernidad y empresas transnacionales, tema que será abordado en futuros artículos.

La necesaria tarea de la transformación productiva de la economía española choca con los límites impuestos por la dependencia tecnológica que sufre la misma, que para su superación, requiere de un proceso de reindustrialización sustentado en una base científico-técnica propia.

Es este contexto económico de apuesta por una base tecnológica nacional se hace fundamental la recuperación, tanto en el ámbito académico como en el debate social, de lo que se podría denominar la “cuestión industrial”, a la que va unida la reivindicación decidida por la defensa de la soberanía tecnológica de nuestro país.