En periodismo, cuando un diario recoge una exclusiva aportada por otro medio, lo mínimo que se espera es que lo cite. Por cortesía y por ética. En su edición del sábado, Público desveló que la Audiencia estudia juzgar las torturas de Guantánamo, noticia que ha tenido gran repercusión mundial. “El periódico global en español” logró recoger la información en una apresurada columna en su última edición, sin mencionar a Público. Fair play, colegas. Nada cuesta.
La dirigente del PP Ana Mato ha tenido un acceso de memoria histórica: ha reconocido que sí sabía que su entonces marido, Jesús Sepúlveda, tenía un lujoso Jaguar. De alegar inicialmente ignorancia sobre el asunto, Mato dice ahora que Sepúlveda –ex alcalde de Majadahonda– solía cambiar de coche. El problema es que este se lo regaló el cabecilla de la trama Gürtel, Correa. Mato desmiente que fuera un regalo. ¿Será que necesita otra cucharadita de memoria?
A diferencia de Julio Iglesias, a José María Aznar le cuesta cada vez más hacer las Américas. A estas alturas, el único territorio libre que le va quedando para soltar sus charlatanerías es Colombia, donde siempre es muy bien acogido por el presidente Álvaro Uribe. Ayer, en Bogotá, Aznar aconsejó al mandatario colombiano que no negocie jamás con terroristas. Se refería, por supuesto, a las guerrillas, no a los paramilitares que nutren el uribismo. Aznar y Uribe: Dios los cría….
La Diputación de Castellón, que preside el multi-imputado Carlos Fabra, del PP, ha financiado la publicación de un libro que lleva el título premonitorio España, sueño imposible. Lo escribió un coronel ya fallecido y sostiene, entre otras lindezas, que la victoria democrática del Frente Popular en febrero de 1936 fue un “golpe de Estado”. Tal vez sea justamente por individuos como Fabra –a quien Rajoy considera un “ciudadano ejemplar”– que España es un sueño imposible.
Las cofradías han echado el freno a sus sobrevenidos ímpetus contra el aborto, practicado legalmente en España desde hace un cuarto de siglo, descartando los procedimientos propios de la protesta civil y echando mano a la oración, que es un arma muy noble, pero de naturaleza estrictamente teológica, no política. Los cofrades parecen haber rememorado a Marcos 12, 16: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Y aquí paz y después gloria, añado yo.
Soledad Puertas, la madre de los dos niños andaluces salvados por la ciencia médica, fue muy clarita: “Soy católica, pero normal”. Era la réplica afilada y castiza de una madre dolorosa frente la frivolidad de monseñor Martínez Camino, para quien el nacimiento de Javier a partir de células embrionarias causó la “destrucción de sus propios hermanos”. Por una burrada así deberían imponerle la penitencia de estar rezando credos y ave marías hasta que se volviera normal.
Ahora que el Papa vuelve a la actualidad con sus recomendaciones contra el preservativo, propongo al pío lector que medite sobre esta cita: “Aun por encima del Papa como expresión de la voluntad de la autoridad eclesiástica se halla la propia conciencia, a la que hay que obeceder la primera, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica”. La cita no es del diabólico Hans Küng, sino de propio Ratzinger, que la escribió en 1968. Curioso, ¿verdad?
Me tiene acostumbrada el Don, o sea Silvio Berlusconi, a sus salidas de pata de banco. Unas veces por su machismo repugnante, otras por su prepotencia y las más por una combinación de todos los defectos que puede reunir un político de género masculino. Pero hoy debo reconocer que por primera vez coincido plenamente con él. “Me da asco ser primer ministro”, ha confesado. A mí también me da asco que lo sea. Coincidiremos de nuevo el día que deje el cargo.
Fue a mediados de los años 90, en los tiempos en que el presidente de Porcelanosa cedía su chalet de Orpesa al entonces candidato José María Aznar, cuando muchos ciudadanos descubrimos que había un deporte de raquetas llamado pádel muy apreciado por el futuro presidente. Con el tiempo el pádel se ha popularizado, pero el PP parece obstinado en que se le asocie con él. ¿No podía haber encontrado Ignacio González un testaferro relacionado con otro deporte?
O Federico Trillo maneja información privilegiada como ex ministro de Justicia, o confunde al sastre de Francisco Camps con el torero del mismo nombre. “José Tomás no es ni testigo ni sastre; es imputado de Garzón por falsedad y estafa”, aseveró ayer Trillo ante los micrófonos de Onda Cero. Pues bien: Tomás no figura entre los 37 imputados por el juez, ni por falsedad y estafa ni por ningún otro motivo. Sin ánimo de ofender, Trillo miente o se equivoca de personaje.