José Luis Rodríguez Zapatero declaró a Catalunya Ràdio poco después de que el Barça ganara la Champions que había estado hablando con Montilla en el palco y que el acuerdo de financiación podría estar resuelto “en pocos días”. Por momentos cundió el pánico en las redacciones hasta que el propio Montilla aclaró en TV3 que todo había sido una broma. Puede que con el Estatut incumplido desde agosto no sea muy oportuno este tipo de humor presidencial.
Paradoja de la democracia: un grupo ultraderechista –Manos Blancas– consigue que el Tribunal Supremo admita a trámite una querella por prevaricación contra el juez Garzón por intentar abrir una causa penal por los crímenes del franquismo. ¡Qué suerte tienen estos individuos de Manos Blancas de poder sacar provecho de una democracia en la que apenas creen! ¡Y qué triste que la propia democracia nos impida juzgar los crímenes de la dictadura!
Por sus actos los conoceréis. Ya habrá tiempo de conocer mejor a Sonia Sotomayor, a medida que ejerza como magistrada del Tribunal supremo de EEUU. De momento celebremos su nombramiento, que tiene mucho de acontecimiento histórico: es la primera hispana en sentarse en la máxima institución judicial de la primera potencia mundial. Sotomayor tiene un currículum brillante; ahora le toca encarnar el “Sí, podemos, chico”, versión hispana del “Yes, we can”.
Dice Rajoy que la investigación judicial abierta para dilucidar si Francisco Camps benefició a la trama corrupta dirigida por su tocayo Correa es un acto propio de la Inquisición y que quienes reclaman que dé explicaciones demuestran “una crueldad absoluta”. También sostiene en cada mitin que el caso Gürtel se quedará “en nada” y es esa parte de su discurso la más
preocupante. ¿Tanta insistencia se deberá a que conoce de antemano cómo acabará esta historia?
¡Qué desprendido Álvaro Uribe! Dice que tal vez no sería conveniente presentarse por tercera vez a presidente de Colombia. En realidad, su duda obedece a que EEUU, Reino Unido y otros países comienzan a presionarlo para que no lo haga. Saben los peligros que encierra su régimen, conectado con horrendos crímenes de Estado y violaciones de derechos humanos. En la jerga estadounidense, “es un hijo de puta, pero de los nuestros”. El problema es que los que mandan creen que ya es suficiente, que puede resultar imprudente estirar más esta goma.
Después de años durmiendo el sueño de los justos, parece que la maquinaria procesal contra el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, comienza a moverse. La Fiscalía pidió ayer dos años de prisión por un delito continuado de falsedad documental para este “ciudadano ejemplar”, como le calificó Rajoy. Confiaba el poderoso Fabra en que la justicia fuera con él tan estática como la Tierra para la Iglesia medieval. Pero la justicia –como decía Galileo sobre la Tierra– se mueve.
Ahora mejor que nunca sería el momento para que el Papa entrara en escena. El informe que revela los abusos sexuales a miles de menores en Irlanda sólo provoca pavor y desprecio hacia aquellos que, envueltos en la sotana y en el negocio de la fe, torturaron a niños que no podían defenderse. Entre tanto discurso contra el aborto, el uso del condón y el matrimonio homosexual, el señor Ratzinger debería barrer la basura que tiene en su propia casa.
La futura ley del aborto establece que las mujeres que acudan a una clínica a abortar estarán obligadas a dedicar tres días a “reflexionar”. Se impondrán, pues, 72 horas de un retiro espiritual que suena más a remordimiento (¿acaso buscan que nos arrepintamos?) o a castigo (¿mejor si nos ponemos de cara a la pared?). Señores y señoras del Gobierno: este país habrá avanzado realmente el día en que dejen de tratarnos como a niñas.
A ver quién es más terco: Aznar o servidora. Una vez más, el ex presidente ha alardeado del supuesto milagro económico que vivió España durante su mandato. Y una vez más me veo obligada a replicarle que el tal milagro se apoyó en: a) el efecto arrastre del crecimiento económico global; b) una feroz ola de privatizaciones que inyectó liquidez inmediata; c) las ayudas europeas conseguidas por el “pedigüeño” González; d) la precarización laboral; y d) la burbuja del ladrillo.
Formación, educación, protección social. Son los pilares sobre los que Zapatero pretende cerrar un acuerdo con patronal y sindicatos. No ha citado el presidente la reforma del mercado laboral. Ni la del sistema de pensiones. Zapatero se aparta de la corriente imperante, que traslada al mercado de trabajo el fracaso del modelo económico. En lugar de más precariedad, se necesita más formación, mejor educación y un Estado de bienestar sólido. ¿Por qué resulta tan difícil de entender a algunos?