El ex presidente Aznar suele sacar pecho cuando se habla de empleo. Durante su mandato, España fue una máquina de creación de puestos de trabajo: siete de cada 10 nuevos empleos en la UE se generaban en España. Pero eran trabajos volátiles, humo, que igual que llegaron se han ido con la crisis. El PP se jactaba de sus estadísticas laborales, y el PSOE quiso vivir del mismo cuento, hasta que la gran burbuja reventó Los cuatro millones de parados son de Zapatero, sí, pero también suyos, señor Aznar.
¿Qué asusta más a Rajoy? ¿Que su niña crezca y tenga ganas de sexo? ¿Que no se aguante las ganas? ¿Que como le habrán enseñado que eso no se hace, en vez de enseñarle a usar condones quede preñada? ¿Que decida abortar? ¿Que ocurra cuando tenga 16 ó 17 años y sus padres sigan en la inopia? ¿O que todo eso sea legal? Va a ser lo último. ¿Por qué confiar en la educación, en la juventud, en las leyes, si es más fácil recurrir –al pataleo– ante el Tribunal Constitucional?
La Justicia estrecha el cerco sobre el presidente Camps mientras el PP guarda un silencio culpable y espeso sobre el turbio asunto. El caso resulta muy embarazoso porque la Comisión de Garantías del partido ha suspendido de militancia a los diputados madrileños Bosh, López Viejo y Martín Vasco, también imputados en la trama. ¿Será Camps suspendido? Y si no lo es, ¿cómo se lo tomarán sus compañeros de imputación, pero no de suspensión? Se mire como se mire, mal asunto.
“Es trágico ver que todavía se levantan muros”. Lo dijo ayer el Papa en el campo de refugiados palestino en Aida, a dos kilómetros de Belén, en referencia al gigantesco muro que ha levantado Israel en su frontera con Cisjordania. Por una vez, y sin que sirva de precedente, hay que elogiar unas palabras de Benedicto XVI, ese señor importante que tanto daño hace por otra parte condenando el uso de preservativos o menospreciando la homosexualidad.
Imagínese que gana 126 millones en la lotería. ¿Iría a trabajar al día siguiente? Pues eso fue lo que hizo una joven de 25 años de edad, residente en Mallorca, el lunes pasado: acudió como todos los días al curro, ¡y con gripe! tras ganar el Euromillón. “Con la situación económica que estamos viviendo…”, dijo. En seguida, eso sí, aclaró el motivo de su sospechosa conducta: como estaba enferma, aún no sabía que había sido agraciada en el jugoso sorteo.
Mi formación en el espíritu de la Ilustración me ha impedido toda la vida creer en milagros. Hasta ayer. Cómo llamar, si no milagro, a la apertura de un procedimiento judicial abreviado contra el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra. Tras cinco años de investigaciones, una jueza sustituta de Nules ha osado avanzar en el proceso relativo a uno de los múltiples delitos que se le imputan al “ciudadano ejemplar” que dijera Rajoy. Lo dicho: ya creo en milagros.
El colectivo Queda la Palabra ha organizado para este fin de semana en Rivas Vaciamadrid un encuentro cuyo nombre demuestra que, en efecto, queda (¡y cómo!) la palabra: II Encuentro Internacional de Activistas y Voluntarios Reales por la Justicia y los Derechos de las Personas y de la naturaleza. Más allá de lo rimbombante del título, los activistas se apuntarán un tanto al premiar al hoy preso periodista iraquí Muntazar al Zaidi (el del zapatazo a George W. Bush). Un activista, sin duda.
En los mentideros socialistas se comentaba ayer, con cierta mordacidad, el argumentario del Gobierno con motivo de la última encuesta del CIS, que coloca a Carme Chacón, una vez más, como la ministra más valorada del Ejecutivo. El argumentario recalcaba que “los encuestados aprueban a dos ministros y puntúan muy próximos al aprobado a otros tres”, y en primer lugar se citaba a… la vicepresidenta Fernández de la Vega, que es la segunda en puntuación. Cosillas de la política.
Pertenezco a la generación de La Naranja Mecánica. La del cine y la del fútbol. Vibré con la película de Kubrick; temblé de emoción con el equipo mágico de Cruyff, Krol, Neeskens et al. Desde que vi jugar a los holandeses en los 70, me convertí en aficionada al fútbol. Pero en una aficionada singular: evito identificaciones tribales con equipos o con selecciones nacionales, y siempre quiero que gane el que más arte me ofrezca. Es lo que espero del Madrid-Barça de hoy.–
La Comisión Europea ha decidido rebautizar a la actual epidemia de gripe porcina de modo que la alusión al mamífero artiodáctilo del grupo de los Suidos (véase Cerdo) quede borrada. Con el cambio de nombre –el elegido es “nueva gripe”– se pretende quitar al consumidor el miedo a comer cerdo y tranquilizar así a los productores y distribuidores de esta carne. Ya puestos, ¿por qué no dejan el nombre en “nueva”, a secas, para tranquilizar a quienes tememos la gripe?