Carmen Franco Polo está indignada. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia la obliga a abrir al público, cuatro al días al mes, el Pazo de Meirás, donde su padre descansaba los veranos de los ajetreos políticos propios de un aplicado dictador. La hijísima alega que tendría que pagar la vigilancia y un seguro de accidentes. Es comprensible que una chica tan fina tema los estragos que el populacho pueda causar en una mansión ganada con el sudor de la frente de su padre.
Carmen Franco Polo está indignada. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia la obliga a abrir al público, cuatro al días al mes, el Pazo de Meirás, donde su padre descansaba los veranos de los ajetreos políticos propios de un aplicado dictador. La hijísima alega que tendría que pagar la vigilancia y un seguro de accidentes. Es comprensible que una chica tan fina tema los estragos que el populacho pueda causar en una mansión ganada con el sudor de la frente de su padre.
Como resulta que la educación de ahora no funciona y los profesores tienen la autoridad a la altura del zapato, Esperanza Aguirre quiere volver a la que había hace 50 años. Su ocurrencia consiste en que los maestros de los centros públicos, claro, se suban a las alturas y que los alumnos se levanten cada vez que estos entren en clase. Pero de aumentar las subvenciones, mejorar las infraestructuras y facilitar que haya menos alumnos en clase ni hablar. Eso son pequeñeces.
En las últimas semanas, periodistas y analistas de diverso pelambre vienen aireando la soledad de Zapatero. Lo describen casi como aquel Diógenes que vivía en un barril o como un Simón estilita que moraba sobre una columna. Pero, en política, la soledad no es un concepto filosófico, sino un asunto de aritmética: la suma de escaños y de aliados potenciales. Ayer, el Gobierno sacó adelante cuatro votaciones en el Congreso, con distintos aliados. Incluyendo al PP.
Al final el más listo ha sido el cuarto en discordia. Aquel que salía recortado en muchas de las imágenes de la reunión de las Azores. Mientras Bush y Aznar pasaron –por suerte– a la historia, y Blair, más afortunado, se retira como enviado especial de la ONU a Oriente Medio, Durão Barroso renueva su Presidencia en la Comisión Europea. La amnesia de los eurodiputados socialistas ha sido el mejor aliado del portugués en una reelección indignante.
Montazer al Zaidi, el periodista iraquí que arrojó dos zapatos a Goeorge W. Bush al grito de “¡perro!” durante una rueda de prensa en diciembre de 2008, salió ayer en libertad tras nueve largos meses de cautiverio. Estaba condenado a tres años, pero jugaron en su favor una apelación y otros atenuantes. Mientras tanto, Bush y sus secuaces, que promovieron una guerra ilegal en Irak y ordenaron torturas en Guantánamo, andan por ahí, libres y felices. ¡Qué diría Mafalda!
Con Joaquín Almunia sucede un extraño fenómeno que merecería atención por parte de la ciencia: cada vez que el comisario económico de la UE hace un pronóstico sobre España, es para rebajar las previsiones existentes y para pronunciar declaraciones tajantes que subrayen esa rebaja. No digo –¡Dios me libre!– que su actitud encierre animadversión alguna hacia España. Tampoco hacia Zapatero. Son del mismo partido. Y los correligionarios deben quererse. Bueno, eso supongo.
Mañana se cumple un año del derrumbe de Lehman Brothers. ¿Lo recuerdan? Muchos equipararon esa caída en el terreno económico a la de las Torres Gemelas en el de la política internacional. Se habló de una refundación del sistema. Salieron a la luz montones de grupos alternativos certificando la defunción del capitalismo. Apenas han pasado 12 meses y el discurso imperante es que la crisis está en vías de solución. Que volveremos a crecer económicamente. En suma, que volverán los “buenos tiempos” de la producción y el consumo. Poco se ha aprendido.
¿Si los masajistas no evitaran las zonas erógenas, la prostitución ya sería legal? ¿Si cobrar por el sexo fuera legal, abrirían academias para putas? ¿Los partidarios de legalizar tendrían inconveniente en que se titularan allí sus hijas? ¿Los que quieren prohibir nunca han echado un polvo sin ganas? ¿Los que prefieren no decir nada no conocen a nadie que haya ido de putas? Es lo que pasa cuando se niega el debate, que impera la demagogia y pensamos tonterías.
Nuevo dilema para la humanidad: ¿en qué categoría habría que inscribir a un/a deportista hermafrodita? El debate se ha suscitado a raíz del caso de la sudafricana Caster Semenya, campeona mundial de los 800 metros. Según fuentes extraoficiales, Semenya tiene testículos internos y un nivel de testosterona que triplica la media femenina. Pero ella es mujer y se considera como tal. ¿Qué queréis? ¿Qué compita con los hombres? ¿O un mundial de hermafroditas?