Cuando Rajoy anunció el nuevo código ético de su partido, lo mínimo que se esperaba era que empezase a predicar con el ejemplo. Y uno de los mejores ejemplos para comenzar tiene nombre propio: Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, imputado por varios delitos y que lleva años esquivando el desenlace de la acción de la justicia. El PP valenciano sostiene que el código no es aplicable a Fabra porque su implicación en delitos “no se ha demostrado, ni lo va a estar”. Vale.
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, ha anunciado que a los parlamentarios que apoyen la reforma de la Ley del Aborto se les podrá negar la comunión y sólo se les levantará el castigo si manifiestan públicamente su arrepentimiento. Parece mentira escuchar tales admoniciones en pleno siglo XXI, pero qué se la va a hacer: es la Iglesia que reina en esta bendita piel de toro. De todos modos, ya veremos qué sacerdote se atreverá a negarle la comunión a José Bono.
La reforma de la Ley del Aborto pasó su primera prueba parlamentaria. Pero el Gobierno podría reconsiderar uno de los principales –y sin duda más polémicos– puntos del proyecto: que las chicas de 16 años puedan abortar sin informar a sus padres. La presión conservadora (incluso dentro del PSOE) es intensa. Fue Aznar con su ley de autonomía del paciente de 2002 quien introdujo que las menores necesitaban autorización paterna para abortar. ¿Se atreverá el PSOE a revertir esa disposición?
La llaman Erika B. Un tribunal alemán la ha condenado a dos años de prisión porque, cuando dirigía una sucursal bancaria, sacaba dinero de las cuentas de los ricos y las transfería, en préstamo, a las cuentas de los pobres para que pudieran llegar a fin de mes o cubrir avales. Movió así 7,8 millones de euros; están sin devolver 1,1 millones. La Justicia la condena a pagarlos. Como se suele decir, acato la sentencia. Pero no puedo dejar de sentir cierta simpatía y compasión por Erika.
Carla Bruni ha confirmado que actuará en la próxima película de Woody Allen. ¿Se les ocurre algo con más morbo? A mí sí: que quien actúe sea su marido, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. ¿Se imaginan a Sarko encarnando a un neurótico obsesivo o al típico freaky allenesco obsesionado por el sexo? Yo sí: recuerden que, no en el cine, sino en la vida real, la canciller Merkel se quejó de lo sobón que era Sarkozy. En la ficción sería aun más divertido, se lo aseguro.
Monseñor Rouco anda un pelín molesto. ¿La razón? Que las clases de Religión carecen de alternativa académica. Ello coloca, dice, a los profesores de religión en una “situación permanente de heroicidad pedagógica”. Traducción: los chicos prefieren quedarse disfrutando en el patio en vez de soportar doctrina cristiana. Seguro que Rouco quisiera que la asignatura alternativa fuese, por ejemplo, Física Cuántica: ante dos males, los alumnos elegirían el que requiriese menos concentración.
En un seminario llamado Los católicos y la democracia suceden estas cosas. Todos quieren mostrar quién tiene la fe más larga. Mayor Oreja defendió el derecho de Aznar a acudir a protestas contra el aborto porque, en su etapa de presidente, “fue freno para muchas cosas”, como el matrimonio gay. Alfonso Osorio, ex vicepresidente del Gobierno de UCD, le ganó por la derecha y aconsejó a Aznar no acudir a “tantas manifestaciones” porque “no tuvo valor” para derogar la ley vigente del aborto.
Después de frustrarse sus aspiraciones a presidir Caja Madrid, el vicepresidente madrileño, Ignacio González, ha encontrado un nuevo oficio: el de acusica. Su primera incursión en el oficio ha sido señalar a su archienemigo Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, por aspirar a la jefatura del Gobierno: “Lo he oído y lo he leído en muchos sitios que, claramente, quiere ser presidente del Gobierno”. Sí, yo también lo he leído y oído. Pero, ¿por qué ese tonillo de acusación?
Con la candidez propia de su edad, una niña preguntó ayer a María Teresa Fernández de la Vega cuándo acabará la crisis, porque por culpa de la innombrable sus padres le han quitado la paga. De la Vega le respondió que, con las medidas que está adoptando el Gobierno, “pronto” recuperará esa paga. No le aclaró si podrá aspirar a una suma algo mayor: como ya advirtió el profeta Rajoy, el impacto de la próxima subida del IVA se hará sentir también en “los chuches”.
¿Recuerdan la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que considera ilegal imponer crucifijos en las escuelas públicas? Pues bien: cuatro ayuntamientos italianos han iniciado una rebelión contra el fallo; en uno de ellos, el alcalde ha dictado una ordenanza en las que impone una multa de 500 euros a los colegios que no pongan el crucifijo. Cosas de Italia. Pero, ¿y España? ¿Para cuándo la aplicación de la sentencia, que obliga a todos los firmantes del orden judicial europeo?