La presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, del PP, dice que la ministra de Igualdad debe marcharse a “estudiar el mapa del clítoris a Andalucía”. Un tertuliano de Intereconomía llama “zorra repugnante” y “puerca” a la consellera catalana de Sanidad porque la web de educación sexual de su departamento está “fabricando degenerados”. Estas cosas las dicen sobrios, por lo que no les cabe el atenuante de alteración mental transitoria. Son, lisa y llanamente, un amasijo biológico de ira y primitivismo. Y encima se creen graciosos.
El ex presidente catalán Jordi Pujol ha tachado a Zapatero de “nuevo rico ignorante” por haber dicho en 2007 aquello de que España “es la que más partidos gana en la Champions League” de la economía y por haber mirado por encima del hombro a Francia y Alemania. Hombre habitualmente comedido, Pujol se ha pasado en las formas; pero, sin duda, el jefe del Ejecutivo, exultante por las grandes cifras macroeconómicas del momento, tuvo un arrebato repentino de aznarización. Poco después llegó la crisis. Y volvió la humildad.
Siguiendo el principio de lealtad que lo ha guiado durante toda su vida política, José María Aznar ha vuelto a poner un grano de arena en favor de los intereses españoles. A su manera, claro. En una entrevista al diario francés Le Figaro, el ex presidente afirma que Zapatero “es un desastre” y que España ha perdido su credibilidad. Haría bien Aznar en emular, en este caso, a los ex mandatarios de EEUU (incluido su admirado George W. Bush), que, cuando abandonan la Casa Blanca, evitan declaraciones que perjudiquen a su país.
El Parlament catalán dio ayer un paso importante en el camino hacia la abolición de las corridas de toros al aprobar la Comisión de Medio Ambiente –con los votos de CiU, ICV-EUiA y ERC– la ponencia para la reforma legislativa correspondiente. CiU introdujo una enmienda para concretar la fecha de entrada en vigor de la prohibición: 1 de enero de 2012. O sea, que si la iniciativa prospera, en menos de dos años acabará la fiesta (sí, así la llaman) en un pedazo de la geografía española. Los toros y la civilización lo agradecerán.
Agentes de la policía española y el FBI detuvieron ayer en Madrid al boliviano R. L, a quien la justicia de EEUU reclama por una estafa piramidal de 1.3 millones de dólares. R. L. decía representar una organización vinculada a El Vaticano que ayudaba a niños pobres en Sudamérica y ofrecía a los depositantes de su fondo caritativo un beneficio del 100% en 35 días mediante inversiones en paraísos fiscales. Muchos cayeron en su trampa, atraídos por la seriedad y la garantía de la Iglesia en los grandes negocios. Pero R. L. trabajaba por libre.
Los ciudadanos de este país sabemos lo que gana el lejano gobernador del Banco Central Europeo (y nos parece bien: quiero decir que nos parece bien el hecho de saber su sueldo, no el sueldo mismo, que asciende a 360.612 euros), pero no sabemos lo que gana el cercano gobernador del Banco de España. El Congreso de los Diputados ha decidido tomarse la cosa en serio y varios grupos están empeñados en que Francisco Fernández Ordóñez tenga a bien revelarnos cuánto le pagamos cada año. El secreto de MAFO tiene los días contados.
¿Es Stigliz? No. ¿Es Krugman? No. ¿Es Prescott? No. Es… ¡Julio Iglesias! El cantante hizo ayer un diagnóstico sobre la economía española que supera en profundidad la de los tres premios Nobel juntos. Explicó que Zapatero “está equivocado porque no ha escuchado lo que tiene que escuchar”. Y es que, añadió, “los políticos a veces no se dan cuenta de que cinco y cinco no son diez, sino 25”. Conclusión: “España necesita un cambio de Gobierno”. Eso es lo que se llama tener las cosas claras. Eso es un hombre que vuela alto. ¡Uepa!
En pleno siglo XXI, la homosexualidad es ilegal en 76 países. En cinco de ellos –Irán, Arabia Saudí, Yemen, Mauritania y Sudán– y en regiones de otros dos –Nigeria y Somalia–, se castiga con la pena de muerte. Los colectivos de gays y lesbianas airearon ayer estos datos durante la celebración del Día Internacional contra la Homofobia. En España, mal que le pese a algunos, los homosexuales tienen el máximo estatus al que aspira todo ser humano: el de ciudadano de pleno derecho. ¿Suprimirá el PP, si llega a la Moncloa, las bodas gays?
Vuelve el insigne europarlamentario del PP Jaime Mayor Oreja a clamar que el Gobierno de Zapatero está negociando con ETA. Hace dos meses, cuando comenzó con la cantaleta, se produjeron estas reacciones: “No nos consta que se base en hechos reales”, “no está al cabo de la calle en la política vasca”. Tales frases no las pronunció nadie de la Moncloa ni del PSOE. Fueron palabras del secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, compañero de partido del ex ministro del Interior. Pero Oreja no escucha. Él es como es. Qué se le va a hacer.
Esteban González Pons, del PP, se queja – o denuncia, o constata, o envidia, vaya usted a saber– de que Zapatero nunca ha querido ser “el presidente de todos los españoles”. Que ha sido el presidente de los “rojos frente a los que no son de izquierdas”, de los “no creyentes frente a la Iglesia católica”, etc. Omite González Pons que semejante demonio, además de sus 11 millo-SFlbnes de votantes, cuenta a menudo con el apoyo de otros príncipes de las tinieblas como IU-ICV, BNG, ERC o PNV. Del otro lado, siempre, el PP, defendiendo las esencias.