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Paisajes de Almería antes de los invernaderos

05 ago 2011
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ÁNGEL MUNÁRRIZ

El laberíntico e inabarcable paisaje del invernadero es hoy casi la única divisa de la pujante economía agrícola almeriense. Si uno cierra los ojos y piensa en Almería, en la nueva Almería del progreso y la inmigración, probablemente acuda a su mente un inmenso mar de plástico bajo el sol del levante andaluz. Pero no siempre fue así. Hubo otras formas de producción agrícola, más primitivas, mucho menos rentables, ya casi extinguidas. Y hubo otros paisajes, hoy casi olvidados, en realidad extirpados de la realidad. “La provincia, aunque poca gente lo sepa ya, vivió durante casi dos siglos de la uva de mesa. Era una uva de comer, no para hacer vino, que se exportaba a todo el mundo en barcos, por eso se la llama uva del barco. En España apenas se consumía. Siempre se ha comido uva de poca calidad aquí. Pero fuera sí, era un producto de lujo. Ya casi no se cultiva. Ha desaparecido rápidamente desde los ochenta, cuando empieza el declive con las ayudas para arrancar parrales. Pero antes, el paisaje característico de Almería eran las terrazas de parrales”, explica Alejandro Buendía, director del Museo de la Uva del Barco.

Está en Terque, un pueblo de 420 habitantes. Allí, Alejandro y otros pocos vecinos montaron la Asociación de Amigos del Museo de Terque. Su empeño era promover un museo etnográfico, que finalmente abrió en 2002. “Vimos que muchas cosas del pasado del pueblo se estaban perdiendo, las fuimos recopilando y las reunimos allí”, explica Buendía. En el museo etnográfico uno puede darse un paseo entrañable (o nostálgico, según la edad) por la vida pretérita del pueblo, el interior de sus casas, sus profesiones, sus herramientas, sus tipos… Para entendernos: la decoración de un Cuéntame rural. “De aquel proyecto nació la idea del Museo de la Uva”, añade.

El puerto de Almería, con las barcazas cargadas de barriles de uva de mesa para exportar, en el año 1903

Una cultura compleja

El Museo de la Uva del Barco tiene el apoyo del Ayuntamiento, de la Diputación y de la Junta. Se lo ha ganado. El museo es, por ejemplo, responsable de la reedición del primer libro escrito sobre la uva de mesa, de 1902, titulado Los parrales en la provincia de Almería, del agrónomo Juan Ramón y Vidal. Una visita permite aproximarse a la cultura que envolvía la producción de la uva del barco, con sus 42 variedades históricas plantadas, para que el visitante se recree en las sutilezas de cada tipo. Hay un registro de más de cien marcas, con sus etiquetas. Meritorio es el trabajo realizado para rescatar del olvido las más de 30 herramientas ligadas a esta actividad.

Los Amigos del Museo convocan, además, demostraciones de barrilería, faena de uva y arriería de barriles. Y celebran un homenaje anual a los antiguos parraleros como el que quizás acabará rindiéndose en algún pueblo como Terque, dentro de décadas, a quienes hoy se parten el lomo en los invernaderos, cuando otra tecnología los confine en el pasado y los extirpe del paisaje.

 

MUSEO DE LA UVA DEL BARCO (fundado en 2006)
Plaza de los Barrileros, S/N, terque (almería)
Abierto fines de semana y festivos de 12 a 14 h. El Ayuntamiento ofrece visitas colectivas. Entrada: 2 euros, niños gratis. www.museodeterque.com