El hogar de los despellejados

09 Ago 2011
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ANDRÉS PÉREZ

A mediados del siglo XVIII, diseccionar cadáveres para hacer avanzar la medicina era práctica corriente, y las iglesias ya cerraban la boca. Pero algunos científicos, los anatomistas, querían ir más lejos: despellejaron, embalsamaron y hasta barnizaron cadáveres para poder conservarlos y observarlos con detenimiento. De esas colecciones quedan pocas porque cayeron en desuso, obsoletas, y se revelaron inútiles para la ciencia. París conserva, en un discreto museo, una rareza, la principal colección de aquella práctica, Los despellejados de Fragonard, que hoy sorprende por el expresionismo y la puesta en escena de los cuerpos. Y, de paso, revela que hace nada menos que tres siglos ya había escándalos por la exhibición de cadáveres humanos embalsamados en plan artístico.

'El caballero', la pieza estrella del Museo Fragonard.

En Maisons-Alfort, la periferia sureste de París, el discreto Museo de la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort (ENVA) alberga en su seno la sorprendente Colección Fragonard. Se la debemos al cirujano y anatomista Honoré Fragonard. A partir de 1766, amparado por su cargo de director de la Escuela que le había sido confiado nada menos que por el rey Luis XV, Fragonard se puso a rescatar miles de cuerpos de mamíferos, humanos incluidos. Para despellejarlos y embalsamarlos con músculos, vísceras, venas y tendones a la vista. Oficialmente, se trataba de un trabajo científico, pero pronto se supo que en realidad suministraba esas piezas a los llamados gabinetes de curiosidades. Eran museos personales, que todo buen aristócrata del Siglo de las Luces debía poder jactarse de tener.

Fragonard fue despedido en 1771 por sus numerosos conflictos con sus colegas. Pero su fama ya era tal que pudo instalar un taller en su casa y seguir suministrando despellejados para salones privados. Hasta llegó a convertirse en jurado en una escuela de artes.

De ese inmenso trabajo, sólo quedan –que se sepa– unas 25 piezas, 21 de las cuales están expuestas en las vitrinas del museo veterinario fantásticamente renovado hace casi tres años. La razón de su desaparición masiva es histórica y no de conservación: los aristócratas se deshicieron de los despellejados en el siglo XIX, cuando tener un cuerpo en casa empezó a pasar de moda. En las colecciones científicas, como las del Museo Nacional de Historia Natural, ocurrió otro tanto: los especialistas simplemente tiraron a la basura a los despellejados por estimar que ya no tenían interés para la investigación.

Al pasar entre las vitrinas de Maisons-Alfort, la pieza maestra es El caballero, un cuerpo humano a caballo, ambos disecados y barnizados. Se han retirado de esa pieza las perlas que colocó el extraño Honoré Fragonard: rodeaban al caballero varios fetos disecados, montados a caballo sobre ovejas. Como un ejército macabro.

 

MUSEO FRAGONARD (ENVA)

7, Avenue Charles de Gaulle, Maisons-Alfort, región de París.

Abierto miércoles y jueves de 14 a 18 h, sábado y domingo de 13 a 18 h.

Gratuito para los menores de 26 años. www.musee.vet-alfort.fr


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