Exceso de información
Miguel Sánchez-Romero
La periodista Cristina Tárrega ha publicado un libro con este subtítulo: “Los tratamientos más eficaces y revolucionarios para estar espectacular por dentro y por fuera”. Es legítimo. Tanto como que el periodista Ramón Sánchez Ocaña insista en las ventajas de la dieta saludable aunque en una analítica le salieron altos los niveles de colesterol.
A quienes alberguen alguna esperanza de que el estar “espectacular por dentro” se refiera al embellecimiento espiritual les advierto que se equivocan. Cuando Cristina se refiere a lo interior no abandona el ámbito de lo físico. Prueba de ello es que, en un derroche de sinceridad que le agradecemos, haya titulado un capítulo: “¿Estreñida yo? Jamás”. Si a principios de agosto, cuando empezaba a escribir esta columna, hubiera sabido que en 20 días estaría comentando la frecuencia con que Cristina Tárrega acude al baño, habría negociado al alta mi remuneración. Claro que si en Público hubieran sospechado que iba a hablar de ello, me habrían prohibido la entrada al periódico.
Pero el ejercicio de transparencia iniciado por la periodista continúa con esta sorprendente confesión: “Desde hace algún tiempo estoy fascinada por la hidroterapia del colon”. Como pueden ver, estar guapo exige tanta dedicación que casi compensa ser feo. Por haberme criado en un barrio humilde, desconozco en qué consiste exactamente la hidroterapia del colon, pero confirma mis sospechas de que la belleza es una pesada carga que requiere tanta atención como una gastroenteritis.
Cristina, que ha encontrado una inagotable veta literaria en su aparato digestivo, insiste en explotarla y el resultado queda entre la introspección literaria y la confidencia
extrema: “Y es que a mí me gusta tener el colon como los chorros del oro”. Esta fijación de la autora es indicio, sin duda, de que algo está cambiando en los patrones estéticos. Hasta el punto de que si ahora mismo se me ofreciera parecerme a Brad Pitt, nos sabría si elegir su culo o su colon. En todo caso, compadezco a Cristina.
Antes le bastaba con salir guapa en las fotos. Ahora, se empeña en hacerlo también en las ecografías.








