Una mirada íntima al harén del sultán
Opinión
SONIA PÉREZ MARCO
Museo del Harén del Sultán
Hasta hace sólo un par de décadas, la poligamia era una práctica habitual en los sultanatos de Yogyakarta y Solo, en la isla indonesia de Java. Las esposas y concubinas reales no existían, salvo encerradas entre los muros de palacio. Este museo recupera sus historias silenciadas.
Al llegar a la entrada, después de ascender por una carretera serpenteante las laderas del volcán Merapi, es fácil pensar que te has equivocado de lugar. Frente a unas escaleras apenas visibles por la vegetación, se alza un palacete, entre colonial y gótico. Nadie diría que estamos a 30 kilómetros de Jogyakarta, la cuna de la cultura y la tradición javanesas, y que acabamos de entrar a Ullen Sentalu, el Museo de las Mujeres del Sultán.
Todo en él es subrepticio. Desde el corredor subterráneo en el que se comienza la visita, una sala llena de gamelanes –instrumento tradicional javanés– y cuadros de esplendorosas concubinas de la corte del sultán Hamengkubowono IX, pasando por la gruta llena de documentos y fotografías de las cuatro dinastías de los sultanatos de Jogyakarta y Surakarta (Solo), hasta la ascensión a los cinco últimos oscuros pabellones, que levitan sobre un lago, y que están dedicados a las princesas –o gusti, en javanés– Nurul, Tineke y Ratu Mas.
“Hasta hace poco esta colección privada sólo era accesible a la familia del sultán”, dice la joven guía musulmana, Dia, a medida que abre y cierra puertas, y enciende y apaga luces.
Este museo fue creado en 1994 por la familia Haryono para preservar la cultura y la tradición javanesas, y rendir un homenaje a las esposas y concubinas reales recopilando fotografías, cuadros, vestidos, batiks–tejido tradicional javanés–, joyas, cartas y todo tipo de objetos personales.
“Todas ellas fueron mujeres modernas, que desafiaron una corte llena de imposiciones”, dice Dia, al referirse a las tres figuras femeninas a las que están dedicados los pabellones flotantes. Gusti Ratu Masm es una de las dos esposas del sultán Pakubuwono X y diseñaba sombreros. Gusti Tineke se enamoró de un hombre inferior a su clase y abandonó el kraton –palacio real– dejando numerosa y apasionada correspondencia en contra de los matrimonios concertados. Y Gusti Nurul muy pronto aprendió aficiones prohibidas: montar a caballo y nadar. La princesa, que tiene cerca de 90 años en la actualidad, se negó a aceptar la poligamia y se casó a los 30 años con un oficial del Ejército desobedeciendo dos de las principales obligaciones de una javanesa de linaje real: contraer matrimonio entre los 13 y los 17 años y hacerlo con un marido impuesto.
Dia apaga las luces de esta última sala y conduce a los visitantes a un rincón donde sirven un jamu –bebida caliente mezcla de hierbas secretas–, insistiendo en que dará belleza y salud, y solamente después permite salir al laberíntico jardín de pinos y árboles de canela.
Jl. Boyong Kaliurang, Sleman Jogyakarta, Java Central.
Entrada: 50.000 rupias (4 €) para visitantes extranjeros. mínimo dos personas. la entrada incluye una visita guiada.
www.ullensentalu.com


















