Las suicidadas

Se ha hallado el cadáver de Denise Pikka Thiem, que desapareció en el camino de Santiago el 5 de abril pasado. Durante cinco meses no se encontró ninguna pista sobre ella. Ni Guardia Civil ni vecinos fueron capaces de encontrar los restos de la desaparecida, que evidentemente estaba muerta. Pero hace unos días el senador norteamericano John McCain apareció públicamente mostrando su alarma por la falta de noticias de su paradero, preocupado puesto que era ciudadana estadounidense, y ofreció al gobierno español la ayuda del FBI para proceder a las investigaciones. ¡Y hete aquí que a los dos días salían 500 hombres a rastrear los campos, y en cuestión de otros dos  detenían al presunto asesino y le hacían confesar donde había escondido los restos!

Me pregunto si la desdichada mujer, negra, hallada calcinada en el container de Nerva (Huelva) hubiese sido ciudadana estadounidense nuestras fuerzas de seguridad del Estado, el fiscal, el juez del juzgado de instrucción y los médicos forenses, quizá hubiesen decidido que la muerte se produjo por violencia ejercida por otras personas y no por suicidio, y hoy estarían investigando seriamente lo sucedido.

No será posible que los forenses, la Guardia Civil y el Ministro del Interior –que ha aparecido hoy en la televisión presumiendo del éxito de la investigación- comuniquen a McCain que Denise Pikka se ha suicidado. Porque no hay como ser ciudadana de los Estados Unidos de América del Norte. Ser ciudadana española, y supongo que en el caso de la negra de Nerva ni eso, no garantiza que tu Estado se sienta responsable ni de tu seguridad en vida ni de la investigación de tu muerte.

En nuestro país se está dando la proliferación de casos de suicidadas, en condiciones realmente extraordinarias, que ni siquiera por la singularidad que muestran merecen ser investigadas.

El diario La Provincia de Las Palmas del 4 de septiembre de 2015, publica una curiosa crónica, que reproduzco por su originalidad:

“El suicidio de una ciudadana británica en la localidad turística de Corralejo, municipio de La Oliva, ocurrido el pasado día 20 de agosto, suscitó una serie de dudas entre los investigadores derivada de la posibilidad de que tras su muerte se escondiera algún tipo de delito, hasta el punto de que se efectuaron dos autopsias. Las dos determinaron que la causa del óbito fue suicidio. Con todo, tras la primera revisión forense, la investigación se mantuvo abierta. El escenario y las circunstancias de la muerte alimentaban algunas sospechas.

“Charlote J. R., una joven inglesa de 27 años, residía desde hacía tiempo en el complejo de apartamentos El Sultán, en Corralejo, con su familia. Tenía dos hijos y en el momento de su fallecimiento se encontraba embarazada de un mes y medio. La muerte se produjo con un cuchillo de grandes dimensiones y el cuerpo presentaba tres cuchilladas profundas en el tórax, que originaron la muerte casi instantánea. Los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, tras analizar los hechos que rodearon el trágico suceso, determinaron inicialmente que el fallecimiento se produjo de forma voluntaria. Estas conclusiones también fueron refrendadas por los resultados de la necropsia.

“Sin embargo, el proceso de investigación, pese a las escasas diligencias practicadas, pues no se interrogó a los vecinos, ni se llevaron a cabo más análisis, se planteó una serie de dudas derivadas de la inspección ocular de la vivienda donde fue hallado el cadáver. Los agentes se encontraron con el hecho de que el lugar en el que ocurrió el suceso estaba absolutamente limpio. No quedaban rastros de sangre en el cuchillo. Por si fuera poco, incluso se había procedido al lavado de diversas piezas de la ropa de cama de la finada. Todas estas circunstancias hicieron sospechar que tras el óbito pudiera esconderse un delito.

“Al conocer estos detalles y como quiera que en los últimos meses se ha detectado en el conjunto del país una tendencia a hacer pasar como suicidios algunos casos de violencia de género, el juez de guardia el día que ocurrieron los hechos solicitó una segunda autopsia.

“Muerte voluntaria

“En la nueva necropsia realizada por otro forense se encontraban presentes agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil. A pesar de las dudas que se habían generado el resultado fue el mismo: muerte voluntaria.

“Este periódico intentó conocer la opinión de la familia de la fallecida. Sin embargo, en un ambiente de clara hostilidad y sin apenas mediar palabra, no quisieron recibir a los periodistas de este medio. Los vecinos de los apartamentos próximos a la vivienda donde se produjeron los hechos también evitaron pronunciarse sobre la muerte de la ciudadana británica. Las personas a las que se les pidió información evitaron no solo identificarse, sino que mostraron un total mutismo sobre las causas que rodearon al suceso y que tantas sospechas generó”.

No he visto esta información en otros periódicos de más difusión, ni ha aparecido en las pantallas de televisión ni mucho menos los políticos se han preocupado por ella. Deben de haber considerado sin interés este caso sobrenatural en el que una mujer puede matarse acuchillándose tres veces en el pecho y después lavar las ropas de la cama, el suelo y el cuchillo. Ya se sabe que las mujeres son muy apañaditas y curiosas y esta, aún muerta, no iba a dejarlo todo sucio para que los vecinos la criticaran por dejada.

Resulta enormemente significativo que el redactor de la noticia en La Provincia diga que “como quiera que en los últimos meses se ha detectado en el conjunto del país una tendencia a hacer pasar como suicidios algunos casos de violencia de género”… Si sigue esta tendencia se reducirán significadamente el número de sumarios de los juzgados en los casos de asesinatos machistas, lo que siempre es de agradecer cuando se encuentran tan sobresaturados de trabajo.

Tampoco parece que haya llamado la atención a la policía, al Ministerio del Interior, ni a los reporteros ni a los fiscales y al juez, que ni los familiares, “en un ambiente de clara hostilidad y sin apenas mediar palabra”, ni los vecinos, quisieran recibir a los periodistas de ese medio de comunicación.

No quiero pensar que tanto en el caso de Nerva como en el de Las Palmas se hayan ejercido presiones ilícitas por parte  de las mafias de diversos sectores del crimen organizado  que ordenan no solo las mujeres que han de morir sino cuales asesinatos han de ser investigados y cuales no. Porque eso significaría que las mujeres, y sobre todo aquellas especialmente vulnerables: negras, extranjeras, estamos absolutamente inermes y desamparadas en este país.

Es evidente que hay que ser ciudadana estadounidense para que la policía española se ocupe de investigar tu desaparición y tu muerte.

Madrid 12 de septiembre 2015.