La historia silenciada de EEUU según Oliver Stone y otras cuatro apuestas para la Feria del Libro

26 May 2015
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La historia silenciadas de Estados Unidos. Oliver Stone y Peter Kuznick (La esfera de los libros). Un libro para leer ya, pero también para atesorar y consultar durante años. Un esfuerzo descomunal surgido de una extraordinaria serie documental de televisión, pero que la trasciende y amplifica. Una considerable inversión económica (39,90 euros) y de tiempo (1.053 páginas, 163 de ellas de notas, índice onomástico y temático), pero que vale lo que cuesta. Un alegato contra la historia oficial de Estados Unidos que “llega cuidadosamente filtrada a través de un prisma [deformante] de altruismo, benevolencia, magnanimidad, excepcionalidad y devoción por la libertad y la justicia”. Una muestra de ese patriotismo que se enfrenta a los tópicos y falsedades con las que el imperio defiende su derecho a exportar por todo el mundo, incluso a sangre y fuego, un destino manifiesto de origen casi divino. Una respuesta al más espectacular aparato propagandístico jamás visto y que pasa por la ocultación sistemática de las verdades más incómodas y vergonzosas. Stone –autor de películas imprescindibles como Platoon, JFK y Comandante- ilustra junto a Kuznick –coguionista de la serie citada- la historia mundial desde la II Guerra Mundial, marcada por la participación norteamericana en las crisis y guerras frías y calientes que se cobraron millones y millones de vidas y aceleraron la lacerante desigualdad social que no ha dejado de crecer desde entonces. Ha sido una historia marcada por esporádicos paréntesis de esperanza que siempre han terminado en frustración, la última vez con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca. Porque, “para que Estados Unidos recupere su alma democrática, igualitaria y revolucionaria” es necesario que “los ciudadanos se unan a las masas rebeldes del planeta”, ya que “en la consolidación de ese movimiento se cifra también la única esperanza de salvar la democracia norteamericana de las garras de un Estado dominado y sofocado por el imperativo de la seguridad nacional”. Una buena dosis de utopía necesaria para contraponer a una realidad siniestra.

Estado Islámico. Geopolítica del caos. Javier Martín (Los libros de la Catarata). Contraoferta a la monumentalidad de la obra de Stone y Kuznick (111 páginas, 13 euros), Estado Islámico es un libro oportuno (que no oportunista) en el que un corresponsal, reportero y analista con amplia experiencia en Oriente Próximo ofrece las claves del fenómeno que ha convertido el islamismo radical en una acción real de poder territorialmente asentada, con amplia proyección en el mundo musulmán y con una vocación transformadora que va mucho más allá de Al Qaeda y de la intransigencia religiosa y los métodos terroristas con los que se impone. El EI, sostiene Martín es “un proto-estado islámico con rasgos de totalitarismo en rasgos de ultraderecha, capaz de autofinanciarse con métodos mafiosos, que gestiona un amplio tejido social y se sostiene en una estructura militar que aúna con eficacia estructuras de ejército regular, tácticas de guerrilla, herramientas de inteligencia y recursos terroristas”. Pese a esta definición tan negativa, el autor recorre con objetividad, y con ayuda de numerosos testimonios, los orígenes, acciones, objetivos, estructura, propagación e ideología de un fenómeno que, como asegura uno de sus entrevistados, “no es más que el reflejo monstruoso de la desigualdad y la desesperanza”.

Malcolm X. Autobiografía contada por Alex Haley (Capitán Swing). Capitán Swing es un sello editorial que dedica buena parte de su catálogo a ilustrar que Estados Unidos es un ídolo con pies de barro: un país injusto, insolidario, discriminatorio y sometido a la oligarquía política y económica. En Malcolm X, una autobiografía escrita por Alex Haley (autor de Raíces), fruto de más de 50 entrevistas, se recoge la historia del dirigente negro que, junto a Martín Luther King, más ha marcado la lucha por los derechos de los descendientes de esclavos. Ambos terminaron asesinados con una diferencia de apenas tres años, pero su desaparición no hizo sino reforzar su legado con la casi siempre rentable medalla del martirio. Malcolm X fue delincuente precoz (proxeneta, atracador, narcotraficante…) antes de ver la luz y dedicar su vida a combatir la discriminación racial a partir de su conversión al islam. Su carisma, su oratoria magnética, su honestidad a toda prueba y su apuesta durante la mayor parte de su vida pública por la separación antes que por la integración en la mayoritaria sociedad anglosajona le convirtieron en un mito, consagrado por su muerte trágica hace ahora 50 años. Haley utiliza sus artes de novelista para ceder a su personaje el uso de la primera persona y dotar al libro (publicado inicialmente en 1964) de una capacidad divulgadora que pone en evidencia las grietas del sueño americano. Un magnífico e ilustrativo complemento para el biopic dirigido por Spike Lee.

Una mujer en el frente. Alaine Polcz (Periférica). Alaine Polcz (1922-2007) tuvo que esperar a 1991, cuando el imperio soviético se desmoronaba y las tropas de Moscú comenzaban a abandonar Hungría, para publicar este conmovedor relato autobiográfico, que refleja la violencia sexual de la violencia sexual contra las mujeres del Ejército Rojo en su avance hacia Berlín. Una mancha que empaña la titánica lucha contra el nazismo del imperio de Stalin, que pago el precio de unos 25 millones de vidas. “Me casé con János el 27 de marzo de 1944 (en el cuarto año de la guerra) en la iglesia de la calle Farkas ”, inicia la autora su relato. “Nos casó el obispo; estuvieron János Széleky, mi profesor de catequesis (…) y mi padrino, Ferenc Déak, el pastor protestante”. Tenía sólo 21 años, Hungría y Rumanía estaban ocupados por los alemanes. “Los judíos ya tenían que llevar la estrella amarillan (…) La Gestapo iba por la noche a por los judíos más ricos e importantes”. Pero la recién casada disfrutaba del momento, sin saber lo que le depararía el destino. El gran valor de Una mujer en el frente es que, pese a todo, Alaine no se deja desgarrar por la brutalidad y la desgracia. No olvida, pero es capaz de perdonar. Cuenta su historia con sencillez que trasciende lo literario. Le sirve de lenitivo y alimenta su esperanza.

El caso Telak. Zygmunt Miloszewski (Alfaguara). Pocas visitas a la Feria concluyen sin alguna novela negra en la bolsa. Para esta ocasión recomiendo El caso Telak, primera parte de una trilogía, de gran éxito en su país de origen, Polonia –donde se ha llevado al cine- y traducida ya a diez idiomas. Tiene ecos de Agatha Christie, Henning Mankell, Stieg Larsson y –para alguna crítica entusiasta- incluso de Dostoievski. Su protagonista no es ni un policía a lo Wallander ni un detective a lo Poirot o lo Marlowe, aunque algo extraiga de ellos Miloszewski, sino un fiscal peculiar, Teodor Szacki, adicto a los videojuegos, con un matrimonio en crisis y una obsesión irrefrenable por desentrañar misterios. El crimen eje de la trama es de los más complejos que cabe imaginar. Se desarrolla en un ambiente inhabitual, una terapia de las constelaciones, en la que los miembros del grupo asumen el papel de familiares de los pacientes hasta llegar a sentir sus emociones. Algo falla cuando uno de ellos acaba muerto con un tenedor clavado en un ojo, pero ahí está Szacki al quite para averiguar la verdad.


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