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Truco, trato o vertedero

Por Luna Miguel
29 oct 2009


Truco, trato o vertedero

Cuando éramos pequeños mamá nos hacía los disfraces de Halloween con las bolsas negras de la basura. Todos preferíamos los trajes que vendían en el almacén: el clásico Spiderman que luego podíamos utilizar de pijama, la faldita azul de Sailor Moon con varita, botas y demás, o el siempre maravilloso vestido de bruja eléctrica. Pero no. Los trajes de la tienda no son originales y a mamá le gusta que los niños porten las vestimentas más auténticas, por eso recortaba bolsas de basura, para cubrirnos de plástico los brazos y las piernas, para que el resto de chiquillos, vaya, se burlara de nosotros. Peor que mis disfraces de infancia es la idea que ha tenido una espiritista británica, quien pretende invocar almas de famosos muertos a través del Twitter. Contacta con tus muertos, pregúntales: ¿por qué nos dejaste Kurt Cobain? ¿te fuiste a propósito con la novela a medias, Bolaño? ¿dónde escondiste las armas, Husein? Este año no sé qué ponerme,  me da miedo salir con mi traje negro, pues me causaría un problema ético y además los ecologistas del Carrefour me lincharían, Bolsa Caca. Aunque lo que más me echa para atrás es el tema Gallardón, ahora que también quiere implantar la tasa de la basura, me pregunto si me cobrará por ir disfrazada de ella. ¿Pero vas de orgánica o de papel?, dirían. La mugre nos sale cada vez más cara y tendremos que ir pensando en generar menos residuos y en no ensuciar más de la cuenta, como si en realidad el propósito del alcalde de Madrid fuera convertir a sus ciudadanos en unos tíos pulcros. Sin bolsa negra, ¿de qué me puedo disfrazar? ¿Truco o trato, amigo Gallardón?

I love Gürtel

Por Luna Miguel
22 oct 2009

I love Gürtel

Los que van a tener que poner autobuses para celebrar otra mani parecida a la del 17-O son los cada vez más implicados en culebrón Gürtel. No estaría mal que se manifestaran por sus derechos. No a la vida, sí al mangoneo. Estoy segura que Aguirre aceptaría encantada. Imagino el evento: imagino el centro de Madrid atestado de hombres y mujeres grises, con trajes, maletines pesados y un bronceado de espanto. Imagino los globos azules, los gritos pegadizos y las pancartas. Todos muy ordenados. Tan silenciosos como estos años atrás, susurrando despilfarros. “Tenemos simpáticos fieles que han venido desde Castilla y León, desde la Comunidad Valenciana, desde Murcia… ¿algún sitio más? Que levanten la mano quienes tengan un sueño y quieran emprenderlo con el dinero de los otros. Somos muchos y se nos va a escuchar. Somos muchos y no nos van a encarcelar. ¡Porque en este país patético el más chorizo siempre gana! El paraíso de la corrupción. Primera Reunión Nacional de Carteras Llenas. Sólo tengo una duda con respecto a esta hipotética manifestación: las chicas de las huchas. Las que van pidiendo una ayudita para la financiación del acto. ¿Tendrían que llevar guardaespaldas para que los manifestantes no les roben el dinero? ¿El dinero que esos supuestos manifestantes introdujeran por las ranuras, sería aquel que previamente robaron a su Comunidad, a la que ahora pretenden financiar? O mejor, ¿alguno de esos manifestantes sería capaz de derrochar, por algún tipo de causa, su muy amado capital? El eterno retorno. Ellos se lo roban. Ellos se lo quedan. Ya saben. Salgan a las calles: digan We love Gürtel.

 


 Por otra parte, no fiction, la manifestación a la que os invito:

 http://www.vilaweb.cat/www/noticia?p_idcmp=3644992

Nueve meses o nueve minutos

Por Luna Miguel
18 oct 2009

Nueve meses o nueve minutos

Minuto uno: el metro de Madrid es una marea roja. Veo familias con banderas, camisetas, pegatinas y gorras de corazones. Son felices. Sonríen como nunca. Parece que escupan vida por la boca.Minuto dos: lo que más me sorprende son esas niñas de catorce años. Sus comentarios “porque después de la mani me voy al McDonald´s”. Agarradas al brazo de su madre. Niñas que aún no han hecho el amor y que algún día también sentirán el miedo en sus vientres por culpa del preservativo roto.Minuto tres: la tripa asoma. Las tripas de los viejos en silla de ruedas, las tripas de las monjas, las tripas de la tercera edad gritando con aliento preconstitucional.Minuto cuatro: me agobia tanta gente. Me agobia verles reír. Me asusta pensar cómo piensan. Me asusta pensar que piensen que soy una asesina por no estar de acuerdo con ellos.Minuto cinco: siento las pataditas. No se puede respirar. En el Paseo del Prado suena Live is life (y me río sabiendo que el grupo que lo interpreta se llama Opus).Minuto seis: a mi lado hay un señor con fetos de juguete en la mano. Qué mal rollo. ¿Será niña o niño?Minuto siete: la manifestación nos ha costado mucho dinero, por favor, depositen sus bienes en las huchas gigantes.Minuto ocho: vivan la vida hipócrita y los discursos fáciles. No sabía qué hacer y entonces pregunté a Dios. Las señoras de los seis litros de laca lloran con los testimonios de esas mujeres. No lo aguanto.Minuto nueve: Huyo hasta Colón. Una niña me ofrece caramelos con forma de corazón. Me preparo para el parto: “yo abortaría”, confieso. Ella cierra la bolsa de dulces: “pues entonces no te doy”. http://www.publico.es/espana/261544

La pasta

Por Luna Miguel
16 oct 2009


La pasta

Todo el día contando dinero: esta mañana en el banco, una chica rubia saca de su bolso un papel negro en el que envuelve fajos de billetes. Es la primera vez que veo un billete de quinientos euros y también es la primera vez en mi vida que veo tantos billetes de quinientos euros juntos. Más de ocho mil euros en total. La chica rubia se convierte en la envidia de los que estamos esperando para quejarnos de nuestras tarjetas desmagnetizadas o para hacer pequeños ingresos en humildes cuentas. La chica rubia de los ocho mil euros no es nadie, sin embargo, al lado de los tipos trajeados de los diez mil, veinte mil, ochenta mil, doscientos mil euros, …llones de euros, etc. ‘Conflictos e intereses’ pero más intereses que conflictos. De pronto la Blonde8000 parece una pobretona, y nosotros, los de la cola, no somos más que hormiguitas aplastadas. Lo que no entiendo es por qué hablan tanto de la crisis, si con esas hermosas cifras en sus cuentas no deben ni intuirla. ‘Conflictos e intereses’. Tanta cifra marea. Tendremos que releer El diablo de los números para que Enzensberger nos enseñe de nuevo a sumar números grandes. No quiero imaginar cuánto ganaba entonces Aznar, y cuánto ahora Sarkozy, y cuánto Obama, y cuánto la Merkel, y cuantísimo, ¡oh! cielos, Berlusconi & Co. No les culpo. No les critico. No me importa. Que tengan el dinero que quieran. No les odio. No. Esta mañana en el banco de mi barrio, después de esperar hora y media hasta que Blonde8000 ingresara todos sus bienes, he aprendido a resignarme: es la primera vez y última en mi vida que voy a ver tan de cerca un suculento billete de quinientos.

Te invito a mi casa

Por Luna Miguel
15 oct 2009


Te invito a mi casa

 Siempre es agradable que el Premio Nobel de la Paz te invite a su casa. Qué gusto tomar café al lado de Desmond Tutu y René Cassin, jugar a las cartas con Martin Luther King o Dalai Lama (esos nunca hacen trampas) o pasear por el jardín con Al Gore y Madre Teresa de Calcuta cuidando de que ésta no se tropiece con sus faldas en la hierba. Siempre es agradable, digo. Siempre impone más respeto asistir a la Mansión de la Paz que a la casa de cualquier otro colega friki del juego más violento de la Play. ‘Te invito a mi casa’ le dijo Barack Obama a Zapatero ‘te invito a un acontecimiento Histórico Planetario’, porque en cuestión de astronomía Obama equivale a un astro y Zapatero solamente es meteorito. El último Premio Nobel de la Paz tiene un trato muy agradable y cercano, o eso piensa Zetapé, quien sonreía en el Despacho Oval, admirando un decorado al que asistía por primera vez en tantos años. Como buen Premio Nobel de la Paz, a Barack Obama no le pudieron faltar detalles: regaló a nuestro presidente una edición facsímil del segundo discurso de Abraham Lincoln. Esto a Zapatero le pilló por sorpresa, pues tuvo que sacarse del bolsillo su Guía Cool de Barcelona (mucho más sofisticada y moderna que la Campsa, pensó, pero no tan completa). Cualquier día veremos Obama pegar saltos en el Primavera Sound, o flipar con algunas de las exposiciones del MACBA, o comprar las ediciones más punks de la literatura catalana Odio Barcelona, Matar en Barcelona… o incluso tomar unas cañitas ricas en el Raval… que el Premio Nobel de la Paz también tiene derecho a salir de casa y divertirse.

Estar en todas partes

Por Luna Miguel
09 oct 2009

 

Estar en todas partes

¡Maldito el Estado que monopoliza la educación! Rouco Varela se ha dado cuenta de que  los crucifijos de las escuelas públicas han ido desapareciendo, y eso, claro, no puede ser: los niños no aprenden sin la mirada baja de Jesucristo, sin sus harapientas ropas, sin la sangre de sus muñecas. Un aula no es un aula si sobre la pizarra faltan la bandera española, el retrato de los reyes y la cruz de madera. Para estudiar matemáticas hace falta Dios. Para estudiar literatura: Dios. Para cortarse con el serrucho en tecnología: Dios. La educación es un campo que afecta a “muchos actores” dice Rouco, y no queremos ver a nuestros pobres profesores de religión en las colas del paro. Qué desperdicio de almas, qué desperdicio de crucifijos, de biblias,  de últimas horas de los viernes. ¿Si no estamos ahí, en qué asignatura se van a saltar las clases nuestros fieles chavales? Se trata de financiar las clases de apoyo, de mejorar el material, de detener ese ‘fracaso escolar prematuro’ y esa supuesta estupidez que nos invade a los estudiantes de la generación ESO. Se trata de formación y cultura, no de fe. Aunque a veces hay que tener mucha fe para confiar en nuestro sistema educativo. Ante la voluntad y el acuerdo de los políticos en este proceso de mejora imagino a un Rouco sin fronteras. Un Rouco combativo: Vayamos a Bolonia. Decidamos también nosotros sobre ese plan destructivo, total, no lo podemos destrozar más. Sesenta créditos por oración. Prácticas confesionales para los dobles grados. Capillas en los campus. Estampitas en los apuntes. ¡Malditos Estados europeos que monopolizáis la educación!

Conductas subnormales

Por Luna Miguel
08 oct 2009


Conductas subnormales

Hay quien se apunta a rifas de libros de Agustín Fernández Mallo a través de Internet. También hay quien conecta su Cam y enseña a desconocidos cómo meterse un Malboro por la nariz. Luego está el snuff, los vídeos de caídas tontas o los grandes éxitos como Two Girls One Cup (maravillosa práctica del escatologic love) cuyas visitas se superan cada día. ¿Qué es una conducta anormal en Internet? Vale, de acuerdo: pederastas, seductores de muchachitas en chats, pornografía 24/7… ¡Pero si porno hemos visto todos! ¿Nos van a poner en una lista negra por ser el visitante100.000.000.000 de Two Girls One Cup? ¡Premio! Lo de apuntarse a rifas literarias puede ser una conducta anormal, leer el periódico en su versión digital también supone un acto extraño (las noticias deberían oler a papel), o buscar el nombre de uno mismo en Google para comprobar que hay otro tal Fulano García Madero como tú al otro lado del océano pero con una cara, edad y trabajo diferentes. Anormal y narcisista. No es que no esté totalmente de acuerdo con el proyecto Indec, mediante el cual la Unión Europea pretende vigilarnos a cambio de “seguridad”. Como siempre ocurre en el terreno de la privacidad, la ética de cada uno juega un papel importante. Queremos que descubran si nuestro vecino es un maníaco psycokiller. Queremos que ayuden a esa suicida en potencia (sabemos que visita el foro de Crepúsculo y que su seudónimo es ‘Cuchilla’). ¿Pero queremos que nos revisen a nosotros las cuentas bancarias, las conversaciones de Messenger, los minutos exactos que pasamos delante de un blog? Gran Ojo de la UE: dime, por favor, que no soy anormal.

De Píndaro a Carlinhos Brown

Por Luna Miguel
04 oct 2009

De Píndaro a Carlinhos Brown

Pero en Madrid ya nos hemos olvidado. Pasadas las siete de la tarde del viernes la expectación se convierte en botellones, burlas y risas. ‘Esta noche voy a beber todo lo que quiera en la calle’, dice una chica, ‘que Gallardón hoy no nos lo puede prohibir: está llorando en Dinamarca’. Él llora y un grupo de brazilian girls toca los timbales en el metro de Callao. A éstas seguro que nadie les reprocha nada. Con un ritmo así que se lleven los Mundiales, que se lleven las Olimpiadas, que organicen Eurovisión si hace falta. Madrid necesita ritmo. Madrid necesita poesía: venga usted a la Capital, Píndaro, y véalo. Cómo queremos ganar algo si no tenemos un poeta griego en nuestras filas. Madrid necesita fábricas de epinicios, esos poemas-oda dedicados a los deportistas vencedores panhelénicos. “El hombre es el sueño de una sombra”, escribió Píndaro. Sí, Madrid también es el sueño de esa sombra. ¿Y entonces, ahora? Qué tal si llamamos a Esperanza y hablamos de impuestos, o de las obras interminables en Canillejas (algún día me encontraréis aplastada en la carretera después de intentar cruzar a la parada nómada y polvorienta del autobús) o del precio desorbitado de los transportes públicos, o del estado de los hospitales: en algún sitio tendrán que saber curarnos nuestras malditas corazonadas. Lo cierto es que Gallardón da penita. Con esa cara de bueno. Recordado por sus esfuerzos inútiles, por sus proyectos sin rumbo, por su fracaso… No me diga que no, señor Zeus. Alberto se merece un sitio junto a vosotros, allá, en la alta cumbre del deseado Olimpo de la Sierra de Madrid.