Que lea otro.

25 Ene 2011
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Vaya campaña terrible: “Yo soy leeder”. Pf. Sí. Qué os creéis, ¿que un lema pretencioso y mentiroso acompañado de imágenes de jóvenes medio hippies medio modernakis va a hacer que un dos tres PUM se pongan todos a leer? Dejad los anuncios desfasados y comprad más libros, construid más bibliotecas, y obligad a las distribuidoras y editoriales a no vendernos un papel pegao a una tapa a precio de bandeja de sushi. No quiero más chavales sujetando libros rancios en las manos. No quiero más frases como: leer te hará libre, leer te hará guay, leer te llevará a la cima de lo cool.

Pues no. Leer es una mierda. Leer te condena. Leer un libro te hace leer otro. Los libros pesan, son caros, se amontonan, no caben, se dejan y se pierden, se pierden al dejarlos. Hay muchos tipos de libros. Sus autores se pelean entre ellos, se insultan y se critican sin criterio. Hay muchos tipos de libros. Sus autores son ídolos malditos. Fotografías. Poses. Niño friki: lee a Tolkien. Niña deprimida: lee a Pizarnik. Niño sin personalidad: lee a Larsson. Niña cursi: lee a Amélie Nothomb.

Leer es lo peor que podéis hacer, chicos. Si lo hacéis os mirarán mal. Si lo hacéis no seréis el Leeeeder, sino el Amargaaaado. Empezaréis a escribir vosotros también. Escribiréis relatos absurdos y poemas fáciles. La lectura os hará tristes. Y no podréis volver a atrás. Diréis: “te culpo a ti, Gobierno, tú me dijiste que el mundo sería chachi y divertido y ahora siento que quiero estar solo, acariciando las páginas de este objeto, oliendo la tinta, analizando su tipografía, subrayando con lápiz cada una de esas frases que, joder, se parecen tanto a lo que yo siento…”

No leáis. Os digo: NO LEÁIS.


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