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Cotilleos de verano, jijiji

Por Luna Miguel
28 jun 2011

Porque este año no nos vamos de vacaciones, he estado pensando en algunas maneras baratas de refrescarse: jarras de hielo, cervezas muy frías de veintisiete céntimos en el Día, helados a un euro en el chino, autobuses circulares con aire acondicionado o dormir desnuda en el sofá del salón con todas las ventanas abiertas. Porque todos los años son los años más cálidos, y parece que no acabemos de acostumbrarnos.

Pero con el calor también llegan cosas buenas: noticias buenas: divertidas: increíbles. El otro día hacía calor y decidí echar un vistazo a algunas de esas revistas para mujeres que te hablan de cómo hacer el nudo del pareo, de cómo follan (y a cuantas/os se follan) los famosos, y cosas así de insustanciales pero vitales para el ocio humano. Revisando estas publicaciones no encontré en casi ninguna de ellas lo que a mí me parece el cotilleo más divertido del verano, es decir, la relación entre Lady Gaga y Slavoj Žižek. Qué maravillosa idea del destino juntar a estos dos personajes de la vida moderna. ¿Y qué será lo siguiente? ¿Katy Perry y Beatriz Preciado? (I kissed a girl) ¿Beyoncé y Eloy Fernández Porta? (Aumentemos los índices de amor) ¿Avril Lavigne y Jürgen Habermas? (Complicated, claro) ¿O Rihanna y Gilles Lipovetsky? (La era del vacío). Ojalá estas cosas fueran más comunes y la MTV se convirtiera también en un divertido canal de libros. Me imagino una fiesta de verano con todos los filósofos bailando alrededor de una piscina enorme. Porque este año no nos vamos de vacaciones pero podemos… ay… imaginar.

Un año después

Por Luna Miguel
20 jun 2011

¿Dónde están los Ni-Ni un año después de su popularización? Yo lo sé. Yo los conozco muy bien. Los Ni-Ni eran jóvenes furiosos, indignados, creativos, fantásticos, listos, capaces de todo, razonables, razonadores, libres, muy libres. Los Ni-Ni eran jóvenes disfrazados de estupidez para los medios: esos mismos jóvenes que luego, un año después, decía, fueron de los primeros en salir a la calle un 15-M y un 19-J para gritar, reclamar y saber hacer la revolución, incluso si la revolución, para muchos de ellos no significaba cambiarlo todo de golpe o precipitarse, pero sí esperar, de manera organizada: acercarse al sueño poco a poco, trabajando, explicando con eslóganes y panfletos qué es lo que ellos creen que está mal, lo que todos sabemos que está mal y cómo llegar a solucionarlo.

Es posible que alguien, listo y cabroncete, nos diga que los Ni-Ni siguen aquí. Que estaban en la Plaza de Sol, en los últimos días, jugando al fútbol con los pies negros, bebiendo calimocho y tocando timbales o negándose a negociar el posible fin de la acampada, para quedarse unos días más allí, en el Centro del Universo, sólo de fiesta. Es posible, sí, que la ignorancia salve a los inútiles, que quienes nunca se interesaron por el movimiento y prefirieron mirar de lejos se levanten y digan: jóvenes, qué asco dais… Pero en ese momento la estupidez se hará con ellos, porque las calles están listas para una revolución poderosa que no entiende de ni clichés ni de prejuicios sino de acciones, palabras y ganas de avanzar. Dónde estábamos el año pasado. Dónde estaremos el próximo. No lo sé. Pero hagámoslo bien, así, con el Ahora.

Retiro porque me toca

Por Luna Miguel
07 jun 2011

Hablo sin datos: hablo desde el corazón. Porque creo que no es que cada vez se compren menos libros, sino que cada vez hay más novedades y así, claro, es imposible. Y no me quejo: me encanta que haya libros, me encanta mirar las novedades de Mondadori y Pre-Textos y no dar abasto, pero claro, al final uno tiene que elegir ¿leo a Gopegui o a Pron? ¿Leo a Yeats o a Molina? ¿Cuál me compro? ¿Cuál me será más rentable?

Y luego, encima, vas a la Feria del Libro de Madrid y te encuentras con más de 300 casetas, de las cuales, sí, de acuerdo, sólo te interesan unas 20 y el resto de la gente te estorba y quieres ir de Demipage a Libros del Silencio o de Anagrama a Seix Barral, o de Gadir a Casa del libro, donde tal o cuál está firmando sus libros, y tú eres muy fan y quieres que te lo firme, entonces corres, corres, corres mucho: pero te chocas con tres familias, te atropellan cuatro cochecitos de bebé, y esas chicas tan monas que reparten folletos de libros infantiles, y la cola de Vargas Llosa te da un poco igual, y te encuentras a Íker Jiménez y te hace más ilusión que el libro de Françoise Sagan que acabas de sobar en la última caseta.

Qué calor, qué calor, la cerveza cuesta dos euros cincuenta y los helados están un poco más caros de lo normal, y hablo sin saber, y hablo desde el corazón, pero ¿a que no hay cojones de ir con un billete de cien a la Feria del Libro de Madrid? No habrás pasado de la 120 y seguro que ya te lo habrás gastado todo. Dejen de publicar libros, joder, dejen de publicar libros buenos, señores editores, van a hacer que nos muramos jóvenes, van a hacer que nos enganchemos a su buena mierda. Les odio. De verdad que les odio.

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He corregido la entrada: estaba de viaje y no he podido subirla yo como hago habitualmente. Algunos de los nombres de las editoriales estaban mal. Sorry.