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Cine

Por Luna Miguel
26 ago 2009

CINE

De Almodóvar he visto bastante poco. En un cine independiente de Múnich ponen su último filme en versión original. Eliana y yo íbamos a ir a la sesión de las 22.30, al lado de la plaza de los Leones donde Hitler daba sus discursos. “Mirá qué pelotas tienen los leones, el escultor se quedó a gusto” dice Eli. “Por eso al marica de Hitler le gustaba tanto este sitio”, contesté. Nos guiamos con el mapita para llegar a la calle del cine. Estaba cerrado. “Siempre me pasa algo así cuando voy a ver algo de este hombre. O falla el DVD, o ya no la pasan, o yo qué sé. Es una maldición. Es inevitable, Eli…” Nos quedamos sin Almodóvar aunque ahorramos nueve eurazos de ‘cine independiente’. “¿Y si vamos a tocarles las pelotas a los nacional-leoncitos?” “Dale, boluda”.

España

Por Luna Miguel
26 ago 2009

ESPAÑA

Eliana me lleva a una fiesta de hispanos. Hay más españoles aquí que en mi barrio. Muchos se sorprenderían de la cantidad de gente de nuestro país que trabaja aquí. Después criticamos a los lituanos o los moros de tal o cual barrio. Aquí es exagerado. Desde que llegué sólo he ido a fiestas patrocinadas por la Real Academia. “Juntarse con toda esta peña es la única forma de afrontar la soledad de los primeros meses. Luego te haces colega. Luego te reúnes. Y luego, al final, te das cuenta de lo nacionalista que uno puede llegar a ser”. Armando tiene 28 años, lleva tres en Múnich y no ha hecho más amistad germana que su compañero de piso (que encima es austriaco). “Un jodido austriaco”, me dice. “Ya sabe hacer paella”, asegura. “Alemania es un quilombo”, confirma. “Eso sí, a España, no vuelvo ni muerto”.

Jarra

Por Luna Miguel
25 ago 2009

JARRA

El otro día en el Bier Garden me pedí una jarra de litro y casi muero. Cuando iba por la mitad de la primera, la gente de mi mesa ya se levantaba a por la segunda. Intenté ser tan rápida como ellos, beber a su ritmo, fumar con sus ansias. Imposible. Y luego nos quejamos del botellón. Esto es exactamente lo mismo. Centenares de personas tragando alcohol hasta el coma en un parque. Aquí es un negocio. La gente sale de trabajar y se viene a estos lugares a pasar la tarde. No puedo con otra. Me gustaría subirme a la mesa y aconsejarles mi mejor receta: ¡Alemanes, Bebedores de la Mejor cerveza de Baviera, háganme caso, mezclen vino y Coca Cola, denle vidilla a esas jarras, prueben nuestro typical Calimocho y dejen a un lado el cereal! Llevo un pedo tan grande que echo de menos hasta La Patria.

Camiseta

Por Luna Miguel
25 ago 2009

CAMISETA

Recorro medio Múnich-Oeste para encontrar una camiseta con la bandera turca. Pienso que a Ibrahím le hará ilusión que la lleve puesta cuando salgamos. Al fin, en una especie de ‘todo a cien’, un tipo alto y con bigote me la vende por cinco euros. Se ve que le caigo simpática: me regala también un mechero con la inscripción ‘Love Turkey’ y la foto de una turca tetona mostrando sus encantos. Fabuloso. Qué feliz soy con mi camiseta nueva. “Seguro que le impresiono”, pienso, “seguro que le encanta”, digo, “seguro que le enamoro más”, me ilusiono. “Pero…” Abrazo la bolsa de plástico y de repente me siento estúpida. “¿Y si mi novio fuera de Vallecas, sería yo capaz de comprarme la indumentaria del Rayo Vallecano?” Podría aconsejar a Ibrah que cambie de barrio, seguro que esa camiseta es más fácil de encontrar.

Locutorio

Por Luna Miguel
24 ago 2009

LOCUTORIO

Desde un locutorio del barrio turco consigo contactar con mi turco particular. Los locutorios huelen a sudor y a chicle de menta. Siempre pico y me compro un paquete Orbit. Como si el que estuviera al otro lado de la línea alcanzara a oler mi aliento fresco. Ibrahím me cuenta que en mi ausencia las vecinas de su edificio cotillean mucho más. Que quién es esa con la que sale, que si va de moderna pija, que si se acuesta con alguien de otra raza, que si se pasan el día encerrados en el Bajo A. “Tu casa parece ‘Aquí no hay quien viva’, querido”. “Esas mujeres son peores que los anónimos de un blog”, añade. Le digo que escuche a Alaska. “A quién le importa”. Sus versos son la mejor respuesta a esa puta envidia y a esos chismorreos que tanto dan por saco. “Criticar por criticar”, susurro al teléfono, “criticar por criticar”.

Fumar

Por Luna Miguel
24 ago 2009

FUMAR

En los bares de Múnich tampoco se puede fumar. Eliana me lleva a un garito de aspecto ochentero donde ponen The Specials a todo trapo. Pedimos cerveza. Tres euros el litro. Nos da cosa dejar las jarras a medias encima de la mesa, pero el camarero asegura que no nos las van a quitar. Salimos. Más de medio bar está ahí, fumando vete tú a saber qué. Y huele bien. Eliana es argentina. La conozco desde hace tres años gracias al foro de la página web de Bersuit Vergarabat. Aprovecho nuestra coincidencia en Baviera para visitarla por primera vez. Eliana es guapa. Todos los alemanes se derriten a su paso. En la puerta del bar los chicos la miran. Uno grita algo. Otro hace como que babea. Menos mal que no entendemos lo que dicen. “Fumar perjudica gravemente su líbido”, bromeamos antes de volver a entrar.

Punk

Por Luna Miguel
23 ago 2009

PUNK

Cuando nosotros nacimos el Punk ya llevaba muerto varios años. Yo no he conocido el Punk. Yo no lo he sentido. No lo he vestido. No lo comprendo. Y sin embargo aquí estoy. Salgo a la calle. Esto es Europa. Me gusta el ambiente porque todo parece demasiado libre. Me recuerda a las plazas de mi ciudad. Jóvenes borrachos con ansias de cambiar el mundo: también lo son aquellos que beben en la plaza Dos de mayo. Múnich o Madrid. Qué más da. Salgo y me acomodo en la arena. Hay música. Hay idiomas. Hay risa. Múnich o Madrid: somos escoria cervecera. Somos escoria cuando criticamos porque no merecemos la palabra. Cuando pensamos: por ser demasiado jóvenes. Cuando escribimos: por atrevernos. Hijos del Punk. Vosotros que tanto pinchabais. ¿Y si nos dejarais bailar un poquito el nuevo pogo? 

Oferta

Por Luna Miguel
23 ago 2009

OFERTA

Nos vamos. Oferta “barata”. 90 euracos. Oferta “barata” que se convierte oferta cara: dos horas de retraso, cambio de Terminal y miedo a perder las maletas. Así funcionan las cosas en Barajas. Barajas como el Oeste. Hay que sacar las pistolas y pelearse por la tarjeta de embarque. Desenfunda, vaquero. Quítate el cinturón y pasa por el detector de metales antes que esos americanos gordos. Saca el portátil de la mochila. “No sé para qué te lo traes”. “Tengo que escribir”. Tira el agua. Tira el desodorante. Te pita el euro del tercer bolsillo del pantalón. “Anda, mira qué bien, no sabía que aquí tenía un euro”. Vuelve a vestirte. Compra agua. Compra desodorante. Compra un periódico alemán, para ir familiarizándote. Sube. Baja. Puerta D45. Y mira, anda, mira. Ya no te queda ni un euro.

Lata

Por Luna Miguel
22 ago 2009

LATA

Ernikowski y yo vamos por la calle del Acuerdo. No llevamos dinero y tenemos que reunir algunos céntimos para comprar una lata de cerveza en el chino. Queríamos ir al Patio Maravillas, pero hoy está cerrado. “Los okupas también se van de vacaciones”, bromeamos. El Patio Maravillas es una casa destinada a actividades culturales, talleres, recitales y conciertos. Tiene un teléfono comunitario y las consumiciones de la cantina son baratas. Nos sentamos en la puerta con nuestra ‘yonkilata’ y una becaria de no sé qué periódico se acercó a preguntarnos. “Claro que nos gusta, claro que es necesario, claro que apuestan por la cultura”. Escribe y nos da las gracias. Por lo visto, la Espe quiere derribar nuestro Patio. Ojalá esta periodista ayude a lo contrario. Brindaremos entonces con la ‘yonkilata’.

Mundo

Por Luna Miguel
22 ago 2009

MUNDO

Una señora me da tres euros. “¿Me puedes comprar ‘El Periódico de Derechas’? Es que no puedo pasar a la papelería con el perro”. Compro ‘El PdD’ y ‘El Periódico de Izquierdas’. La dependienta, que me conoce, me mira raro. Salgo. “Su periódico, señora”. Me enciendo un cigarro. La tía se enciende otro. Lucky versus Ducados. “Da igual el periódico que compres, da igual el color, el formato, el olor de la tinta, da igual, niña. Leas el diario que leas, todos vienen a decir lo mismo: el mundo es una mierda. Para unos y para otros, el mundo es una mierda injusta con los pulmones más negros que tú y que yo”. Da una calada enorme y me imagino a una Cruela de Vil, escondida en ese cuerpo de maruja. Pero Cruela tiene mucha razón. Tira el cigarro y se va. Ha olvidado pedirme las vueltas.