Jornada Mundial de la Indignación
Esta es también la historia de cómo la democracia acaba injustamente rodeada por una fuerza menor pero oscura y desastrosa. O la de una ciudad cerrada, privada de su centro solar porque la violencia es lo primero. O quizá esta sea, además, la historia de unos políticos que anteponen sus ganas de quedar bien, de brillar limpios, muy limpios, a lo que realmente importa hoy y ahora: los ciudadanos que tienen cosas que decir, que reclamar, que celebrar o llorar, los ciudadanos indignados, unidos y hermosos que quieren debatir de una manera clara en el punto más céntrico de una gran ciudad. Ya saben. Sí. Pero yo me pregunto ¿no es esa la historia de todas las historias? ¿No son esos los mismos hechos y las mismas circunstancias que una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez nos han llevado a la misma situación de angustia y depresión? Una ración de Xanax para cada ciudadano, por favor. Abran la boca. Dejen que un dedo lleno de hermosa droga les sea introducido hasta la garganta. Todo cool. ¿No? Todo pasa tranquilo y nos han callado. ¿No es esta la historia de todas las democracias? ¿Se trata acaso de una metáfora de lo que quieren hacer con nosotros? Prohibirnos el paso. Vendernos por una foto. Cambiarnos por los discipulitos de un dios al que cada vez soportamos y creemos menos por culpa de sus representantes y de lo que nos quieren mostrar de él. Políticos de dios, no nos gustáis. Políticos de lo religioso, no os necesitamos. Políticos de lo vulgar: no podéis anular nuestros pasos ni cerrar nuestras plazas sólo para fingir que aún os importa el rezo, la fe, la virginidad o qué se yo. Que sólo gastáis para vosotros. La crisis no es crisis cuando hablamos de papas. Porque esta es la historia que por enésima vez nos cuenta que sólo pensáis en vosotros. Y aquí, al otro lado -que en realidad es el mismo sólo que de otro color, de otro olor y de otra temperatura-, siempre tenemos que soportaros. ¿Y qué más nos esperará en las próximas horas de expectación ante la visita del papa? Me hace mucha gracia que, rizando el rizo, nuestros políticos madrileños y autoridades velen más por la Juventud del papa que por la Juventud que desde el 15-M se manifiesta en su ciudad. Qué ridícula ciudad estás siendo, Madrid. Esto apesta.
La canción del verano es un horror
Empieza agosto y empieza “la nueva vuelta al cole”. Agosto suele ser el mes más cruel. El más aburrido. El más estéril de todos, sobre todo para quienes no tienen vacaciones, o para los adolescentes que aún tienen que viajar con sus padres, o para los becarios en prácticas, o para las abuelas que se quedan solas en el pueblo, o para todas esas personas que en septiembre comienzan una nueva vida… pero es que en esta ocasión la nueva vida, la nueva era, comienza hoy. Pregúntenle a Rubalcaba o a Rajoy. Pregúntenle a todos los que temen la llegada de noviembre… la campaña electoral más sudorosa se inicia con el anuncio de Zapatero la semana pasada. ¿Sudamos de miedo? ¿Sudamos de indecisión? ¿Sudamos porque sabemos que el sur de Europa volverá a convertirse en una piscina azul (agua calentuja, agua que no refresca en esta ola de calor), y que volveremos a ser un continente gobernado en su plenitud por la derecha…?
Ay, qué escalofrío contradictorio en nuestros nervios vacacionales. No puedo comerme un helado sin pensar en noviembre. No puedo beber horchata sin pensar en noviembre. No puedo hacer el amor sin pensar en los próximos cuatro años de retroceso y penita. ¿Pero qué opciones hay? ¿Qué opciones tenemos? Decía: feliz vuelta al cole. Calentemos nuestras mentes bajo el sol de agosto. Exprimamos nuestros sesos a treinta y cinco grados y no dejemos que las ideas se nos evaporen. Nos van a hacer falta dentro de muy poco. Porque tres, dos, uno… 20-N. Lo que en realidad quería Zapatero es que los políticos no se fueran de vacaciones. La lucha por la canción del verano la protagonizarán los himnos del PP y del PSOE. Horror.
No recuerdo un verano tan movidito, o quizá me equivoque, pero en ocasiones siento que tiemblan más los Twitters y las redacciones de los periódicos que las salas cutres de chundachunda y orgía en Ibiza. Goodbye, summer. Au revoir. Ahora todos hablamos de política (o de algo parecido). En las terrazas de Madrid Río la gente dice “Rubalcaba”. En los bares de Malasaña se escucha “¿vas a votar?”. En la prensa los especiales sobre el 15-M y las crónicas y cotilleos políticos han sustituido los especiales de verano. Españoles, estamos más comprometidos que nunca. Españoles, la hostia de noviembre será más grande.
Back to Black: disparar a las mariposas
Un hombre llega a un parque precioso, familiar, lleno de mariposas y de niños jugando mientras sus padres y abuelos comparten emparedados de queso y jamón sentados en unos mantelitos de cuadros rojos y blancos. Un hombre llega a un parque, decía, y comienza a disparar a las mariposas, a los niños y a las familias manchando de sangre la hierba y los manteles. La sangre sólo se distingue en los cuadrados blancos, en la ropa blanca y los rostros de horror de los niños. Podría estar describiendo las escenas nunca vistas de la escena de la matanza de la película Happiness de Todd Solondz, o bien, de esa escena escalofriante y terrible ocurrida el pasado viernes en Noruega. Un hombre llega a un escenario pulcro y mata a 93 personas. La primera escena es ficción. La segunda es realidad. La segunda es la que ahora nos importa, de hecho. La segunda es la que ahora nos provoca terror. La segunda es la que decide llevar a cabo un perturbado, refugiado en su nación perfecta y protegido inconscientemente por la sociedad gracias, imagino, a su aspecto y a su cara de querubín ario, mientras que, según dicen, ya circulaban por Internet y las redes sociales sus frases racistas y su odio desmesurado hacia una sociedad y una Europa cambiante y creciente. Pero qué es Europa. Qué es Europa hoy. Europa es un nido plural, sí, eso nos enseñan, pero también un nido de ideas ridículas y de extrema derecha. “Incitar al odio y no a la violencia”, dicen. Pero el odio es violencia. El odio era esto. El odio era un hombre en un parque, disparando a las mariposas. El odio era un back to black. Un retroceso. La historia de un continente rencoroso, triste, anciano. Qué nos espera. Qué. Joder.
Lo más visto
Me llaman la atención las secciones de “lo más visto” en algunos de los periódicos de nuestro país. Antes de nada, además, me siento obligada en diferenciar cómo cada publicación digital titula este apartado. Si en algunas es “lo más visto”, decía, en otras es “lo más leído”, y ahí es donde surge el primer conflicto, pues, cuando hablamos de prensa ¿hablamos de lectura? ¿Quién lee la prensa? ¿Quién lee toda la prensa? (No hablo del papel, por dios, ¿acaso existe?) Y si se supone que Internet es la nueva plataforma y espacio perfecto para el periodismo, en donde el lector y espectador podrá acceder a toda la información que desee, compararla, analizarla, centrarse en los temas más importantes, imagino, un poco de política, un poco de actualidad, un poco de ciencias y si dios quiere algo de cultura; si se supone que Internet es la llave del buen periodismo… ¿por qué cuestionarse si “ven” o “leen”?
Es posible que la mayoría de las veces “veamos” más que “leamos”. De ahí que “lo más xxxx” de nuestros periódicos siempre sean los titulares más chorras, los más sensacionalistas o los más raros. Destacan los titulares que incluyen insultos, sexo, muerte o, en determinadas publicaciones con secciones de menor calidad, los titulares sobre cosas estúpidas que le hayan ocurrido a dos o tres famosillos aún peores. Pinchamos la noticia, se queda como “vista”, nadie la lee, nadie lee nada, ¿alguien lee esto? ¿Hay alguien ahí? Adiós papel, ¿quién va a pagar un euro? Adiós Internet ¿quién va a clikar más de cinco textos? Adiós periodismo, ¿quién va a escribir, si al otro lado los ojos sólo ven, y el que mira ya no siente?
Si me queréis, irse.
Ayer, en su muro de Facebook mi amigo Raúl Quinto dijo lo siguiente: “Desde mi posición de ciudadano, pido: 1.La dimisión de la Ministra de Cultura. 2.La devolución de todo canon digital cobrado a los españoles. 3. La disolución de la SGAE. 4.Que el dinero ilegal que se le incaute a la cúpula directiva de la SGAE se reparta en subvenciones para acciones culturales. (Pégalo en tu muro si de verdad quieres que la cultura sea un verdadero bien de interés cultural)”. Me parece bien. Me parece correcto. Nos han dado tanto por saco. Nos han jodido tanto con su aire de superioridad y sus tonterías… la cultura es dinero para nosotros. La cultura es sólo dinero para nosotros. Porque lo que importa no es el espectador, lector, comprador y consumidor de esa cultura: lo que importan son los artistas -intelectuales, muchas veces, pasándose de guays- y por encima de ellos los empresarios y los políticos -los que presumen de tener dinero para comprarse el disco y luego se lo descargan como los demás-.
Esto tenía que reventar por algún lado. Igual que el 15-M. ¿Por qué no salimos a manifestarnos? ¿Por qué no pegamos en nuestros muros de Facebook y en nuestras camisetas los cuatro puntos tan sensatos que desde unos días se debaten en las redes sociales? Cada vez que suene una canción que nos guste, cada vez que veamos un capítulo de Cómo conocí a vuestra madre en Seriesyonkis, cada vez que abramos el libro en el Metro o que vayamos al cine y nos dejemos medio sueldo y un riñón… gritemos, indignémonos, la burbuja cultural va a explotar y ahí, sí, ahí arriba vais a tener que decidir. Porque aquí abajo merecemos respeto, y si de verdad nos queréis: irse.
Pilladas incómodas
Os han pillado, amiguitos cantarines. Cazar al cazador, que dicen. Porque que a uno le pillen: jode. Tener que confesar que tienes un amante desde hace veinte años. Tener que confesar que llevas quince años robando bolsitas de azúcar en la casa de tu amante. Tener que confesar que pones azúcar en exceso al café de tu diabética mujer desde hace diez. Tener que confesar que tú eres el culpable. Que el frío dentro de ti te está matando. Tener que confesar que has sido un hijo de puta, que te lo mereces. No sé. Da igual el motivo -político, jefe o imbécil de turno- porque la corrupción es la corrupción. Que aquí todos hemos robado: pero a ver quién puede más, ¿eh? ¿Ehhhh? Porque la mentira es la mentira. Cazar al cazador, ¡además! Gloriosa la sensación, y dolorosa, al mismo tiempo: también jode. Tener que descubrir que tenía un amante. Tener que saber que robaba azucarillos a su amante. Tener que darte cuenta de que el azúcar, el coma, el subidón diabético que ahora sientes lo han provocado una serie de engaños escondidos. Ay. La corrupción. Si sabes que te van a pillar, ¿para qué lo haces? Porque hay esperanza. Porque nos creemos muy listos. Por la sensación. ¡A mí no me pillarán! No sé. Quizá los poderosos estén condenados a hacerlo mal. Quizá los malos estén condenados a ser poderosos. Así es el dinero. ¿No?
Y luego leo: “Si la policía hace cantar a Teddy Bautista ¿pagará derechos de autor?”, “Presidentes de la SGAE que van a la cárcel para comprobar el hilo musical”, “Presos cobrándole el canon a Teddy Bautista por cantar en la ducha”, benditas redes sociales. Qué puñeteras, las pilladas incómodas.
Cotilleos de verano, jijiji
Porque este año no nos vamos de vacaciones, he estado pensando en algunas maneras baratas de refrescarse: jarras de hielo, cervezas muy frías de veintisiete céntimos en el Día, helados a un euro en el chino, autobuses circulares con aire acondicionado o dormir desnuda en el sofá del salón con todas las ventanas abiertas. Porque todos los años son los años más cálidos, y parece que no acabemos de acostumbrarnos.
Pero con el calor también llegan cosas buenas: noticias buenas: divertidas: increíbles. El otro día hacía calor y decidí echar un vistazo a algunas de esas revistas para mujeres que te hablan de cómo hacer el nudo del pareo, de cómo follan (y a cuantas/os se follan) los famosos, y cosas así de insustanciales pero vitales para el ocio humano. Revisando estas publicaciones no encontré en casi ninguna de ellas lo que a mí me parece el cotilleo más divertido del verano, es decir, la relación entre Lady Gaga y Slavoj Žižek. Qué maravillosa idea del destino juntar a estos dos personajes de la vida moderna. ¿Y qué será lo siguiente? ¿Katy Perry y Beatriz Preciado? (I kissed a girl) ¿Beyoncé y Eloy Fernández Porta? (Aumentemos los índices de amor) ¿Avril Lavigne y Jürgen Habermas? (Complicated, claro) ¿O Rihanna y Gilles Lipovetsky? (La era del vacío). Ojalá estas cosas fueran más comunes y la MTV se convirtiera también en un divertido canal de libros. Me imagino una fiesta de verano con todos los filósofos bailando alrededor de una piscina enorme. Porque este año no nos vamos de vacaciones pero podemos… ay… imaginar.
Un año después
¿Dónde están los Ni-Ni un año después de su popularización? Yo lo sé. Yo los conozco muy bien. Los Ni-Ni eran jóvenes furiosos, indignados, creativos, fantásticos, listos, capaces de todo, razonables, razonadores, libres, muy libres. Los Ni-Ni eran jóvenes disfrazados de estupidez para los medios: esos mismos jóvenes que luego, un año después, decía, fueron de los primeros en salir a la calle un 15-M y un 19-J para gritar, reclamar y saber hacer la revolución, incluso si la revolución, para muchos de ellos no significaba cambiarlo todo de golpe o precipitarse, pero sí esperar, de manera organizada: acercarse al sueño poco a poco, trabajando, explicando con eslóganes y panfletos qué es lo que ellos creen que está mal, lo que todos sabemos que está mal y cómo llegar a solucionarlo.
Es posible que alguien, listo y cabroncete, nos diga que los Ni-Ni siguen aquí. Que estaban en la Plaza de Sol, en los últimos días, jugando al fútbol con los pies negros, bebiendo calimocho y tocando timbales o negándose a negociar el posible fin de la acampada, para quedarse unos días más allí, en el Centro del Universo, sólo de fiesta. Es posible, sí, que la ignorancia salve a los inútiles, que quienes nunca se interesaron por el movimiento y prefirieron mirar de lejos se levanten y digan: jóvenes, qué asco dais… Pero en ese momento la estupidez se hará con ellos, porque las calles están listas para una revolución poderosa que no entiende de ni clichés ni de prejuicios sino de acciones, palabras y ganas de avanzar. Dónde estábamos el año pasado. Dónde estaremos el próximo. No lo sé. Pero hagámoslo bien, así, con el Ahora.
Retiro porque me toca
Hablo sin datos: hablo desde el corazón. Porque creo que no es que cada vez se compren menos libros, sino que cada vez hay más novedades y así, claro, es imposible. Y no me quejo: me encanta que haya libros, me encanta mirar las novedades de Mondadori y Pre-Textos y no dar abasto, pero claro, al final uno tiene que elegir ¿leo a Gopegui o a Pron? ¿Leo a Yeats o a Molina? ¿Cuál me compro? ¿Cuál me será más rentable?
Y luego, encima, vas a la Feria del Libro de Madrid y te encuentras con más de 300 casetas, de las cuales, sí, de acuerdo, sólo te interesan unas 20 y el resto de la gente te estorba y quieres ir de Demipage a Libros del Silencio o de Anagrama a Seix Barral, o de Gadir a Casa del libro, donde tal o cuál está firmando sus libros, y tú eres muy fan y quieres que te lo firme, entonces corres, corres, corres mucho: pero te chocas con tres familias, te atropellan cuatro cochecitos de bebé, y esas chicas tan monas que reparten folletos de libros infantiles, y la cola de Vargas Llosa te da un poco igual, y te encuentras a Íker Jiménez y te hace más ilusión que el libro de Françoise Sagan que acabas de sobar en la última caseta.
Qué calor, qué calor, la cerveza cuesta dos euros cincuenta y los helados están un poco más caros de lo normal, y hablo sin saber, y hablo desde el corazón, pero ¿a que no hay cojones de ir con un billete de cien a la Feria del Libro de Madrid? No habrás pasado de la 120 y seguro que ya te lo habrás gastado todo. Dejen de publicar libros, joder, dejen de publicar libros buenos, señores editores, van a hacer que nos muramos jóvenes, van a hacer que nos enganchemos a su buena mierda. Les odio. De verdad que les odio.
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He corregido la entrada: estaba de viaje y no he podido subirla yo como hago habitualmente. Algunos de los nombres de las editoriales estaban mal. Sorry.
La red social
Hace unos días me llego al email (y para ser más exactos, a la bandeja de Spam -y para ser sinceros, parece que a veces las cosas más interesantes e importantes siempre llegan primero a la bandeja de Spam). Decía, que hace unos días me llegó al email una invitación a N-1, la nueva red social creada, según me contaban, por los hackers de Spanish Revolution en donde encontramos a miles de usuarios compartiendo sus fotografías, manifiestos, reclamos, situaciones personales, ideas e ideales… una forma de seguir actuando en la red, cual asamblea, y de poder hacerlo compartiendo con gente de todo el país e incluso el extranjero. La red social se llama N-1 y se puede encontrar fácilmente en Google. La página se encuentra entre el blog, el foro y una suerte de Facebook precario y primerizo: sin embargo, es muy interesante porque después de visitarla durante unos días me he dado cuenta de que es la “red” más “social” de todas las que conozco o a las que me he apuntado. Si Twitter, Tuenti, Formspring, Facebook, etc, se centran en La Persona, N-1 lo hace en Las Personas. N-1 no nace para que su creador quiera ligar con muchas chicas, sino para que el pueblo se una contra los políticos. Ojalá los que pasamos tanto tiempo en Internet y en nuestras redes favoritas entráramos aunque fuera unos minutos por N-1 y nos interesáramos por lo que en las plazas de todo el país se está gritando día a día. A pesar de la violencia policial. A pesar de los 15 días que han pasado desde el principio, y el cansancio y la suciedad acumulados: quedan muchas cosas por hacer. De Zuckerberg hicieron la película. Del 15-M: se hará la historia.








